87-76: Insuficiente victoria del UEMC Baloncesto Valladolid, que dice adiós a la temporada

La victoria más amarga del curso. El UEMC Baloncesto Valladolid se impuso al CEB Llíria (87-76) con un triunfo insuficiente y lejano a los 27 tantos que debía levantar de la ida y dice adiós a la temporada en la primera ronda de los playoffs de ascenso a Primera FEB. El cuadro de David Barrio no firmó un buen partido y pecó, como en las últimas semanas, de falta de brillo y acierto que imposibilitaron cualquier atisbo de remontada. Aún así los morados llegaron al descanso con 10 puntos conquistados (46-36), pero los edetanos mejoraron tras el paso por vestuarios, jugaron con la ansiedad local y administraron a la perfección su ventaja para superar de manera justa la eliminatoria. El Pucela se llevó el triunfo tras un esfuerzo final y cerró la campaña al menos ganando su partido. Con un gran ambiente en las gradas y ante cerca de 4500 personas, lo cierto es que el UEMC Baloncesto Valladolid, pese a llegar en un mal momento al tramo decisivo de la temporada, no bajó los brazos en ningún momento. Pero fue un quiero y no puedo prácticamente desde que se lanzó la bola al aire, una vez concluido el minuto de silencio en memoria de Oscar Schmidt y Moncho Monsalve. De inicio y hasta el final, el UEMC Baloncesto Valladolid estuvo muy errático, demasiado (30/70 en tiros de campo y 22/36 en libres). Los locales encontraron buenas situaciones de tiro, corrieron con verticalidad, pero no anotaron con facilidad. Pablo Marín y Pablo Martín llevaron la voz cantante de inicio, especialmente el base subiendo la marcha del equipo. El ímpetu inicial no se materializó con rentas puesto que en frente, CEB Llíria, sí tuvo el acierto que le faltó a los locales. La igualdad se mantuvo hasta el ecuador del cuarto (8-8), aunque las ardillas se llevaron el premio del bonus para el resto del cuarto. Un triple de Pablo Martín abrió el primer hueco para los castellanos (12-8), aunque los edetanos también respondieron desde la larga distancia, su principal arma, para sujetar a un UEMC que quiso correr desde el principio. En ese tramo entró la segunda unidad morada y volvió a pegar otro estirón, pero el desacierto siguió presente. Voluntarioso y encontrando buenas situaciones, a los de David Barrio les faltó chispa y lucidez para definir, y solo se llevaron un +1 de la primera entrega (24-23). Quedaban 26 tantos y 30 minutos. Los castellanos aprovecharon el entretiempo para templarse y reanudaron la marcha con más tino, poniendo tierra de por medio con un triple de Ice y un mate de Arqués (29-23). Con 31-26 entró en juego de lleno el ‘factor Pisuerga’, engalanado con un fantástico ambiente y gritando contra los árbitros después de una falta inexistente con técnica incluida contra David Barrio. La decisión encendió al público y paró el ritmo lo justo para que CEB Llíria recuperase el paso. Los valencianos, contemporizando a la perfección la ventaja de la ida, no jugaron tan rápido como acostumbran y manejaron muy bien sus posesiones. Para frenar el ímpetu local, más un quiero y no puedo, Javi Vilaplana pidió el primer tiempo muerto de la contienda y dio otro respiro a los suyos (31-28), atascados durante varios minutos. Los amarillos volvieron con dos triples, todo lo contrario que un UEMC Baloncesto Valladolid que erró varios tiros liberados consecutivos. Sin acierto la hazaña era imposible, y desde luego lo primero no acompañó a los pucelanos. El enésimo parón, esta vez por un problema técnico entre la mesa y los marcadores, llegó con 37-31 y se prolongó durante cerca de 7 minutos. En realidad el tanteo era de 37-34 y un triple del visitante Meana no computado, el motivo. Una vez plasmado, los de David Barrio volvieron a intentar coger ritmo sin éxito, pero sí con puntos. Sacando rédito del bonus foráneo y sumando canastas en unos minutos clave, los morados, a trancas y barrancas, se pusieron +10 al término de la primera parte (46-36). Quedaban 17 tantos y 20 minutos. La losa de la ida, demasiado peso Hasta el momento la mejor noticia para los locales era precisamente esa, la ventaja que atesoraban a pesar de la falta de acierto y brillo. Pero la realidad era que el primer paso hacia la remontada estaba dado, aunque todavía faltaban unos cuantos. No se dieron los siguientes. En frente, un CEB Llíria muy cargado de faltas y que estaba renunciando a su estilo rápido para proteger su renta, contemporizando y yéndose a posesiones demasiado largas para lo que acostumbran. Una apuesta sólida que resultó a la perfección. Tras el paso por vestuarios el UEMC Baloncesto Valladolid siguió sin encontrar ni el ritmo ni la puntería que requería la gesta. Alonso Meana, igual que en el partido de ida, emergió en la segunda parte para liderar un tramo de color amarillo que hizo daño a los pucelanos. CEB Llíria bajó de los 10 de diferencia, se puso a 6 y le había comido al crono tres minutos (52-46) que valían cada vez más. Desde entonces la remontada fue imposible. El UEMC Baloncesto Valladolid siguió sin carburar y se quedó sin ventaja ni tiempo para más. Otro triple de Meana puso el 54-52 que, a falta de 15 minutos por disputarse, pesó como una losa para el Pucela. Esa canasta dejaba a las ardillas con 25 que levantar en apenas cuarto y medio, hazaña que no estuvieron cerca de lograr. Los de Javi Vilaplana, encontrando el acierto que no tuvieron los locales y haciendo lo que mejor saben, meter desde el perímetro, siguieron sumando desde el 6,75 y castigaron al cuadro morado, cada vez más ansioso. En ese tramo los valencianos incluso dieron la vuelta al marcador y se pusieron por delante (60-64), sentenciando definitivamente la eliminatoria. Al término del tercer cuarto (20-30 fue el tanteo) el marcador era de 66-66 y el UEMC Baloncesto Valladolid ya no tenía tiempo material de levantar semejante desventaja. El partido de ida pesó demasiado en las
102-75: El UEMC Baloncesto Valladolid, abocado a la épica en Pisuerga

Pisuerga decidirá la serie, y tendrá que hacerlo con épica para que el UEMC Baloncesto Valladolid supere la eliminatoria ante el CEB Llíria. El conjunto vallisoletano se descompuso tras el descanso y firmó una segunda parte nefasta que les obliga a remontar una desventaja de 27 puntos en la vuelta para superar la ronda. Sin un ápice de acierto desde el tiro libre (27/40) y en el triple (0/14), los de David Barrio compitieron solo durante la primera parte y se desplomaron tras el paso por vestuarios. Los bajísimos porcentajes en el tiro y la ansiedad de verse cada vez más lejos en el marcador hicieron mella en el cuadro vallisoletano, que queda abocado a una gesta enorme para seguir vivo en los playoffs de ascenso. El equipo de David Barrio, así, solamente plantó cara durante los primeros 20 minutos y no supo leer que el partido en esta ocasión no era uno de 40 que termina tras el cuarto periodo, sino uno de 80 con ida y vuelta. Y es que en el último cuarto, ya lejos de lograr la victoria en la casa del CEB Llíria, el Pucela tampoco no solo no fue capaz de levantar parte de la desventaja, sino que se diluyó por completo hasta ese severo -27 que se llevó del Pabellón Pla de l’Arc. La eliminatoria, de este modo, comenzó con un CEB Llíria un punto por encima de los morados a nivel de intensidad y de acierto. Los edetanos, más agresivos y eléctricos, anotaron en sus primeras posesiones y se hicieron con la manija desde bien pronto (6-2). No tardó el