92-85: Undécimo triunfo de un coral UEMC Baloncesto Valladolid

Paso adelante general para suplir las ausencias de un UEMC Baloncesto Valladolid justo de efectivos, pero no de deseo, intensidad y oficio. El cuadro de David Barrio superó a un combativo Logi7 LogroBasket (92-85) en un partido tosco, duro y aguerrido que exigió el máximo de los locales. Un listón al que llegaron sin Pau Carreño y Sam Taiwo, bajas conocidas, y a las que no se sumaron pero cerca estuvieron Pablo Marín y Juan García-Abril. El primero, con problemas en el tobillo y jugando al límite, y el segundo, el capitán, con un proceso vírico severo que arrastra desde inicios de semana. Pero ante la adversidad, una labor efectiva y coral de todos para sumar la undécima victoria del curso y llegar al penúltimo parón del curso en lo más alto de la clasificación. A pesar del frío y la nieve que caía en Valladolid, el UEMC Baloncesto Valladolid no se contagió en absoluto y firmó una buena puesta en escena, con energía, acierto y solidez atrás. Fares Ochi, única referencia interior sin Sam Taiwo, lesionado, comenzó mandando con un triple y una canasta en el poste que dieron la iniciativa a los morados. Las ardillas mantuvieron el mando con buenos ataques, aunque un valiente Logi7 LogroBasket, sin complejos, también mostró puntería para recuperar la igualdad (12-12). Con ese tanteo se vivió un deja vu merced a un parón de unos minutos cuando dejó de funcionar uno de los relojes de posesión, incidencia que enfrió ligeramente a los pucelanos. Un triple de los riojanos les otorgó su primera ventaja (12-15) en un tramo en el que David Barrio tuvo que jugar con un quinteto pequeño y Ordóñez al ‘cinco’. Los de Nacho Arbués abrieron el campo y mantuvieron el acierto de tres para seguir por delante, ventaja con la que concluyeron el primer asalto (23-27). El tanteo, altísimo, ilustraba perfectamente la baja actividad defensiva de un UEMC Baloncesto Valladolid que debía subir muchas marchas atrás y en el rebote para superar a un rival con argumentos de nivel. Y tardó en hacerlo el conjunto local, pero poco a poco se afanó. No de inicio en el segundo cuarto, cuando se vio 7 abajo (23-30) y ya cargado con tres personales, pero tras unos ajustes comenzó a carburar y levantó toda la desventaja hasta colocarse a tiro (29-30). Lo paró el preparador visitante Nacho Arbués para tratar de frenar a un UEMC Baloncesto Valladolid que iba cogiendo marchas. No fue posible. Los de David Barrio, muy activos en defensa y cada vez más sólidos en el rebote a pesar de la falta de centímetros, dieron la vuelta a la situación y recuperaron el mando (36-32) tras un parcial abierto de 13-3. Logi7 LogroBasket, incapaz de mantener el nivel de acierto de los primeros 15 minutos, empezó a sufrir para anotar y las ardillas se hicieron fuertes para llegar al descanso con un botín de seis puntos (46-40). Las ardillas no se dejan sorprender Y es que la ventaja de los castellanos se explicaba simplemente atendiendo a los números: 27 tantos encajados en el primer cuarto, solo 13 en el segundo. Todo pasaba por apretar atrás, por cerrar todas las vías de los logroñeses y poder correr hacia el aro rival. La consigna estaba clara y no la iba a olvidar el UEMC Baloncesto Valladolid hasta el final, con una segunda parte seria y sólida. Los vallisoletanos comenzaron el tercer periodo con un gran Pablo Martín, que lideró el enésimo estirón. Dos triples consecutivos del canterano abrieron brecha (52-41) por fin, aunque Logi7 LogroBasket demostró también tener carácter y se agarró al partido. En ese sentido colaboró también la dupla arbitral (algo ya habitual jornada tras jornada), tétrica en este tramo con una serie de decisiones inverosímiles y que metieron en bonus al Pucela con seis minutos restantes (56-49). Triple tras triple en los dos lados de la cancha, la contienda entró en un intercambio de golpes del que salió mejor parado el cuadro visitante. A los pupilos de David Barrio les costaba sumar en estático, pero aún así bastó para encarar los últimos diez minutos con ventaja (67-62). En buena medida merced al fantástico partido de Edu Arqués, referente ofensivo en esa recta final de cuarto. Dispuesto a dar el estacazo final, el UEMC Baloncesto Valladolid inició con un 4-0 el cuarto asalto, pero ni con esas se fue el equipo riojano. Tampoco los locales ante un nuevo concierto de pito de la pareja de negro, que comenzaron a desquiciar a unos y otros con compensatorias y un sinfín de faltas en ataque. En una de esas acabó expulsado por cinco personales Lawrence Obajo, complicando la empresa para los visitantes y a falta de seis minutos (75-70.) También quedó fuera de la pugna Iker Montero, con otras cinco faltas en su hoja de servicios, y tras una brillante acción del siempre sobresaliente Iñaki Ordóñez: un dos más uno que completó con el tiro libre adicional (78-70) y la expulsión del jugador visitante. Jugada redonda para un UEMC Baloncesto Valladolid que terminó de dar el golpe definitivo con un quinteto de pequeños. Isern, Arqués y Ordóñez, cual santísima Trinidad, se echaron el equipo a la espalda y fueron los actores principales de una buena actuación coral. Los puntos de los tres distanciaron a las ardillas (88-77) ante un Logi7 LogroBasket que lo fio todo al triple, y que con un par de ellos tensó la cuerda (87-83) por última vez, pero no fue suficiente ante un UEMC Baloncesto Valladolid que abrochó la victoria con oficio. El ‘9’ morado se adueñó de las últimas posesiones, Jacob Hanna ejecutó anotando con potencia hacia el aro y los locales cerraron el partido sin sobresaltos (92-85). Sin Taiwo ni Carreño, con Marín y ‘Juanga’ tiesos y al límite, hasta cinco jugadores locales superaron la decena de puntos y ratificaron el paso adelante coral para sumar el undécimo triunfo del curso. De esos 11, solo en uno han estado todos sanos y disponibles para David

87-73: El UEMC Baloncesto Valladolid cede en Toledo

El UEMC Baloncesto Valladolid no pudo asaltar el Javier Lozano del CB Toledo y cedió en su visita a tierras manchegas. Tras cuatro triunfos consecutivos, los morados no lograron el quinto al hilo y cedieron ante un rival superior, sobre todo a nivel de intensidad y acierto, que mandó desde el segundo cuarto y además se llevó el premio del basketaverage en los minutos finales. Los de David Barrio lo intentaron por activa y por pasivo y no bajaron los brazos, pero siempre fueron a remolque de un equipo, el toledano, que se quedó con el triunfo de manera justa. Sin Sam Taiwo, baja en Toledo por unos problemas en la rodillo y pendiente de dictaminar el alcance, el UEMC Baloncesto Valladolid sufrió en el rebote y las segundas oportunidades permitieron a un frenético CB Toledo hacerse con el mando. El duelo entre los dos mejores equipos ofensivos de la Conferencia no defraudó con ritmo y puntos de inicio, mucho y muchos, y un contexto en el que los manchegos fueron mejores. El 9-5 permitió a los de Sergio Vicente llevar la manija desde el principio, pero la buena labor de las ardillas buscando el aro metió en bonus a los manchegos con cinco minutos por disputarse. Mucho tiempo para sacar rédito del castigo y que aprovechó el UEMC Baloncesto Valladolid para seguir la estela. Los locales, con acierto y velocidad, defendieron su ventaja (15-10), aunque cinco puntos consecutivos de un gran Juan García-Abril recortaron parte de esa renta (16-15). Y esa igualdad mínima es la que se mantuvo al término del primer asalto después de un largo intercambio de canastas (23-22). Pero esa dinámica e igualdad cambiaron. Una buena salida de los manchegos les permitió abrir brecha con un parcial de 7-0, lo que obligó a David Barrio a pedir el primer tiempo muerto del partido (30-22). El preparador visitante dio entrada a sus dos bases juntos, Marín e Isern, para tratar de recuperar terreno. Pero los toledanos encontraron acierto desde el perímetro para aguantar con un buel colchón. Dos triples consecutivos del CB Toledo cortaron la reacción morada de raíz (del 30-27 al 36-28) y poco después izaron el listón de su máxima hasta un peligroso +10 (41-31). Los de Sergio Vicente, más acertados y sólidos en el rebote, se hicieron fuertes con las segundas opciones y alcanzaron el descanso 11 arriba (46-35). El UEMC Baloncesto Valladolid, a vestuarios con mucho por mejorar. CB Toledo, superior a las ardillas No lo hicieron los del Pisuerga. CB Toledo reanudó la contienda con una marcha más y un parcial de 6-0 que amenazó con romper el partido, aunque un triple de Edu Arqués lo evitó y mantuvo a las ardillas en partido. Los locales siguieron con acierto no cedieron el mando ante un UEMC Baloncesto Valladolid que comenzó a buscar alternativas tácticas para revertir la situación. David Barrio probó con distintos quintetos para paliar la ausencia de Sam Taiwo, incluso con un ‘cinco’ pequeño ante la cuarta falta personal de Sergio Mendiola. Con esa variante inició una remontada parcial del UEMC Baloncesto Valladolid. Un triple de Pau Isern colocó a los foráneos 10 abajo (65-55) tras un parcial de 0-7 y después de muchos minutos rondando una desventaja de 15. Fue un tramo esperanzador para los de David Barrio, que veían cada vez más cerca a los toledanos, pero estos se volvieron a alejar de la manera más cruel y cuando languidecía el cuarto. Una falta antideportiva y un triple sobre la bocina y lejanísimo puso a los locales con un botín de 14 y a falta del último cuarto por disputarse (71-57). Esa sucesión de acciones fue un mazado para los vallisoletanos, que se vieron con muy poco margen de erros y de tiempo para enmendar la remontada. Y no fue por falta de empeño, puesto que los de David Barrio no bajaron los brazos, pero los locales fueron sencillamente mejores y no dieron ni una concesión. CB Toledo mantuvo el nivel de acierto en los momentos clave y frenó a las ardillas en cada intento de remontada. Los visitantes llegaron a colocarse a 9, pero los de Sergio Vicente dieron el último estirón y demostraron sus credenciales en una pista en la que solo Ponferrada ha sido capaz de vencer. Los últimos minutos no tuvieron mucha historia más allá de la pugna por el basketavetage (12 puntos para los morados en la ida) y que también se llevaron los locales en las últimas jugadas (87-73). El UEMC Baloncesto Valladolid volverá a Pisuerga el próximo fin de semana y recibirá al Logi LogroBasket este sábado 17 de enero a las 19.00 horas.   Ficha técnica:   87 – CB Toledo: Luis García (6), Víctor Moreno (6), Fernando Sierra (7), Jorge Lafuente (17), Miguel Serrano (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Mario Hernández (-), Iñaki Álvarez (14), Vuk Stevanic (8), Gerard Villarejo (0), Sergio Mendiola (9), Tiago Teixeira (12) y Srdan Kocic (-). 73 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (9), Isaac ‘Ice’ Haney (7), Pablo Martín (6), Iñaki Ordóñez (12), Fares Ochi (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (3), Juan García-Abril (5), Pau Isern (9), Edu Arqués (12) y Antón Bouzán (0). Parciales: 23-22, 23-13, 25-22 y 16-16 (87-73 final). Árbitros: Langa de Martín y Novillo Romo. Incidencias: Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de la Segunda FEB, disputado en el Pabellón Javier Lozano de Toledo el domino 11 de enero de 2026.