Pucela en recuperar terreno e igualar el listón físico que imponían los locales, aunque por el camino se metió en bonus, lo que permitió a los valencianos disponer de muchos minutos y muchísimos tiros libres para aprovecharlo (8-8). Un ‘2+1’ de Iñaki Ordóñez otorgó la primera renta a un UEMC Baloncesto Valladolid que controló bien el peligroso perímetro de CEB Llíria (1/8 en triples en el cuarto inaugural), pero no la pintura (los locales terminaron con un 30/46 en tiros de dos). Si bien los de Javi Vilaplanda gozaron de una máxima de 4 tantos tras la irrupción de Víctor Pérez, los vallisoletanos lograron bajarla al mínimo al término de la primera entrega (19-18). La inercia positiva de los morados no quedó ahí y el UEMC Baloncesto Valladolid dio un nuevo estirón sustentado en la buena labor defensiva. La consigna estaba clara, había que bajar los puntos de un CEB Llíria explosivo en el triple, algo que se logró… hasta el descanso. Un buen parcial de salida distanció a los castellanos y obligó al preparador Javi Vilaplana a pedir el primer tiempo muerto del partido (21-27). Los de David Barrio habían ajustado el nivel de contactos y fueron capaces de subir marchas atrás sin incurrir en faltas, como sí hicieron en el primer cuarto. El cuadro morado siguió in crescendo, encontrando puntos con facilidad y haciendo valer su mayor fondo de armario. La segunda unidad morada rayó a buen nivel, aun con la ausencia de Joseba Querejeta (baja al menos durante unas semanas) y amplió al ventaja ante un CEB Llíria que sufrió mucho a remolque (29-37). Los castellanos llegaron a manejar rentas cercanas a esos ocho puntos durante varios minutos, pero no supieron hacer sangre en el único momento de debilidad local y acabaron pagándolo muy caro. Tras un tiempo muerto, los locales encontraron su anhelado acierto desde el perímetro y golpearon con un parcial de 7-0 que, a la postre, les permitió llegar la descanso por delante (41-40). Descompuestos tras el descanso Y hasta ahí la competitividad de un UEMC Baloncesto Valladolid completamente negado en el tiro. La segunda parte comenzó con un tiro libre por técnica que convirtió Ice Haney y una buena canasta de Pablo Martín, el más destacado hasta el momento, quien superó la decena de puntos y devolvió el liderazgo al Pucela (41-43). A partir de ahí, el encuentro subió el ritmo y entró en una vorágine anotadora que sacó del partido a los castellanos. El UEMC Baloncesto Valladolid aguantó hasta el 53-50 con seis minutos de cuarto restantes, cuando cayó lesionado del tobillo el local Jaime Palamós. Lejos de frenar una de las peligrosas rachas anotadoras del conjunto de Javi Vilaplana, hizo de acicate para los locales y comenzaron a desarbolar a los del Pisuerga. Los edetanos se pusieron con +5 (57-52), lo que obligó a David Barrio a pararlo con tiempo muerto, aunque tras la arenga la renta subió hasta los ocho merced a un triple de Víctor Pérez (60-52). Desde entonces solo hubo un color y los valencianos llegaron al último cuarto con un amenazador +11 (69-58). El UEMC Baloncesto Valladolid, lejos de ponerse manos a la obra para tratar de reducir la desventaja, no solo pensando en el encuentro de ida sino también en la vuelta, cayó con estrépito fruto del desacierto y la ansiedad de verse cada vez más lejos. CEB Llíria jugó a la perfección sus bazas, encontró puntos cerca del aro con mucha facilidad y ni siquiera dependió de su acierto exterior para abrir cada vez más brecha. Los vallisoletanos, impotentes, se sumieron en una espiral de precipitación y desacierto (0/14 en triples y 27/40 en tiros libres) que les llevó a encadenar multitud de errores y a una desventaja de 27 puntos. Los edetanos cerraron el partido de ida con la máxima del partido (102-75) y obligan a una remontada épica en el partido de vuelta para los de David Barrio. El UEMC Baloncesto Valladolid tratará de levantar la eliminatoria en el Polideportivo Pisuerga el próximo sábado a las 19.00 horas. Ficha técnica: 102 – CEB Llíria: Alonso Meana (17), Hannibal Salomon (2), Diego Rivas (2), Alejandro Rivas (2), Michael Enabulele (19) -quinteto inicial-. También jugaron: Kennedy Clement (11), Jaime Palamós (3), Víctor Pérez (13), Douglas Kandulu (16), Pablo Bono (0), Ezequiel Herrera (8) y Salvador Gallego (9). 75 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (5),
100-84: El UEMC Baloncesto Valladolid cae en la orilla de Azpeitia y finaliza 4º la liga regular

No dependía de sí mismo, pero el UEMC Baloncesto Valladolid no pudo finalizar la liga regular en primera posición. Los de David Barrio no lograron la victoria en su visita al Biele ISB ni el Insolac Caja 87 cedió en su derbi ante el CB Starlabs Morón, lo que provocó el peor de los escenarios posibles para los morados: la 4ª posición al término de la liga. El conjunto morado sucumbió ante el mayor nivel de intensidad y acierto de los vascos, que llegaron al último cuarto con 20 de ventaja (79-59), aunque las ardillas llegaron a colocarse a nueve (85-76). Los visitantes no perdieron la fe en ningún momento y terminaron cayendo en la orilla de Azpeitia… y al cuarto puesto tras 26 jornadas. De este modo, el UEMC Baloncesto Valladolid se ve abocado a buscar el ascenso en el playoff largo de ascenso con tres eliminatorias por delante. La primera, frente al Bàsquet Llíria valenciano con la ida a domicilio en el que será el cuarto partido consecutivo lejos de casa para las ardillas y la vuelta, el sábado 2 de mayo a las 19.00 horas en el Polideportivo Pisuerga. En la última jornada liguera, Biele ISB comenzó el partido con mucho tino, anotando en sus primeras posesiones y haciéndose con la primera ventaja. Fue la tónica general de un equipo que no bajó el pistón de la puntería en ningún momento. Un parcial de 7-0 en apenas dos minutos puso en jaque al Pucela, pero los de David Barrio no tardaron en dar la réplica. Iñaki Ordóñez, con siete puntos consecutivos incluyendo un triple, devolvió la igualdad (7-7). Los primeros tantos de Ice Haney redondearon el 0-9 y otorgaron la primera ventaja al UEMC Baloncesto Valladolid. En ese camino hacia la primera remontada Fares Ochi se cargó con dos personales y fue sustituido por Sam Taiwo, de vuelta tras una larga lesión. Primeros problemas de faltas para los visitantes, que poco después entraron en bonus (13-11). Con cuatro minutos y medio restantes, el castigo de las personales permitió a un coral Biele ISB mantener la delantera y anotarse el primer asalto. Las ardillas, rayando también a un buen nivel, se desconectaron en la recta final del cuarto y vieron como la distancia creció en el último minuto (29-19). Tocaba remar frente a un Biele ISB mucho más acertado que un UEMC Baloncesto Valladolid errático bajo los aros y desde el tiro libre. Los de Iñigo Núñez, apenas con pocos fallos sus lanzamientos, mantuvieron a raya a los visitantes durante el segundo cuarto. David Barrio movió ficha y dio entrada a Joseba Querejeta, también recuperado para la causa después de un mes en el dique seco, y quien compartió mando junto con Pablo Marín. Con dos bases en pista y Ice al ‘tres’, el cuadro castellano se puso manos a la obra para recuperar terreno (33-24). Los locales siguieron con una marcha más durante el primer tramo del segundo cuarto y se fueron hasta un peligroso +13, momento el que David Barrio tuvo que pedir el primer tiempo muerto del partido (37-24). Fares Ochi se hizo fuerte en la pintura, los exteriores morados