87-84: Sorpasso de líder del UEMC Baloncesto Valladolid

El UEMC Baloncesto Valladolid duerme líder al término de la primera vuelta, algo anecdótico en términos clasificatorios pero no tanto si atendemos a lo deportivo. Y lo hace después de partir como segundo y tumbar al que era el primero, el Biele ISB, que lo era por méritos propios y demostró sus razones, pero que claudicó en Pisuerga a pesar de tener sobre la loca a los morados (87-84). Pero al cuadro de David Barrio hay que matarle muchas veces para ganarle. Los vascos lo hicieron unas cuantas, pero no las suficientes para hacer hincar la rodilla a las ardillas, que perdían de 10 a falta de cinco minutos. En un tramo crítico en el que recibieron casi cuatro triples consecutivos, pero que ni con esas se vinieron abajo. Cuatro balazos insuficientes para la remontada que estaba por venir de un equipo, el UEMC Baloncesto Valladolid, que no estuvo brillante, pero sí sólido, solvente, serio y pragmático en ‘el otro baloncesto’, el de trincheras y guerrillas. Un triunfo de muchísimos quilates y empaque que estuvo redondeado en la figura de Juan García-Abril, homenajeado por superar los 100 partidos oficiales con el primer equipo morado y en el día de su 23 cumpleaños. La guinda a una tarde para el recuerdo. El capitán de las ardillas recibió una camiseta conmemorativa de Mike Hansen en los prolegómenos del partido, pero una vez se lanzó la bola al aire, se acabó el pacto de no agresión. Y la batalla por la primera plaza fue intensa y cruenta desde el inicio. En los primeros compases, así, fue el UEMC Baloncesto Valladolid quien dejó a las claras su ambición y deseo. Con más energía que el rival y un punto de acierto, los de David Barrio se hicieron con el mando. Una canasta de Iñaki Ordóñez, un triple a tabla de Pablo Marín y otro de Ice Haney permitieron a los locales distanciarse con un contundente 8-0 de inicio. Los de Iñigo Núñez mejoraron tras ese primer revé y entraron en partido después de unos minutos, sumando sus primeros tantos y acabando con la sangría. No conforme con esa renta inicial, el UEMC Baloncesto Valladolid continuó subiendo marchas. El mayor ímpetu de los vallisoletanos metió en bonus al cuadro vasco cuando ya los doblaban en anotación (15-6), aunque la reacción de Biele ISB, con talento y buenas defensas, igualó las tornas de nuevo. El equipo de Azpeitia dio la réplica con un parcial de 0-9 que recuperó las tablas (15-15), pero los de David Barrio, con la segunda unidad en pista, volvieron a dar otro buen estirón. Así se anotaron las ardillas el primer asalto, el cual concluyeron con un botín de cinco puntos (22-17). Al poco de comenzar el segundo asalto, sin embargo, el partido se paró durante cerca de 15 minutos por problemas técnicos: uno de los relojes de posesión dejó de funcionar y se detuvo el encuentro con 23-19 en el marcador. Solventado el incidente y volviendo a los sistemas analógicos, el UEMC Baloncesto Valladolid reanudó la marcha sin enfriarse durante el tiempo de asueto. Fares Ochi lideró ofensivamente a los suyos y sumó cinco puntos consecutivos para mantener la ventaja (31-26) ante un Biele ISB que seguía mostrando sus credenciales de líder. Los de Iñigo Núñez, correosos, aguerridos y con infinidad de recursos en ataque, especialmente el lanzamiento exterior, se agarraron al partido con uñas y dientes, amén también de unos minutos con un arbitraje muy discutible que encendió al Pisuerga. El público local se metió de lleno en la refriega, molesto con varias decisiones de los colegiados, y se sumó a la contienda desde la grada. Los de David Barrio sobre el parqué, sin embargo, no perdieron la compostura y se mantuvieron por delante casi en todo momento… hasta las últimas posesiones de la primera parte. Dos triples consecutivos de Biele ISB, el equipo más prolífico desde la larga distancia de la competición, colocó a los vascos a tiro después de muchos minutos (38-36) remando. Los foráneos completaron el cambio de mandato para hacerse con su primera ventaja del partido, la que precisamente lucía al descanso (41-42). Derroche de madurez en el momento crítico Les tocaba subir prestaciones a los hombres de David Barrio, serios hasta el momento, pero sufriendo especialmente en el rebote (12-18, con 6 ofensivos para los visitantes). Y lo hicieron con una gran salida. Los morados reanudaron la contienda enchufados y liderados por un fantástico Jacob Hanna, inédito hasta el momento y que emergió con cinco puntos consecutivos (49-47). Un parcial de 7-0 devolvió el mando a los pucelanos, pero Biele ISB, por enésima vez, lo cortó con un triple y no se descompuso. Como era de prever, el duelo entre el líder y su inmediato perseguidor estuvo a la altura por el nivel de los dos equipos y por su capacidad para resistir los envites de unos y otros. Esa fue la tónica hasta el momento y la que iba a imperar hasta la última posesión. Apretaron entonces los locales y encontraron acierto en el triple, con dos golpes consecutivos para seguir la estela de un Biele ISB que mantuvo la voz cantante (57-58). La intensidad iba en aumento, cada posesión empezó a ser una batalla y ambos bandos intercambiaron golpes sin tregua… hasta llegar a los últimos diez minutos con todo por decidir (62-64). Un asalto le quedaba al enfrentamiento por el liderato al término de la primera vuelta… cuando las goteras hicieron una tímida aparición. Se aparecieron los fantasmas en Pisuerga cuando uno de los árbitros revisó algo de agua cerca del banquillo local, pero rápidamente se descartaron males mayores. UEMC Baloncesto Valladolid y Biele ISB reanudaron las hostilidades y los visitantes tomaron ventaja tras dos triples consecutivos (66-72). Tiempo muerto de David Barrio y a reajustar el plan. Seis abajo y primer momento crítico de los dos que iban a afrontar. Otros dos triples visitantes desde la misma esquina dispararon a 10 la renta (68-78), la máxima del partido, y ratificó