le nutrieron de balones y el Pucela comenzó a levantar la desventaja poco a poco (37-28), aunque el tunecino cometió su tercera personal y volvió al banco. Alerta. Sam Taiwo le dio el relevo y continuó la racha anotadora en la pintura para mantener en la estela a un UEMC Baloncesto Valladolid que sufrió ante el ritmo anotador local. Con 43-32 y tras un triple de Aizpitarte tuvo que volver a pararlo el preparador morado, pero no hubo reacción inmediata y al descanso la desventaja era de 14 tantos (53-39). Caer en la orilla La producción ofensiva de Biele ISB estaba siendo alta, muy alta frente a un UEMC Baloncesto Valladolid que debía subir varias marchas atrás para tener opciones. También ajustar la mirilla con unos porcentajes de tiro bajos (12/23 en tiros de dos y 9/15 en tiros libres) que, de haber sido canastas, tendrían a rebufo a los vallisoletanos. Tras el paso por vestuarios no cambió demasiado el guion y los pucelanos siguieron sufriendo mucho en defensa. Nazir Williams abrió la segunda parte con un triple punteadísimo y una mano en la cara que plasmó el nivel de acierto y confianza que manejaron los donostiarras en todo momento. Y ante eso, poco pudo hacer el UEMC Baloncesto Valladolid. Si bien los de David Barrio no defendieron al nivel de otras ocasiones ni tampoco fue el día en ataque, con numerosos fallos y errores, los foráneos no bajaron los brazos en ningún momento. Con todo y con eso, el cuadro castellano siguió luchando a pesar de verse casi 20 abajo (60-41). Los vallisoletanos encadenaron varias acciones positivas, apretaron en defensa y bajaron de los 15 puntos (64-50). El chaparrón parecía que amainaba, pero emergió la figura de Moncanut para anotar un triple cuando las ardillas comenzaban a verse más cerca. Los de Iñigo Núñez recuperaron la brillantez y el UEMC Baloncesto Valladolid, desesperado, se precipitó para volver a alejarse. El tercer periodo concluyó con un severo 79-59. Ni con esas se rindió el cuadro pucelano. Los de David Barrio, sin hacer un buen partido, continuaron pico y pala, dejándolo todo sobre el parqué con más corazón que acierto. Esa labor de desgaste permitió a las ardillas bajar de los 15 puntos tras un triple de Joseba Querejeta (83-70), y de 10 poco después (85-76). En ese tramo se vio con opciones el UEMC Baloncesto Valladolid, de menos a más, pero varios triples locales, alguno sobre la bocina y con fortuna, acabaron con todas las opciones. En la ordilla quedó el Pucela. Biele ISB recuperó rápidamente la puntería y selló el triunfo por 100-84 que hace que superen a las ardillas en la tabla, dando el sorpasso a la tercera plaza y relegando a la cuarta al conjunto del Pisuerga. El UEMC Baloncesto Valladolid, de este modo, se ve abocado al playoff largo de
98-85: El UEMC Baloncesto Valladolid tropieza en Cáceres

Tropiezo del UEMC Baloncesto Valladolid en Cáceres que complica la primera plaza a falta de una sola jornada. El conjunto vallisoletano cayó en su visita a un Cáceres Patrimonio de la Humanidad extra motivado y espoleado por la tragedia sufrida esta semana y que hizo valer su mayor nivel de intensidad. Los morados fueron a remolque durante gran parte del encuentro, no firmaron un buen partido a nivel defensivo ni en el rebote y acabaron desquiciados con el tétrico arbitraje (39-26 en tiros libres lanzados). El cóctel de factores desembocó en una justa derrota (98-85) en la que no participaron ni Sam Taiwo ni Joseba Querejeta, aunque ambos se vistieron de corto e hicieron la rueda de calentamiento. La derrota en suelo extremeño, por si fuera poco, provoca que una victoria de Insolac Caja 87 o Coto Córdoba (ambos juegan el domingo) lleve al UEMC Baloncesto Valladolid a no depender de sí mismo en la última jornada, en la cual visitarán al Biele ISB. El duelo entre el mejor ataque de la Conferencia y el tercero más prolífico, como era de esperar, ofreció un inicio de ritmo y muchos puntos para unos y otros. Cáceres Patrimonio de la Humanidad se hizo con las primeras rentas tras un parcial de 0-8 al que dio la réplica el Pucela con un 0-9 y tres triples. Iñaki y Ice Haney por partida doble (terminó con tres 11 tantos el primer asalto) fueron los artífices de una serie anotadora fulgurante que se prolongó durante todo el cuarto (8-9). Ese nivel de anotación de mantuvo en ambos lados de la cancha. Cacereños y vallisoletanos aceptaron de buen grado el intercambio de golpes y se sumieron en un carrusel de triples y canastas que no abrió grandes ventajas en el tanteo. Con alternativas en el marcador y ritmo, mucho ritmo y acierto, la igualdad fue total durante la primera entrega, la cual concluyó con un parejo 27-29. Un tanteo elevadísimo que, sobre el papel, iba bien a ambos equipos, pero el UEMC Baloncesto Valladolid debía apretar atrás si quería tener opciones. Pero el inicio del segundo cuarto, exactamente igual que el primero, se le atragantó al cuadro visitante. Los de David Barrio se atascaron durante dos minutos y volvieron a recibir un parcial de 8-0 que tuvo que parar el preparador vallisoletano con tiempo muerto (37-29). Ice Haney acabó con la sequía como mejor sabe, de tres, calcando el comienzo del partido en esta segunda entrega. El norteamericano siguió a lo suyo y se fue hasta los 16 puntos con un gran 2+1 que mantenía a rebufo al UEMC Baloncesto Valladolid tras un nuevo tirón de los verdinegros (41-36). Los morados cambiaron el contexto del partido, bajaron el ritmo y cortocircuitaron por momentos a los locales, que se frenaron y entraron en bonus con cinco minutos restantes. Los problemas para cerrar el rebote hicieron que las ardillas siguieran a remolque durante varios minutos, aunque terminaron dándole la vuelta con cinco puntos consecutivos de Pau Isern, excelso durante la primera parte (43-44). De nuevo los castellanos se sobrepusieron a una desventaja importante, aunque tras un sinfín de parones por las faltas de unos y otros, llegaron al ecuador del partido tres abajo (53-50). Sin opciones de remontada ante un Cáceres superior La diferencia en el rebote (22-14 al descanso) y en los tiros libres (25 lanzados de los locales por los 12 visitantes) pesaba demasiado para un UEMC Baloncesto Valladolid obligado a dar un paso adelante desde la defensa si quería triunfar en el Multiusos. Pero ese paso no llegó ante un Cáceres Patrimonio de la Humanidad tremendamente intenso y serio que no dio ni una sola concesión. Tampoco ayudó un desquiciante arbitraje, que lastró al Pucela en los primeros compases de la segunda parte. Una técnica contra Pablo Marín puso el 64-60 para los locales ante un precipitado y acelerado UEMC Baloncesto Valladolid. Los de David Barrio no pudieron echar el cerrojo a su aro y el preparador tuvo que pararlo con 66-60 para reactivar a los suyos. Parcial de salida de 0-5, aunque los Jacinto Carbajal pegaron otro tirón que les sirvió para llegar a los últimos 10 minutos por delante (70-65). En la recta final de la tercera entrega, por si fuera poco, el UEMC Baloncesto Valladolid recibió una nueva técnica cuando, en ese momento, la diferencia de tiros libres lanzados era de 29-14 favorable a los locales (acabó siendo de 39-26). Todo dicho. Y con todo y con eso, los pucelanos llegaron al último asalto cinco abajo (70-65). Pero los de Jacinto Carbajal no dieron ni una sola concesión. Los cacereños, extra motivados durante todo el encuentro y que hicieron valer sus ganas de victoria tras una semana trágica, impusieron su nivel físico y de contactos para no permitir la remontada de un combativo UEMC Baloncesto Valladolid. Los de David Barrio tuvieron los arrestos para no cejar en su empeño de remontar, pero simplemente no tuvieron lo suficiente para superar a un rival que fue mejor. Cáceres Patrimonio de la Humanidad mandó durante todo el cuarto y manejó rentas cercanas a los siete puntos que provocaron un exceso de precipitación en los visitantes que acabó siendo decisivo. Los vallisoletanos no estuvieron bien y dos triples casi consecutivos del local Palazuelas dieron la puntilla a un mal partido del UEMC Baloncesto Valladolid que le aleja de la primera plaza del grupo. 