94-80: Exhibición del UEMC Baloncesto Valladolid para despedir 2025

Adiós a 2025 con victoria en Pisuerga, la novena de la temporada, la tercera consecutiva… y posiblemente la más completa, sólida y seria en lo que va de curso. El UEMC Baloncesto Valladolid Baloncesto redondeó su mejor partido, por nivel y entidad del rival, y sacó de la pista al Cáceres Patrimonio de la Humanidad, una de las mejores plantillas de la categoría. Los de David Barrio dominaron de principio a fin, se impusieron en todos los aspectos del juego y ganaron tres los cuatro periodos (excepto el último, empate y con todo decidido ya) hasta poner el broche a una actuación coral, sobresaliente y formidable de las ardillas en conjunto. Porque además de la actuación propia de los morados, también hay que poner en valor lo que había en frente: un equipo que fuera de casa va 5-1, que fue capaz de ganar en la pista del líder, Córdoba, y que tuvo toda la semana para preparar el encuentro de Pisuerga, a diferencia de los castellanos. Nada de eso importó por la versión superlativa que exhibieron los hombres de David Barrio. De inicio sujetados por el rebote ofensivo lo que permitió anotar en las primeras posesiones con dos buenas acciones de Pablo Martín y una de Iñaki Ordóñez. Cargando la pintura y castigando desde fuera, esos puntos permitieron a las ardillas hacerse con el mando desde bien pronto… para no soltarlo hasta el final (6-2). No tardó en sumarse a la fiesta un inspirado Ice Haney, que golpeó con dos triples seguidos a un Cáceres Patrimonio de la Humanidad que también anotó con facilidad. Los ataques imperaron sobre las defensas en los primeros minutos de juego, y en esa tesitura los morados estuvieron más fluido, certeros y verticales. Con 16-10 lo paró Jacinto Carbajal, técnico del cuadro extremeño, en lo que supuso el primer tiempo muerto del partido. David Barrio entonces comenzó a mover sus piezas, tratando de paliar el cansancio por el maratón de partidos con rotaciones más cortas y rápidas. La segunda unidad entró en juego con fuerza y no bajó el nivel ni un ápice el nivel del UEMC Baloncesto. Los locales se hicieron con un +8 (21-13) y los visitantes se encomendaron al actual ‘MVP’ Leveque (8 tantos en el primer cuarto), quien además forzó la segunda personal de Fares Ochi. Problemas para el juego interior morado, aunque en ese tramo emergió un imperial Edu Arqués, que sumó 9 puntos partiendo desde el banquillo (en ese cuarto, y 17 en total) y permitió, amén de la sobresaliente labor general y coral del Pucela, finalizar el asalto inaugural con un preciado +9 (32-23). Cáceres Patrimonio de la Humanidad inició el segundo con una mejor versión y liderado por un gran Álex Mazaira, exjugador morado y buen conocedor de los aros de Pisuerga. El ala-pívot anotó cinco puntos consecutivos y apretó la contienda (32-28), pero las ardillas dieron la réplica con un parcial de 6-0. Precisamente el interior gallego lo cortó con un nuevo triple, el segundo en su cuenta, aunque los castellanos siempre mantuvieron rentas siempre cercanas a los 7 tantos. De tres también sumó el canterano Pablo Martín, confirmando su gran estado de forma y partidazo ante los cacereños (terminó con 24 de valoración y +/- 21 en pista). El vallisoletano superó la decena de puntos, dio otro tirón para los locales y obligó de nuevo a los foráneos a pedir tiempo muerto (44-35). David Barrio, hasta el momento, ninguno solicitado. No fue necesario porque el UEMC Baloncesto Valladolid, independientemente de quién estuviera en pista, comenzó a coger velocidad de crucero a base de defensa, rebote y contraataque. Antón Bouzán anotó sus primeros puntos como ardilla en ese tramo y los de Jacinto Carbajal solo sobrevivieron con los puntos de Leveque y Mazaira. Al descanso, así, la diferencia entre ambos equipos era de 10 puntos (52-42) tras la mejor parte de las ardillas en lo que va de temporada. El broche a 2025 por todo lo alto Por entidad del rival y por nivel general, especialmente en la parcela ofensiva, los del Pisuerga lo estaban bordando en la última cita de 2025. Y tras el paso por vestuarios no solo no cambió el guion, sino que los locales todavía mejoraron más sus prestaciones. Con el partido ante la Cultural y Deportiva Leonesa en mente y la lección bien aprendida, David Barrio no permitió un ápice de relajación en los suyos y las ardillas, oliendo la sangre, reanudaron la marcha con un parcial de 6-0 (58-42). Mejoró el cuadro extremeño y, lejos de rendirse, inició una primera intentona de remontada. Los verdinegros encadenaron canastas hasta un parcial de 3-11 (62-53) que bajó la barrera de los 10 de renta y volvió a poner en alerta al Pucela. Pero los de David Barrio tuvieron poso para sobreponerse y cortar las alas en el mejor momento del rival. La labor coral la ratificó Juan García-Abril con su primer punto del partido, vital para cortar la reacción de Cáceres (65-57), y porque implicaba que todos los jugadores locales con minutos habían anotado. Labor de equipo, de todos. El Pucela, brillante como conjunto, frenó en seco a los cacereños cuando más apretaban y afrontó los últimos diez minutos con un colchón de 14 (74-60). No volvieron a levantarse los de Jacinto Carbajal. No lo permitieron los de David Barrio. Pablo Marín asumió galones de líder, de comandante, para mandar desde atrás y dirigiendo. El trabajo defensivo del sevillano, encomiable y tres días después de la conmoción ante León, y su batuta izaron el listón de la máxima morada hasta un decisivo +21 (85-64). El andaluz, en su mejor partido de la temporada, junto con Arqués, que más de lo mismo, se encargaron de poner la puntilla al equipo verdinegro, que no volvió a levantarse. Antón Bouzán aportó en ese tramo minutos como base, liberando de labores organizativas a Isern y el UEMC Baloncesto Valladolid llegó a los últimos minutos con el partido en la mano y sin nada en