98-85 fue el resultado final de la penúltima jornada liguera. El UEMC Baloncesto Valladolid terminará la fase regular lejos de Pisuerga por tercera semana consecutiva y visitará al Biele ISB el próximo sábado a las 20.00 horas en horario unificado. Ficha técnica: 98 – Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Albert Lafuente (14), Álvaro Palazuelos (10), Matteo Strikker (12), Álex Mazaira (13), Wildens Leveque (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Patrick Mendes (2), Pearse Uniacke (0), Luis García (2), Pol Campeny (2), Ruiz (0), Lance Paul (17) y Erikas Kalinicenko (16). 85 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (2), Isaac ‘Ice’ Haney
84-91: El UEMC Baloncesto Valladolid gana en Jaén y se acerca a la primera plaza

El UEMC Baloncesto Valladolid, líder de la Conferencia a falta de dos jornadas por disputarse. El cuadro de David Barrio, de nuevo diezmado por las lesiones como durante todo el año, sin dos jugadores fundamentales y con una rotación de 9 jugadores, se impuso en la pista del Jaén Paraíso Interior tras un encuentro duro y tremendamente serio 87tr5de los vallisoletanos. Los morados, que mandaron durante gran parte del encuentro, estuvieron más acertados en los minutos finales y se llevaron el 17º triunfo del curso con más sufrimiento del que refleja el marcador (84-91), y, por si fuera poco, la derrota del Insolac Caja 87 en casa ante el Biele ISB (79-81) les coloca primeros empatados con Coto Córdoba y por delante debido al average. A falta de dos finales, ambas a domicilio, el equipo del Pisuerga depende de sí mismo para adjudicarse la primera plaza de la Conferencia. Sí, a pesar de todos los problemas habidos y todavía presentes en forma de lesiones. Ante el Jaén Paraíso Interior, los de David Barrio se presentaron sin Joseba Querejeta ni Sam Taiwo, con diez jugadores disponibles para visitar a un equipo, el jienense, que encaró el partido sabiendo de la derrota del LogroBasket, su rival directo por la permanencia. Un todo o nada en toda la regla, un choque a vida o muerte en el que los pucelanos estuvieron muy enchufados e intensos de principio a fin. El buen movimiento de balón llevó a varios tiros liberados para el Pucela, y la puntería acompañó para poner el 0-5 de inicio e irse hasta un fantástico 3-10 inicial sin un solo fallo en el tiro. Fares Ochi por partido doble, un triple de Juan García-Abril y un espectacular 2+1 de Ice Haney fueron las canastas que otorgaron la iniciativa a los de David Barrio a las primeras de cambio. Un triple sobre la bocina de Tikhonenko, ilustre apellido del baloncesto internacional y bien conocido en Valladolid, activó a un Jaén Paraíso Interior tras un comienzo frío. Fue el principio de un parcial de 10-0 ante un UEMC Baloncesto Valladolid obcecado en el triple y que, tras el acierto inicial, encadenó varios tiros al hierro. Lo paró David Barrio en el ecuador del primer cuarto (13-10) y dio entrada a la segunda unidad, con Pau Isern en la dirección y una dupla interior ‘pequeña’ con Ordóñez y Arqués. Los catalizadores de la reacción morada, sin embargo, fueron Hanna y Pablo Martín. El norteamericano subió el nivel defensivo y dos robos suyos permitieron correr al canterano, que devolvió la ventaja a las ardillas (19-23). Previamente los locales dominaron de forma efímera tras el tercer triple de Boahen (terminó con cuatro y 20 puntos), aunque la primera entrega terminó con ventaja castellana (21-25). A tirones por parte de ambos equipos y con grandes parciales para unos y otros, los primeros diez minutos, preciosos, tuvieron mucho ritmo y grandes destellos, pero el UEMC Baloncesto Valladolid debía cerrar su aro si quería multiplicar sus opciones. Dicho y hecho. El contexto cambió radicalmente y jienense y vallisoletanos se atascaron, sumando apenas 1 tanto en los primeros tres minutos del cuarto (21-26). Si bien las ardillas estuvieron brillantes por momentos en labores de intendencia, cerrando el aro propio y el rebote, no lo proyectaron en la parcela ofensiva. Isern con un triple y Edu Arqués con un 2+1 trataron de estirar a los pucelanos y darles velocidad, pero los de Javi Carrasco se mantuvieron a rebufo liderados por Faial. Ni siquiera el bonus en el que entraron los andaluces permitió al UEMC Baloncesto Valladolid sumar con facilidad, aunque sí lo suficiente para mantener la ventaja. Con 31-35 se paró unos minutos el encuentro por un problema con la mesa, algo difícil de gestionar desde el inicio puesto que el encuentro comenzó con retraso. En la recta final de la primera parte, tras un intercambio de triples, apenas se movió esa diferencia y al descanso los morados se llevaron un botín de dos puntos (40-42). Acierto final para sellar la 17ª victoria del curso La igualdad era manifiesta en el Olivo Arena durante los primeros 20 minutos, con guarismos prácticamente calcados entre los dos conjuntos, lo cual se reflejaba a la perfección en el marcador. No fue distinta la segunda parte. Al UEMC Baloncesto Valladolid le tocó sudar de todo para llevarse la victoria del Olivo Arena, y tras la reanudación mantuvo muy alto el nivel de intensidad. Jaén Paraíso Interior CB, con la permanencia en juego, no se quedó atrás. Los andaluces reanudaron la marcha liderados por Felizor, que anotó 5 puntos consecutivos, pero los de David Barrio resistieron la primera acometida. No sin problemas y con la tercera falta personal de Fares Ochi señalada, la cual le ponía en alerta por dejarle cerca de la eliminación y ante la baja de nuevo de Sam Taiwo, el UEMC Baloncesto Valladolid sacó a relucir su versión más pragmática para defender su renta. Y lo hizo de nuevo con la dupla de ‘pequeños’ Ordóñez-Arqués. Las ardillas subieron la intensidad defensiva y pudieron hacer su juego al contraataque, encontrando en el pamplonica al principal referente para tirar del carro. El navarro, muy desacertado durante la primera mitad, cambió radicalmente tras el descanso y asumió galones en la faceta anotadora con 8 tantos durante la tercera entrega. Precisamente cinco de forma consecutivo permitieron al Pucela dar otro arreón (55-61) y meter en bonus a los jienenses, lo que abrió una importante vía de anotación para la recta final del cuarto. Los de David Barrio aprovecharon el nivel de contactos local y su buen trabajo atrás para cerrar, con un triple sobre la bocina de Juan García-Abril, un buen tercer cuarto (63-69). El cuadro de Javi Carrasco, lejos de capitular, inició el último asalto sumando de tres en tres y con Fields como principal artillero. Un 2+1 del exterior y un triple de Santa Bárbara (el 12º del equipo hasta el momento, con un 40%) levantaron la desventaja (72-72), aunque Fares Ochi (imperial
92-76: Victoria y average del UEMC Baloncesto Valladolid frente al líder y 5500 personas