92-77: El UEMC Baloncesto Valladolid gana el derbi aplazado y suma la octava

El UEMC Baloncesto Valladolid sobrevivió a la dureza de la Cultural y Deportiva Leonesa y se llevó un derbi que dominó baloncestísticamente con claridad y de principio a fin. Los de David Barrio llegaron al descanso con el partido prácticamente en la mano (54-35) y sentenciado tras el tercer cuarto (70-43), aunque sufrieron en la segunda parte los contratiempos de Pablo Marín, quien se retiró a la enfermería por un golpe en la zona cervical que le causó una conmoción, e Iñaki Ordóñez, con calambres que, a priori, no revisten gravedad. La mejor noticia, la vuelta de Fares Ochi tras lesión y la actuación de Ice Haney, decisivo con 26 puntos y cinco triples. 46 días después de lo previsto inicialmente, UEMC Baloncesto Valladolid y la Cultural y deportiva leonesa saltaron a la pista de Pisuerga, sin goteras, y con los ‘mismos’ protagonistas, o al menos sobre el papel. Nada más lejos de la realidad en términos competitivos. Porque en el bando local estaban también apoyando Edu Arqués y Antón Bouzán, fichajes posteriores al derbi y por tanto no convocables, y el lesionado Pau Carreño, que precisamente ante los leoneses iba a tener minutos de juego tras su recuperación; y en el visitante no participaron ni Amadasun ni Pablo Orenga, dos interiores, puesto que han caído lesionados recientemente. Bajo mínimos ambos equipos, al límite por la carga de partidos y con una rotación sumamente corta, sin miradas escépticas hacia el cielo, se lanzó el balón al aire del pabellón morado. Solventados los problemas de goteras en la cubierta, lo que único que cayó en los minutos iniciales fueron los primeros triples morados. Ice Haney empezó el encuentro encendido y dos zarpazos desde el perímetro otorgaron el primer margen a un UEMC Baloncesto Valladolid superior de inicio (8-2)… y hasta el final. El americano, Pablo Martín e Iñaki Ordóñez ejercieron de tridente y cinco puntos de cada uno mantuvieron a las ardillas por delante (15-9). Mejoraron los visitantes con el paso de los minutos y aprovecharon las pérdidas locales para reducir distancias, coincidiendo justo con el retorno tras lesión de Fares Ochi, apartado de la competición durante casi dos meses y medio. Ante su exequipo, precisamente, el tunecino tomó el testigo de Sam Taiwo como referencia interior y los morados comenzaron a mover el árbol con las rotaciones. Los de David Barrio alcanzaron máxima de puntos (19-9), aunque al término del primer cuarto la renta quedó en 9 (28-19) después de un intercambio de canastas protagonizado por Hanna para los locales y Van der Heijden (9 tantos) por los visitantes. El guion cambió en el segundo, con un ritmo más bajo y una sucesión de errores que frenó a los vallisoletanos. Pero la solidez en el rebote, aprovechando las bajas en el juego interior leonés, permitió a los castellanos aguantar la ventaja en tood momento y hacerse fuertes en la pintura. La excelente labor del canterano Pablo Martín, quien completó uno de los mejores partidos con el Club en el que se formó con 18 de valoración, mantuvo a raya a una Cultural y Deportiva Leonesa muy acertada desde el perímetro en ese tramo (34-26). Lo paró Luis Castillo con +10 para los morados, pero estos dieron otro paso adelante para aumentar el listón. Con las rotaciones en pista el UEMC Baloncesto Valladolid demostró tener más fondo de armario, más pólvora y puntos, que fueron vitales para iniciar la escapada definitiva. Cinco puntos consecutivos de Fares Ochi, con un mate y un triple, abrieron brecha a falta de dos minutos (45-31). Los leoneses entraron en catarsis, se fueron del partido durante un momento y en un visto y no visto, merced a un nuevo triple de Haney (16 tantos en la primera parte), las ardillas se hicieron con un botín de 19 para la segunda mitad (54-35). Los morados se llevan el derbi con holgura El excelso nivel defensivo de los locales dejó en tan solo 35 puntos a un rival potente de la categoría y el único debe hasta el momento fueron las pérdidas (10). En el resto de aspectos del juego, los morados superaron con claridad a la Cultural y Deportiva Leonesa, dinámica que no cambió tras el paso por vestuarios. Al menos en cuanto al tanteo, porque en cuanto al juego sí lo hizo. Los visitantes reanudaron la marcha dispuestos a ganar más por lo criminal que por lo civil, igual que después de la suspensión del partido hace mes y medio, y embarraron el partido hasta rebasar la línea de lo deportivo. Los de Luis Castillo, así, salieron con otro aire, subiendo líneas y presionando a toda cancha, pero los vallisoletanos leyeron bien el cambio y mantuvieron el nivel de acierto y la renta (62-43). Ice Haney siguió a lo suyo, con cinco triples (de 8 intentos) y 20 puntos en su hoja de servicios (se fue hasta los 26) que terminaron de poner la puntilla a los leoneses, desquiciados pero reacios a capitular. Los visitantes solo pudieron frenar a los locales a base de faltas, se cargaron, entraron en bonus… y ni aun así sujetaron a los pucelanos. Los de David Barrio, volando sobre la pista, sacaron del campo a una Cultural y Deportiva Leonesa que tenía el partido prácticamente perdido a falta de 14 minutos (70-43). Pero en el mejor tramo de juego de los morados, Pablo Marín cayó tras recibir un golpe fortuito y tremendo en el cuello, lo que detuvo el encuentro durante varios minutos (72-48). El sevillano, dolorido y conmocionado, se retiró a la enfermería para ser atendido y no volvió a vestirse de corto. Mientras tanto, el UEMC Baloncesto Valladolid encaró los últimos diez minutos 23 arriba y con el partido en su mano (77-54). Dos triples consecutivos de la Cultural y Deportiva Leones bajaron una renta que llegó a ser de 29 (72-43), pero la victoria no llegó a peligrar nunca para los morados. Aunque se hizo de rogar demasiado. El conjunto visitante siguió tensando la cuerda de lo

61-72: El Caja Rural CBCV Boecillo suma la cuarta en casa un rival directo

Paso adelante hacia el objetivo de un Caja Rural CBCV Boecillo que se impuso al Recoletas Salud Carbajosa a domicilio, rival directo por la permanencia y equipo ahora con idéntico balance que los morados. El cuadro de Ángel Sierra, Javi Sanz y Rafa Fuertes, además, se sobrepuso a un mal inicio (5-0) que luego revirtieron con un parcial de 0-10. Tras esa puesta en escena, los morados tomaron la iniciativa y dominaron durante gran parte del partido hasta lograr la victoria. Los vallisoletanos, desfondados, lo dejaron todo y completaron un partido de mucho desgaste físico, de mucho ritmo y con una defensa clave para sumar la cuarta victoria de la temporada. El Caja Rural CBCV Boecillo frenó bien a los hombres grandes del Recoletas Salud Carbajosa, sujetó bien el rebote, movió bien el balón y encontró tiros liberados ya cierto para mantener la ventaja. La lectura del partido de las ardillas fue francamente buena y, salvo por el inicio, firmaron un encuentro muy, muy serio en una pista complicada y ante un rival físicamente superior. Los de Ángel Sierra, Javi Sanz y Rafa Fuertes, por si fuera poco, llegaban justos en ese aspecto, pero se sobrepusieron a las carencias corriendo a un ritmo altísimo y planteando un encuentro muy intenso. De hecho, tal fue la regularidad del filial morado, que superaron a los salmantinos en tres los cuatro cuartos, cediendo solo en el último pero con una ventaja suficiente que no hizo peligrar el resultado: 16-21 ya ganaba al primer cuarto el Caja Rural CBCV Boecillo y por 12 al descanso (30-42). En la segunda parte se mantuvo el nivel de acierto, de ritmo y de trabajo atrás para lograr un triunfo clave en la pista de un rival al que los pucelanos dan caza en la clasificación con un balance de 4-7.