El Pisuerga de siempre, el de las grandes noches, volvió a vivir una noche redonda. El UEMC Baloncesto Valladolid de David Barrio ofreció una exhibición ante el líder, el Coto Córdoba, y delante de 5500 personas que disfrutaron de un triunfo con valor doble de los vallisoletanos. Los locales dominaron de principio a fin ante un aguerrido conjunto andaluz que no capituló hasta el último minuto, y se llevaron la 16ª victoria de la temporada y el average (92-76) que situó a las ardillas líderes en solitario durante unas horas. Al término de la noche en la que fue presentada la Cantera morada, las ardillas quedan tercera pero colíderes tras el triunfo de Insolac Caja 87. Pero al margen de lo sucedido en otros campos, lo de Pisuerga fue digno de elogio por lo baloncestístico y lo social con un encuentro prácticamente perfecto de los pucelanos y de toda la rotación. Ice Haney abrió la lata con un triple lejano, algo vital para no permitir que Coto Córdoba, la mejor defensa de la Conferencia, se cerrase y colapsara la pintura. El acierto inicial fue clave para mantener la iniciativa y no permitir que los de Gonzalo Rodríguez, más cómodos en el 5×5, se asentaran en el parqué de un pabellón abarrotado. Cerca de 5500 espectadores llevaron en volandas al UEMC Baloncesto Valladolid de principio a fin y corearon con energía el segundo triple del norteamericano que permitía hacerse con una primera ventaja (10-6). El acierto iba a ser capital para llevar el partido a una anotación alta, contexto favorable para el mejor ataque del grupo, el de los morados. Ice Haney asumió de buen grado la responsabilidad. El ‘3’ de las ardillas anotó su tercer triple para llevar la ventaja otro pasito más lejos (15-9), coincidiendo con la entrada y regreso de Pau Isern después de seis semanas de baja por lesión. Por contra, la segunda falta personal de Juan García-Abril metió en problemas al canterano, que tuvo que marchar al banco. Pitárselas es muy fácil, todo sea dicho. En ese tramo Barrio comenzó a mover sus piezas, a hacer efectiva su rotación y dar otro salto con su prolífica segunda unidad en cancha. Los suplentes del cuadro vallisoletano cerraron el aro a cal y canto para abrir brecha (20-11), aunque dos triples consecutivos del visitante Pablo Sánchez apretaron las tornas de nuevo (20-17). Con un margen mínimo y la sensación de que el botín debía ser mayor, los locales se anotaron la primera entrega (26-21). Una pausa técnica por los relojes de posesión, la enésima, cortó el inicio del segundo cuarto tras un 2+1 del siempre diferencial Iñaki Ordóñez (terminó con 30 créditos de valoración). Esa canasta permitió a los castellanos mantener el mando con un colchón frente a un Coto Córdoba desacertado, en buena medida por el sobresaliente nivel defensivo del Pucela, pero que iba de menos a más. Los de Gonzalo Rodríguez amenazaron con recuperar la desventaja (30-25), pero un dos más uno de Pau Isern, excelso en su vuelta, y otro triple de Ice Haney, el cuarto en su hoja de servicios, pusieron la máxima de los morados en 10 tantos (35-25). Tiempo muerto de Gonzalo Rodríguez, el primero del partido, para tratar de frenar a un UEMC Baloncesto Valladolid brillante en todos los aspectos. David Barrio, al quite, reaccionó apostando por un quinteto pequeño y la pareja Ordóñez-Arqués en el juego interior, lo que desarboló a los cordobeses y abrió espacios para que Haney siguiera con su idilio desde el triple. El quinto del francotirador de Misuri cayó con nieve (40-30), pero igual que en el primer asalto, las ardillas no aprovecharon sus buenos minutos para hacer caja. Coto Córdoba se encomendó a su líder ofensivo, Jamonta Black, para dar la réplica con un 0-7 que llevó al preparador vallisoletano a pedir entonces una tregua (40-37). Los márgenes se redujeron todavía más y el Pucela se llevó solamente un tanto de ventaja tras la primera mitad (42-41). Demasiado poco para el nivel desplegado por las ardillas, pero explicado por la entidad del rival que había en frente. Exhibición para asaltar el liderato de nuevo Así, en los primeros 20 minutos unos y otros demostraron por qué son dos de los mejores equipos de la categoría. El UEMC Baloncesto Valladolid por la cantidad de cosas bien que hizo en todos los sentidos, y el Coto Córdoba porque, sin dar esa impresión, no se despegó en ningún momento. Siempre con respuesta y con talento ante cada estirón morado, los andaluces habían levantado dos buenas desventajas. No fue la última vez. Los de David Barrio, reforzados por su buena labor durante los dos primeros cuartos, salieron con una marcha más que los andaluces y rápidamente recogieron los frutos de esa mejoría. El equipo local, vertical y agresivo, inició una nueva escapada (49-41) y metió en bonus a Coto Córdoba con 6 minutos para sacar rédito del castigo, pero el visitante Rollins emergió para sujetar a los suyos. El guion se repetía, fue la tónica de todo el partido hasta que los castellanos dieron el golpe definitivo a falta de cuatro minutos. Antes hubo que sudar mucho y hacer una labor de desgaste impagable para que los de Gonzalo Rodríguez no tuvieran ya más arrestos. Así, un triple de Jacob Hanna, tomando el relevo de su paisano Ice en la faceta anotadora, cortó las alas de los andaluces, irreductibles hasta la recta final de partido. La imperial defensa de los locales permitió mantener el colchón en todo momento, con rentas siempre cercanas a los 7 puntos, aunque fijada en 5 al término de la tercera entrega (65-60). La pelea, sin tregua hasta el momento, llegaba a un último y decisivo de 10 minutos con todo por decidir. Consciente de la importancia del duelo, el público local, rozando el lleno con un espectacular ambiente, se metió de lleno en la contienda y comenzó a jugar sus bazas. Contagiado de todo ello, el cuadro castellano inició con fuerza el último
81-75: El UEMC Baloncesto Valladolid, sin gasolina para obrar la machada en Sevilla

Cualquier elogio hacia el UEMC Baloncesto Valladolid y lo que hizo en la pista del Insolac Caja 87 se queda corto para calificar lo que hicieron David Barrio y sus pupilos, a los que solo les faltó la victoria y algo más de gasolina para obrar una machada tremenda. El cuadro vallisoletano firmó un partidazo, el cual dominó durante prácticamente 30 minutos con una rotación de 8 jugadores, para terminar cayendo con honores en el último minuto (81-75) ante uno de los mejores equipos de la competición. Con 74-72 y 45 segundos tuvieron bola los morados, pero Fares Ochi (16 puntos y 9 rebotes) erró el triple y los locales sentenciaron desde la línea de personal. Las bajas de Sam Taiwo, Pau Isern y Joseba Querejeta fueron una losa demasiado grande para los vallisoletanos, que acumularon una minutada en 8 jugadores para terminar cayendo ante una plantilla más profunda y larga que impuso esa superioridad numérica. Sin gasolina, piernas ni claridad, los de David Barrio no pudieron dar la campanada en el último minuto y cedieron ante un Insolac Caja 87 que supera a los morados en la tabla por el basketaverage. A pesar de los contratiempos físicos, el inicio del UEMC Baloncesto Valladolid fue magnífico. Con acierto y ritmo, mucho ritmo, los vallisoletanos asumieron el mando merced a un triple de Marín, una canasta de Iñaki Ordóñez y un dos más uno de Fares Ochi. Esta salido supuso un 2-8 de inicio que mantuvieron los visitantes durante buena parte del primer cuarto, aunque la reacción de Insolac Caja 87 no se hizo esperar. Los sevillanos lograron levantar la desventaja a base de triples y recuperaron la igualada (10-10), sacando rédito de su profundidad de plantilla. El UEMC Baloncesto Valladolid mantuvo el tipo y dio continuidad a su buena puesta en escena. Los de David Barrio estuvieron bien atrás, dominaron el rebote (6 ofensivos en el primer cuarto) y corrieron como acostumbran para dar un pequeño tirón y provocar el primer tiempo muerto de la contienda. Adrià Alonso tuvo que pararlo con 14-19 después de dos canastas consecutivas de Edu Arqués, brillante desde el banquillo, igual que Juan García-Abril (terminó con 15 créditos de valoración). El magnífico nivel de la segunda unidad morada permitió abrir brecha y los castellanos finalizaron el primer acto con su máxima ventaja hasta el momento (18-27). El reto para el UEMC Baloncesto Valladolid iba a estar en mantener ese botín y resistir el paso de los minutos. Sin Sam Taiwo, Pau Isern y Joseba Querejeta, tres jugadores capitales, David Barrio se presentaba en San Pablo con una rotación de 10 jugadores: 9 profesionales más Pablo Hernández, del filial, que en la práctica fue de tan solo 8. La dificultad era máxima y las ardillas respondieron, una vez más, con su mejor versión ante la adversidad. Insolac Caja 87 inició el segundo asalto con un 4-0 de parcial que rápidamente devolvió el Pucela con un triple de Fares Ochi y una canasta más de Pablo Marín, profeta en su tierra. El equipo de David Barrio paró la primera intentona de reacción local que no oba a ser la última. De hecho, la ventaja morada se amplió hasta los 11, nuevo techo de la máxima, lo que obligó de nuevo al técnico local a gastar un tiempo muerto (23-34). Fueron los mejores minutos de los visitantes, volando sobre el parqué de San Pablo al ritmo que marcaba Pablo Marín en ‘su’ Sevilla. Pero nuevamente llegó la réplica de los andaluces. Josep Franch, con galones, anotó dos triples consecutivos y puso al Insolac Caja 87 otra vez a rebufo de los pucelanos. Con 31-36, a cinco después de haber tenido una renta de 13, lo paró David Barrio para recomponer a su equipo. En ese tramo emergió un imperial Edu Arqués, impulsado por un sobresaliente nivel defensivo de todo el equipo. El ala-pívot anotó 5 consecutivos y distanció al Pucela (33-41), aunque un nuevo triple de Franch, el tercero, mantuvo a los sevillanos aferrados y fue la última canasta de la primera parte (36-41). Con 8 de diferencia ambos equipos enfilaron el túnel de vestuarios después de 20 minutos sin tregua entre dos candidatos a la primera plaza y al ascenso que demostraron y con creces el porqué de sus aspiraciones. Sin piernas para la machada Pero quedaba lo más duro para los hombres de David Barrio: aguantar las embestidas de un equipazo en un ambiente hostil y resistir a las minutadas de una rotación cortísima. De entrada, Insolac Caja 87 reanudó la marcha mejor que los pucelanos y recuperó su desventaja (41-41) tras un 5-0 de salida. Ambos equipos entraron en un intercambio de golpes y unos minutos de ritmo y canastas sin un claro vencedor. De ese toma y daca salió mejor para el Pucela, que metió en bonus a los sevillanos con seis minutos de cuarto aún por disputarse y sacó una ligera ventaja de nuevo (47-52). El partido creció en intensidad y tensión, y esa labor de trincheras permitió al Pucela tomarse un respiro con cada viaje a la línea de tiros libres para mantener la diferencia. Un nuevo estirón de los andaluces, sin embargo, les otorgó su primera ventaja del partido, con la que se llegó a los últimos diez minutos (58-57). El UEMC Baloncesto Valladolid ya estaba en la reserva después de 30 minutos brillantes, pero repartidos entre prácticamente ocho jugadores. Los de Adrià Alonso, más descansados y con un San Pablo enardecido en una auténtica final por la primera plaza, llegaban con más piernas a la última batalla en la que se iba a decidir todo. A la postre, fue el factor diferencial que desniveló el partido. Los de David Barrio mantuvieron el listón altísimo en todos los aspectos, defendiendo, reboteando y encontrando puntos con una fantástica circulación de balón. También lo hizo Insolac Caja 87, con mayor profundidad de banquillo, eso sí. Así, ahora eran los locales quienes imponían su ritmo y temporada, mandando también en el marcador desde
73-78: El UEMC Baloncesto Valladolid cae ante Clavijo fruto del desacierto

Derrota en casa del UEMC Baloncesto Valladolid. El cuadro de David Barrio ve cortada su racha tras ceder ante un Reina Proteínas Clavijo talentoso y combativo que firmó la segunda derrota en Pisuerga de los morados. Tras un partido de grandes parciales para unos y otros, alternancias en el marcador, el conjunto castellano cayó víctima de su desacierto bajo el aro (19/36 en tiros de dos), especialmente acuciante en los minutos finales y el bajo nivel defensivo. A pesar de la vuelta de Sam Taiwo tras dos meses lesionado, los locales no pudieron redondear su regreso con una victoria que se antojaba trascendental. Si bien el encuentro pudo llevárselo cualquiera, los morados no estuvieron bien en defensa ni acertados en las posesiones finales y terminaron cediendo ante un equipo que hizo méritos suficientes para lograrlo. Espoleado por un gran ambiente en las gradas una vez más, los castellanos firmaron una buena puesta en escena. Ante un valiente Reina Proteínas Clavijo que salió con las líneas muy altas y agresivo para bloquear al Pucela, los locales respondieron con poso, moviendo bien la bola y atacando el aro con verticalidad. Ese trabajo de trincheras permitió sumar personales para el bonus y tiros libres, y así llevar la voz cantante durante buena parte del cuarto. Del 0-3 se pasó al 9-5 tras unos minutos defensivos notables, y solamente las imprecisiones bajo el aro impidieron que la ventaja fuese superior. Esas imprecisiones reinaron durante los 40 minutos. El UEMC Baloncesto Valladolid dominó el rebote, especialmente el ofensivo, pero no estuvo fino en la pintura para materializarlo con puntos. La historia fue diferente desde más allá del 6.75. Pablo Marín enchufó su segundo triple de la tarde y disparó la ventaja morada (14-9) y a él se sumó Jacob Hanna para poner puntos desde el banquillo. Los tantos del norteamericano mantuvieron la iniciativa frente a un correoso Reina Proteínas Clavijo que se agarró con acciones de mucho talento. La mejor de las noticias llegó en la recta final del primer cuarto, cuando Sam Taiwo regresó a la competición tras casi dos meses lesionado. El pívot sumó tres más desde la línea personal, los cuales permitieron a las ardillas poner el empate tras la primera entrega (24-24). Los visitantes aguantaron el primer tirón del UEMC Baloncesto Valladolid e iniciaron el segundo cuarto dando el suyo. Con un baloncesto vertiginoso y acierto, mucho acierto, Reina Proteínas Clavijo golpeó con un parcial de 0-9 que llevó a David Barrio a pedir el primer tiempo muerto del partido (26-33). Era la primera ventaja importante de los riojanos, y estos continuaron subiendo marchas hasta poner un alarmante +12 tras una gran acción de Kevin Torres, referencia ofensiva de los foráneos (terminó con 24 tantos). No se descompuso el Pucela. Pisuerga apretó y los morados respondieron cuando el partido subía marchas, aunque el duelo tuvo una tregua infausta e inesperada: la lesión de Kevin Torres. El escolta de los logroñeses cayó sobre Pablo Marín en un tiro punteado y se retiró a la enfermería