98-61: El UEMC Baloncesto Valladolid se gusta y suma la séptima

Vuelta a la senda de la victoria. El UEMC Baloncesto Valladolid se gustó ante el Jaén Paraíso Interior CB y completó una auténtica exhibición para sumar la séptima victoria de la temporada (98-61). Los de David Barrio frenaron a la perfección a los principales anotadores del rival, dominaron de principio a fin un encuentro en el que ya abrieron brecha desde el primer cuarto (33-17) y prácticamente decidido al descanso (61-32). Los vallisoletanos firmaron un encuentro sobresaliente, coral, serio y muy convincente en todas las facetas de juego, con especial mención a los 21 tantos de Haney, a la presencia de Fares Ochi en el calentamiento y al debut oficial con el primer equipo de Pablo Hernández, el cuarto canterano en hacerlo esta temporada. En la visita de los andaluces y tras dos derrotas consecutivas, los castellanos afrontaron el partido con necesidad, de resultados y sensaciones, algo que quedó patente desde que se lanzó la bola al aire y hasta que sonó la bocina final. Un ‘dos más uno’ de Pablo Martín buscando con fuerza el aro confirmó esas ganas de los vallisoletanos y sacó la segunda personal a Javi Martínez, referencia interior de los jienenses. Una jugada con un valor tremendo para el Pucela, justo de efectivos en el juego interior, y que eliminaba temporalmente una pieza grande de los visitantes. Además del buen nivel defensivo, los morados comenzaron con un alto nivel de acierto, y los triples de Ice Haney primero y de Iñaki Ordóñez después, permitieron a los locales hacerse con el mando (10-16). El inicio fue notable, pero la irrupción de la segunda unidad fue sobresaliente y puso el resto para abrir brecha. Jacob Hanna partió desde el banco para marcar la diferencia en ambos lados de la cancha y los de David Barrio iniciaron la escapada con varias acciones diferenciales del estadounidense (19-10). El tiempo muerto de Berni Castillo, técnico rival, no paró el frenesí de un UEMC Baloncesto Valladolid desatado y que golpeó con un 13-0 (del 12-10 al 25-10) con dos triples del ‘2’ americano y otros dos Pablo Martín. El festival ofensivo del primer periodo se saldó con un convincente 33-17 que ponía a las claras las ganas de los vallisoletanos de volver a ganar. Satisfecho con la renta, el UEMC Baloncesto Valladolid bajó ligeramente el pistón en el comienzo del segundo cuarto y no hurgó en la herida del Jaén Paraíso Interior CB, pero siguió aumentando la ventaja paulatinamente. Los morados sellaron su aro durante varios minutos y el nivel de agresividad y la excelente aportación en ataque de Iñaki Ordóñez metió el bonus a los andaluces, factor del cual sacaron rédito las ardillas para terminar de romper el partido. El pamplonica, precisamente, se retiró a la enfermería para ser atendido por un golpe en la cabeza que necesitó de unas cuantas grapas y que le apartó del encuentro desde entonces. Nada grave, pero el tanteo y la carga de partidos venidera no invitó a arriesgar bajo ningún concepto. Entre tanto, los de David Barrio, con dos bases en pista y Taiwo como puntal interior, pusieron la directa y terminaron de confirmar la escapada. Las ardillas alcanzaron la veintena de ventaja primero (44-24) y doblaron a los jienenses poco después tras el tercer triple de Jacob Hanna (50-24). Al descanso, los morados dominaban con mano de hierro y 31 tantos de diferencia. Festín para regresar a la senda de la victoria Superiores en todas las facetas del juego, los vallisoletanos lo bordaron durante los primeros 20 minutos y no se relajaron en exceso tras el descanso para terminar de rubricar su exhibición. El listón defensivo se mantuvo alto para cortar líneas de pase y poder correr al contraataque tras forzar la pérdida. A eso se dedicó el cuadro de David Barrio, con el técnico repartiendo minutos y rotando sus piezas en plena vorágine de partidos, y los suyos sosteniendo la ventaja con comodidad (70-40). A falta de diez minutos, esta era de 36 (80-44). Con diez minutos por disputarse pero el encuentro ya decidido, David Barrio siguió alternando a los suyos y dio minutos de calidad a los canteranos Íñigo Hansen y Pablo Hernández, quien hizo su debut oficial con el primer equipo y se convirtió el cuarto en hacerlo esta temporada. El único aliciente que le quedaba al choque era el de poner el broche de los 100 puntos, algo que rozó el UEMC Baloncesto Valladolid, y lograr que todos los jugadores anotasen. No se cumplió, pero los castellanos cerraron con holgura la séptima victoria de la temporada y volvieron a lo grande a la senda de la victoria (98-61). Las notas positivas en lo particular, la presencia de Fares Ochi en el calentamiento y vestido de corto, el nivel ofensivo de la dupla estadounidense de los locales y la participación de los canteranos en el triunfo. De nuevo con poco margen entre encuentros, el UEMC Baloncesto Valladolid volverá a jugar en casa este miércoles a las 20.00 horas con la disputa del aplazado ante la Cultural y Deportiva Leonesa de la quinta jornada de liga.   Ficha técnica: 98 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (3), Isaac ‘Ice’ Haney (23), Pablo Martín (13), Iñaki Ordóñez (12), Samuel Taiwo (7) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (15), Juan García-Abril (7), Pau Isern (7), Íñigo Hansen (0), Pablo Hernández (0), Edu Arqués (11) y Fares Ochi (-). 61 – Jaén Paraíso Interior CB: Luis Antonio Rodríguez (0), Godwin Boahen (11), Luis Filipe Faial (16), Kessly Felizor (7), Javier Martínez (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Francisco López (4), Alberto Cañete (2), Carlos Balderas (2), Javi Santa Bárbara (7), Ailton L. Marques (4), Iván Casas (0) y Juan Moreno (). Parciales: 33-17, 28-15 (61-32 al descanso), 19-12 y 18-17 (98-61 final). Árbitros: Pellitero González y Pérez Hernández. Incidencias: Partido correspondiente a la undécima jornada de la Segunda FEB, disputado en el Polideportivo Pisuerga de Valladolid el sábado 13 de diciembre de 2025 ante cerca de 2400 espectadores.    