con problemas en el tobillo, aunque poco después pudo volver a jugar (y caer lesionado de nuevo). Con 31-38 se marchaba el catalán, ovacionado, y con 33-38 volvía a detenerse el duelo por un tiempo muerto de Aitor Fantova. Unas posesiones después, Okafor sufrió un problema en la rodilla y el encuentro volvió a pararse, aunque afortunadamente el interior visitante también pudo volver al parqué después. Nada grave. Entre parón y parón se enfrió un UEMC Baloncesto Valladolid que vio frenada su reacción con tres pausas consecutivas (33-40). Los de David Barrio, sin embargo, iniciaron otra reacción, esta sí lo suficientemente enérgica como para obrar la remontada. Un triple de Iñaki Ordóñez y un mate de Jacob Hanna pusieron el 39-40 y llevaron a los logroñeses a un nuevo tiempo muerto, pero el margen apenas se movió antes del descanso y al ecuador se llegó con tablas (44-44). El UEMC Baloncesto Valladolid cae sin acierto Tras un paso por vestuarios más largo de lo normal por un problema técnico con uno de los relojes de posesión, vallisoletanos y logroñeses reanudaron el envite. Con retraso pero un alto nivel de actividad, el encuentro se reanudó con velocidad y mucha más exigencia física que la primera parte. Y en ese contexto no fue superior el equipo de David Barrio. Amén del concierto de pito de todos los fines de semana y el caos reinante durante varios minutos por las decisiones arbitrales, el UEMC Baloncesto Valladolid se activó en defensa y pudo correr para revertir el guion en ese tramo del choque. Un dos más uno y un mate de Ice Haney colocaron a las ardillas por delante (55-50), con Reina Proteínas Clavijo en bonus e incapaces de superar en lo físico al Pucela. El anotador norteamericano, que no solo tirador, entró en ebullición y sumó una más, obligando a los riojanos a pararlo con tiempo muerto (59-50). Parcial abierto de 9-0 y llamada a filas para buscar soluciones ante un UEMC Baloncesto Valladolid que cerró su aro durante casi cuatro minutos. Los riojanos rompieron por fin el cerrojazo y tras dos triples consecutivos, fue David Barrio quien paró el envite tras ver cómo se esfumó el botín en un visto y no visto (61-59). Kevin Torres lideró a los suyos en la recta final del cuarto al más puro estilo Mike y los riojanos alcanzaron el último asalto por delante tras un parcial de 4-17 (63-67). Nuevo cambio de líder y de guion, esta vez ya irreversible Para más inri, Juan García-Abril recibía su quinta personal, que no cometida, y acabó eliminado después de dos consecutivas inexistentes. Pablo Marín, con cuatro, estaba al borde, obligando a David Barrio a hacer malabares con la rotación ante un desquiciante (des)concierto arbitral y los problemas físicos de Joseba Querejeta (apenas pudo jugar 9 minutos ante su exequipo). El UEMC Baloncesto Valladolid, sin embargo, no le perdió la cara al partido y sacó los dientes pese a la adversidad. Pero no fue
86-58: El UEMC Baloncesto Valladolid saca de la pista a Ponferrada y se coloca más líder

Partido redondo, jornada redonda para el UEMC Baloncesto Valladolid. El cuadro de David Barrio sacó de la pista (110-30 en valoración), literalmente, al Clínica Ponferrada SDP y se llevó un triunfo de valor triple: por el encuentro, por arrebatar el average a los bercianos (defendían un +22) y por la derrota también del Coto Córdoba. Los morados cortocircuitaron a su rival ya desde el segundo cuarto (45-32 al descanso) y estos, en plena catarsis, acabaron con tres expulsados y fuera de sí ante un imperial cuadro morado, que se coloca más líder y sale muy reforzado anímicamente de esta jornada. Además de lo deportivo, que no es poco, la presentación del UEMC Baloncesto Valladolid tuvo unos invitados de excepción: Real Valladolid, Ponce, Fundación Aliados BSR, VRAC Quesos Entrepinares, Inexo El Salvador, Recoletas Atlético, Caja Rural Balonmano Aula y Club de Patinaje en Línea Valladolid CPLV estuvieron presentes como parte de la campaña ‘Valladolid hace equipo’. De este modo, las ardillas salieron una a una con las camisetas de todos los equipos de élite de la ciudad y posaron con una lona en apoyo a la iniciativa en favor del bienestar mental de los adolescentes. Cuando se lanzó la bola al aire, no obstante, lo social dio paso a un derbi de muchísima intensidad y nivel. Así, de inicio las defensas imperaron con claridad sobre los ataques y el 0-0 inicial no se movió hasta pasados los dos minutos y medio de juego. Un mundo. Fares Ochi abrió la lata con dos tiros libres y e UEMC Baloncesto Valladolid secó al Clínica Ponferrada SDP durante casi cuatro. El saldo anotador al ecuador, un corto, muy corto 6-5 en un contexto claramente favorable a los bercianos. Y es que en Pisuerga se daban cita el mejor ataque de la Conferencia y una de las mejores defensas, con lo que el tanteo y el ritmo del partido iban a ser dos de las clases fundamentales del encuentro. De entrada, a los vallisoletanos les tocó moverse en ese contexto, en el desfavorable. Lo solventaron bien, pero no era suficiente. Para tratar de revertirlo Barrio hizo debutar a Joseba Querejeta, nuevo jugador de los pucelanos, quien lideró desde el puesto de base la primera acometida local. El vitoriano dio ritmo de la mano con Jacob Hanna y por fin pudieron correr las ardillas. Un triple del norteamericano puso tierra de por medio con el cuadro blanquiazul (14-8), pero dio la réplica por partida doble el foráneo Morales para seguir la estela que marcaba el líder. Aun así, los vallisoletanos estaban cada vez más cómodos y verticales, y se llevaron una renta de 6 al término de la primera entrega (20-14). El Pucela no se conformó con eso y apretó para golpear con un gran parcial corriendo en transición. Ice Haney de tres elevó la máxima hasta un notable +11 (25-14) en apenas un minuto de cuarto, lo cual obligó al preparador Oriol Pozo a pedir el primer tiempo muerto del derbi. El UEMC Baloncesto Valladolid había cambiado radicalmente el guion y aprovechó la inercia ahora positiva para rematar a su rival contra la lona. Clínica Ponferrada SDP no solo no se repuso, sino que colapsó ante el ritmo vertiginoso que imprimieron los de David Barrio. En un visto y no visto ampliaron la ventaja hasta los 17 tantos, doblando a los blanquiazules, uno de los equipos más consistentes de la liga (33-16). La buena labor local en ambos lados de la pista metió en bonus a los bercianos y permitió, también con la ventaja de los tiros libres, mantener el colchón para llegar al descanso con un margen importante de 13 (45-32). Llegados a este punto, para los morados no solo estaba en juego la victoria, sino también el average de la ida (+22 para los blanquiazules). El UEMC Baloncesto Valladolid cortocircuita a Ponferrada Tras el paso por vestuarios, El UEMC Baloncesto Valladolid reanudó la marcha con una marcha más que los visitantes y volvió a pegar otro estirón de ambición. Un dos más uno del mago ‘Ice’ Haney, que además provocó la cuarta personal de Rasmus Blak y una técnica al preparador visitante, devolvió el +16 para el Pucela (51-35) y frenó las aspiraciones de los bercianos. La renta creció hasta los 21 después de un nuevo cortocircuito de los blanquiazules, provocado por el altísimo nivel defensivo de los morados (58-37). Ya estaban a tiro del basketaverage los de David Barrio, que estaban sacando de la pista al tercer clasificado del grupo a pesar de las ausencias de Pau Isern y Sam Taiwo. Ahí es nada. Si bien a los bercianos les