82-91: Lucha sin tregua ni premio en la vuelta a Pisuerga

Sin victoria en la vuelta a casa del UEMC Baloncesto Valladolid casi dos meses después. El cuadro de David Barrio sucumbió por primera vez en su feudo en lo que va de temporada ante un Insolac Caja 87 superior, especialmente en lo físico y en el rebote, y que dominó desde el segundo periodo (82-91). Los vallisoletanos no firmaron un buen partido y estuvieron tremendamente imprecisos en el tiro y con las pérdidas, pero no se rindieron y a punto estuvieron de darle la vuelta en el último cuarto. La pelea de los locales no tuvo premio a pesar de no rendirse hasta el final, pero fue insuficiente y supone la segunda derrota de la temporada. Sin Pau Carreño, con molestias en su aductor izquierdo producidas en el último entrenamiento de la semana y casi un mes después de la última cita en Pisuerga (aunque cerca de dos desde el último encuentro disputado), el UEMC Baloncesto Valladolid, desde el inicio y hasta el final, lo que sí demostró fueron ganas y capacidad y sacrificio. Sin acierto ni brillo, pero no falto de esfuerzo, en una tarde-noche aciaga en todos los sentidos del juego, incluido el arbitral. Esas ganas, sin embargo, hicieron pecar a las ardillas de exceso de ímpetu e iniciaron el choque perdiendo el balón en sus primeras tres posesiones, aunque pronto se plantaron bien en defensa para frenar a un talentoso Insolac Caja 87. Del 0-4 se pasó al 6-6 que confirmaba la recuperación, con orden y buen juego, aunque los sevillanos mantuvieron el mando tras pegar otro estirón (9-13). Los visitantes de Adrià Alonso, más poderosos en la pintura, sacaron rédito del rebote y las segundas opciones, pero tras un intercambio de golpes tomó por primera vez el mando el cuadro castellano (19-16). La aportación del banquillo fue diferencial, con Pau Isern subiendo el ritmo y Edu Arqués anotando (8 puntos en apenas cinco minutos) para poner al UEMC Baloncesto Valladolid con ventaja tras el primer asalto (26-25). Pero el encuentro cambió radicalmente de contexto en el segundo y no salió favorecido el Pucela. Los puntos, el ritmo y el acierto dieron paso a un tramo de juego mucho más trabado, impreciso y de alternativas. Si bien los locales sacaron ventaja de las faltas y metieron pronto a los andaluces en bonus, los de David Barrio perdieron muchos balones y no pudieron correr como acostumbran. Insolac Caja 87 aprovechó las concesiones y recuperó la iniciativa, obligando al preparador vallisoletano a pedir tiempo muerto (30-32). No reaccionó el cuadro local ni tras esa tregua ni la que vendría minutos después. Tampoco ayudaron algunas decisiones arbitrales, factor que desquició por momento a las ardillas (no fue la primera vez) y que aprovecharon los foráneos para abrir brecha (32-40). Esa renta se mantuvo hasta el descanso (36-44) con un UEMC Baloncesto Valladolid tremendamente impreciso (11 pérdidas y 2/9 en triples) y obligado a revertir el guion tras el descanso. Sin acierto y condenados por las pérdidas Y no dejó de intentarlo el UEMC Baloncesto Valladolid, pero las cosas sencillamente no salieron. Eso sí, los morados, aun en tardes de poco brillo, tienen carácter y saben agarrarse a los partidos. Sin hacer mucho ruido y ajustando atrás, el equipo vallisoletano se puso solo dos abajo (45-47) tras un contraataque culminado por Haney, inédito a la hora de anotar hasta entonces. Insolac Caja 87 reaccionó a tiempo con un 0-8 de parcial a base de percutir el aro, buscar posesiones interiores y hacerse fuerte en una zona huérfana por la baja de Fares Ochi (45-55). Otra vez a remar. Y la empresa se complicó todavía más con los andaluces gozando de máxima de +12 (47-59) en un ambiente cada vez más tenso. Los gritos de ‘fuera, fuera’ contra los árbitros fueron la banda sonora que acompañó durante todo un tercer cuarto. Malo del equipo local, pero desquiciante, indigno, en cuanto a lo arbitral y que terminó de descentrar a los morados en la recta final. Y con todo y con eso, la desventaja a falta del último asalto era de solo 9 (56-65) en un Pisuerga que comenzaba a jugar ‘su’ partido. Insolac Caja 87 mantuvo el tipo y las distancias con un buen inicio, sólido, solvente y muy, muy serio como durante todo el encuentro. Los de Adrià Alonso ahora contaban con el crono como aliado y acertaron en las posesiones clave, siempre que el UEMC Baloncesto Valladolid rozaba la machada. Pero a los de David Barrio siempre les faltó un paso más, ese punto de acierto que sí tuvo un especialmente inspirado cuadro sevillano. El inusual 12/25 (48%) de los visitantes bien lo atestigua contra un pobre 20% local que fue insuficiente para opositar a la victoria. Eso, y las 17 pérdidas concedidas. En ese compendio de números cayó el equipo castellano, que llegó a colocarse a solo cinco a falta de tres minutos (75-80), pero que terminó capitulando ante los triples andaluces… y una serie de decisiones arbitrales inverosímiles. Siempre que las ardillas estuvieron a rebufo, llegó un mazazo de tres de los foráneos hasta llegar al 82-91 definitivo que supone la segunda derrota de la temporada y primera en Pisuerga para el UEMC Baloncesto Valladolid. Un partido El UEMC Baloncesto Valladolid, sin apenas tiempo para recuperarse, volverá a jugar este miércoles a las 20.45 horas en la pista del líder, el Coto Córdoba, en el que será el segundo partido de un total de cinco en dos semanas.   Ficha técnica: 82 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (9), Isaac ‘Ice’ Haney (5), Pablo Martín (4), Iñaki Ordóñez (8), Samuel Taiwo (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (10), Juan García-Abril (5), Juan Rodríguez Neri (-), Pau Isern (14), Íñigo Hansen (-) y Edu Arqués (14). 91 – Insolac Caja 87: Rafa Santos (11), Garvin Clarke (21), Milos Jankovic (7), Sergio Cecilia (21), Lamin Dibba (6) -quinteto inicial-. También jugaron: Walter Cabral (9), Matija Bilalovic (8), Nikola Rakocevic (5), Joaquín Cebolla (0), Nedim Dedovic (-) y Adrián