faltaba el capitán Pau Treviño y fue un golpe anímico importante por su lesión del jueves, las ardillas brillaron como acostumbran: con un baloncesto rápido, coral y en el que todos suman. Ese baloncesto imparable provocó la catarsis del Clínica Ponferrada SDP. Una técnica al banquillo de los foráneos, provocada por el lesionado Pau Treviño, le cayó al técnico Oriol Pozo y este acabó descalificado por ser la segunda. Los visitantes, así, llegaban a los últimos diez minutos sin entrenador y con 28 puntos de diferencia entre ambos equipos (75-47). Con la victoria en la mano para los morados, el último acto fue un partido de 10 minutos por el average, premio que podía rubricar aún más el triunfo local o ser el de consolación para los bercianos. Estos, con ímpetu y ganas de pelearlo, iniciaron el cuarto con un 0-8 de parcial que pilló despistado al UEMC Baloncesto Valladolid (75-55). Pero rápidamente retomaron el paso los castellanos. En esa lucha, literalmente lucha por momentos (casi grecorromana por parte visitante), también acabó expulsado Riley Hayes, baluarte visitante, en su cruzada particular contra Juan García-Abril. Inexplicable. El referente interior de los bercianos acabó también en vestuarios con 76-56 y cuatro minutos y medio restantes, lo cual propició otro pasito de las ardillas para redondear la jornada. El UEMC Baloncesto Valladolid volvió a lo suyo, encontró acierto en el triple y acabó de
98-77: El Bien del UEMC Baloncesto Valladolid para sumar el 14º triunfo

Decimocuarto triunfo de la temporada a pesar de las bajas y al último parón de la temporada en lo más alto. El UEMC Baloncesto Valladolid se impuso con holgura al Círculo Gijón (98-77) tras un encuentro dominado de principio a fin y que se rompió en el segundo cuarto (55-37 al descanso), y lo hizo pese a las ausencias de Taiwo, Isern y Carreño, todos ellos por lesión. Los de David Barrio hicieron un esfuerzo coral y El (muy) Bien apenas 24 horas después del segundo concierto y de Viva Suecia en el mismo escenario. Tras hacerlo viernes y sábado, el domingo no tocó en Pisuerga la banda murciana con motivos nórdicos, pero sí lo hizo como una sinfonía el UEMC Baloncesto Valladolid de David Barrio. Y lo hizo a pesar de las bajas, tres en total, obligado a reinventarse, a cambiar roles y posiciones, pero partiendo de salida con el quinteto inicial tipo: Marín llevando la manija y Ice de escolta. Minutos después el norteamericano asumió las funciones de base, dando esa rotación y supliendo la baja de Isern, mientras que en el juego interior fue la dupla Ordóñez-Arqués, junto con José Montilla, la que palió la ausencia de Sam Taiwo. Entre tanto, unos primeros minutos con acierto en los dos lados de la cancha, con alegría ofensiva y un intercambio de golpes que dejó rentas mínimas para unos y otros. Con el UEMC Baloncesto Valladolid prácticamente siempre por delante, fue la segunda unidad morada la que dio el primer estirón. Ice compartió cancha con su compatriota Hanna, siendo el primer quien ejerció de base ante la baja de Isern, y en ese tramo abrió las primeras distancias el Pucela (18-13). Ese +5 es el que se mantuvo en la recta final del cuarto, en buena medida merced a los tiros libres que pudieron sumar los castellanos por el bonus visitante (23-18). En el bando visitante la consigna era clara, correr y tratar de encontrar a su interior Duke en la pintura, quien monopolizó muchas posesiones visitantes. Pero Círculo Gijón se encontró cada vez más dificultades para sumar ante el paso adelante defensivo de los castellanos. De menos a más, cual diésel, el UEMC Baloncesto Valladolid cogió carrerilla e inició otra escapada después de cerrar el aro propio durante tres minutos (27-18). En ese momento lo paró el técnico foráneo Nacho Galán con el objetivo de enfriar un poco a las ardillas, lideradas por un Pablo Martín que fue la voz del presidente y asumió galones (9 puntos al descanso) con puntos para celebrar su renovación con el Club morado, su club, y convertirse en el primer nombre confirmado de la próxima temporada. Pero el UEMC Baloncesto Valladolid no se detuvo ahí. Atrás siguieron rayando a un nivel excelso los locales, concediendo apenas 3 puntos en cinco minutos, y obligando a los gijoneses, solamente tres minutos después del primer tiempo, a solicitar un segundo (36-21). Círculo Gijón se atascó ahí, incapaz de anotar ante un UEMC Baloncesto Valladolid sólido y fluido que subió otra marcha más merced al acierto en el perímetro. Los morados se animaron desde la larga distancia y dos triples consecutivos de Pablo Marín y Juan García-Abril, completando hasta el momento un grandísimo encuentro, subieron hasta un +19 la máxima renta hasta el momento (44-25). Uno más de Ice Haney, invitado también a la fiesta del triple, izó la brecha psicológica hasta la doble decena (49-29), aunque al ecuador del partido la renta quedó fijada en 18 (55-37). La 14ª llega sin complicaciones Con holgura y cierta placidez hasta el momento, el UEMC Baloncesto Valladolid estaba mostrando una muy buena versión, con especial mención a los canteranos morados. Juanga y Pablo, Pablo y Juanga, estaban liderando a los suyos (9 tantos cada uno) en una cita complicada por los persistentes problemas físicos y las tres bajas, pero firmemente solventada sin relajaciones ni concesiones. Los pucelanos tenían claro a dónde ir y el plan. No se salieron del mismo tras el tiempo de asueto. Si bien las ardillas no hicieron sangre ni pisaron a fondo el acelerador, tampoco levantaron el pie en exceso para no dar opción al cuadro asturiano. Los de David Barrio se dedicaron a manejar la ventaja cosechada previamente y apretaron solo cuando Círculo Gijón amenazaba con sublevarse. La victoria y el botín no llegaron nunca a peligrar. Los locales se dejaron ir en ataque, no así en defensa, y encadenaron varios minutos sin anotar, aunque alcanzaron los últimos diez minutos 17 arriba (73-56). El cuarto periodo no tuvo apenas historia y el UEMC Baloncesto Valladolid cerró el encuentro de manera plácida, sin Dolor (más allá de las bajas) pero sí con Gloria, hasta sellar la 14ª victoria del curso. Repartiendo minutos y equilibrando las cargas, dando entrada a Pablo Hernández para jugar la recta final (anotando tras un gran robo) y haciendo debutar oficialmente a Enrique Gutiérrez O’Callaghan como premio, las ardillas transitaron sin dificultades hasta que sonó la bocina final. 98-77 con 10 de los 11 jugadores sumando puntos y 14ª victoria de la temporada para mantener el pulso en la zona alta de la tabla. De este modo, el UEMC Baloncesto Valladolid llega al último parón de la temporada, el de las Ventanas FIBA de febrero, como colíder de la Conferencia y no volverá a jugar hasta el domingo 8 de marzo a las 19.00 horas, cuando reciban los morados al Clínica Ponferrada SDP en un derbi por todo lo alto. Ficha técnica: 98 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (7), Isaac ‘Ice’ Haney (14), Juan García-Abril (9), Iñaki Ordóñez (15), Fares Ochi (14) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (12), Pablo Martín (15), Pablo Hernández (2), Enrique Gutiérrez O’Callaghan (0), Edu Arqués (8) y José Montilla (2). 77 – Círculo Gijón Baloncesto: Guillem Arcos (0), Samuel Antón Barros (14), Tavin Anthony Pierre (20), Imru Duke (10), Anthony Ulrich (5) -quinteto inicial-. También jugaron: Joey Reilly (4), Luis Manuel de la Fuente (-), Michael Okafor (4), Samuel Franco (10), Javier