73-77: El UEMC Baloncesto Valladolid saca el mazo de Manel Comas y suma la sexta

Enésima vez que el UEMC Baloncesto Valladolid saca rédito de la táctica del conejo de Manel Comas. Tan grande fue el maestro que un toque de otra época aún sigue vigente, presente, y cuyo paso por Pisuerga inculcó a la perfección en suelo castellano. El preparador catalán sentó cátedra con aquello de ir aguantando los partidos, resistir y dar el golpe definitivo en el momento preciso, sin que el rival tenga tiempo de reacción. Pues eso mismo hizo el conjunto de David Barrio tras remontar 14 tantos de diferencia, imponerse al Reina Proteínas Clavijo (73-77) y llegar al primer parón de la temporada con un balance de 6-1. Espectacular. En un encuentro durísimo, competido y de máxima exigencia, los vallisoletanos no estuvieron brillantes pero sí solventes, no excesivamente acertados pero sí pacientes y competitivos. Era la receta necesaria para sacar adelante un “partido trampa” de largo, de parciales para unos y para otros, pero que iba a exigir mucha constancia para lograrlo. Todo eso, amén del talento y el carácter, lo pusieron los morados en Logroño para ganar de nuevo, y con la magnífica noticia de la vuelta de Pau Carreño tras su lesión. A pesar del madrugón y el viaje temprano a tierras logroñesas, el UEMC Baloncesto Valladolid comenzó el partido bien despierto, con intensidad y tensión para mandar desde el inicio. Especialmente en defensa para poder correr y con Marín, Martín y Haney inspirados para abrir brecha a las primeras de cambio. 2-9 fue el parcial en apenas tres minutos después de culminar varios contraataques consecutivos. El primer paso estaba dado, salir con el carácter que precisaba el encuentro ante un equipo con cambio de entrenador y espoleado por ese aliciente extra de motivación. Aitor Fantova, sustituto de Ricardo Úriz al frente del Reina Proteínas Clavijo, lo paró de inmediato y los suyos mejoraron notablemente, encontrando acierto en sus ataques. De hecho, el parcial fue de 7-0 para recuperar terreno (13-14), momento en el que debutó, por fin y esta temporada, Pau Carreño tras lesión. El alero catalán además sumó sus primeros puntos con un triple, pero el UEMC Baloncesto Valladolid no pudo mantener la ventaja y los locales finalizaron el primer cuarto con su primera ventaja en lo que iba de partido (19-18). Esta la iban a defender con uñas y dientes. De menos a más, Reina Proteínas Clavijo se fue desperezando con el paso de los minutos, subiendo el listón en defensa, dominando la pintura, el rebote y encontrando puntos. El ex morado Iñigo Royo, con buenos minutos y liderando en ataque, mantuvo el mando de los logroñeses ante un UEMC Baloncesto Valladolid totalmente KO en este tramo. Del 6-14, de hecho, el tanteo pasó al 29-18 que obligó de nuevo a David Barrio a pedir tiempo muerto. Un parcial acumulado de 23-4 y de 10-0, con los morados aún sin estrenarse en el segundo cuarto, y que debían cambiar radicalmente para volver al partido. Sam Taiwo acabó con la sequía (29-20) con un gancho bajo el aro y los pucelanos subieron unas cuantas marchas en defensa, recuperando las sensaciones del inicio. Y es que, cuando las ardillas se activan atrás y pueden correr, ofrecen su mejor versión, pero ésta duró muy poco. Los visitantes volvieron a engancharse con 34-28 y Aitor Fantova lo paró, pero los riojanos reaccionaron de manera fulgurante. El tercer triple de Iñigo Royo (11 tantos al descanso) disparó a los locales y estos se hicieron con una máxima de +14 (42-28). Peligro, mucho, que acabó rebajado a 9 al descanso (44-35). Las ardillas, a vestuarios con mucho, muchísimo que mejorar. La del mazo para volver a la senda Especialmente en dos facetas: el rebote y el acierto exterior. 21-17 era la diferencia bajo los aros, con ocho ofensivos del cuadro logroñés; y 40-20% en el triple entre, precisamente, el segundo peor equipo de la Conferencia y el mejor en ese aspecto. Guarismos que reflejaban bien los deberes pendientes de un UEMC Baloncesto Valladolid corto de rotación, especialmente en el juego interior debido a la ausencia de Fares Ochi. Pero los del Pisuerga se agarraron como acostumbran y volvieron rápidamente. Una buena salida del equipo de David Barrio, con un triple de Juan García-Abril, puso a tiro a los vallisoletanos de nuevo y tras muchos, muchos minutos a remolque (46-42). Aunque los vallisoletanos duraron poco en esos márgenes apretados. Los de Aitor Fantova se volvieron a escapar (54-44), pero los foráneos hicieron lo propio levantándose. Con 57-46 lo paró el técnico vallisoletano y los suyos firmaron un parcial de 0-6 que apretó la cuerda por enésima. Puff, apareció el conejo por Logroño. De hecho, el UEMC Baloncesto Valladoli dilapidó toda la renta del cuadro logroñés y llegó a los últimos diez minutos a rebufo de los locales. 59-56 y un cuarto para decidir el encuentro entre dos equipos que llegaban con dinámicas opuestas. Y la favorable, en este caso, para el cuadro del Pisuerga, por detrás en el marcador desde el primer cuarto. Mucho tiempo aguantando a remolque y a duras penas, pero con oportunidad de volver a hacer la del mazo, el conejo y Manel Comas. Una vez más. La igualdad se mantuvo a pesar del enésimo triple de Iñigo Royo, el cuarto con su firma, y al que dio réplica Ice Haney con dos tiros libres y otro zarpazo de tres. 67-67 y ocasión de tomar el mando después aguantar a duras penas, algo que lograron los castellanos tras un nuevo estirón de 0-4 con Haney y Hanna sacando el mazo a paseo (67-71). El UEMC Baloncesto Valladolid, por delante desde la recta final del primer cuarto, había hecho parte del trabajo recuperándose, pero quedaba siempre lo más difícil: mantenerse. Pero a mazazo limpio consumaron la de Manel Comas. Pablo Marín asumió galones, sacó rédito del bonus local y sumó desde la personal para mantener la ventaja. Pau Isern compartió cancha con el sevillano muchos minutos, pero al final se mantuvo solo como director y emergió tras un encuentro

89-67: El UEMC Baloncesto Valladolid sufre en la segunda parte y cae derrotado en Ponferrada

El UEMC Baloncesto Valladolid sufrió la primera derrota de la temporada en liga ante un Clínica Ponferrada SDP que ajustició a su rival desde el triple en una gran segunda parte de los locales. Un encuentro que estuvo igualado, con minutos para cada equipo en el primer tiempo, pero que se decidió tras el paso por vestuarios en un segundo periodo en el que los vallisoletanos no pudieron acertar desde el lanzamiento exterior y tuvieron su peor día en el triple.    El inicio de partido fue para Clínica Ponferrada, que arrancó el encuentro con energía y encontrando puntos fáciles en la pintura para mandar en los primeros compases (8-2). El UEMC Baloncesto Valladolid fue cogiendo el ritmo del choque poco a poco, con la magnífica dirección de Pau Isern que se echó, una vez más, el equipo a su espalda. Los locales obtuvieron su mayor distancia pasados cinco minutos, cuando mandaban en el marcador por ocho puntos (14-6), pero los visitantes no dieron su brazo a torcer.     En cuanto el equipo de David Barrio pudo empezar a correr, la diferencia se fue reduciendo hasta igualarse el partido en los últimos compases del primer cuarto. El primer triple del cuadro vallisoletano, obra de  Isaac ‘Ice’ Haney, devolvió la igualdad e inició de nuevo el partido. Gracias a esa buena dinámica, el UEMC Baloncesto Valladolid se hizo fuerte en defensa nada más empezar el segundo periodo y obligó a Oriol Pozo a pedir un tiempo muerto tras apenas un par de minutos de juego, tras cinco puntos fulgurantes de los pucelanos al contraataque (23-28).    El poderío físico de Jacob Hanna, que pudo atacar el aro y sacar faltas para tirar tiros libres, junto con un 2+1 de Iñaki Ordóñez, disparó la diferencia visitante a los ocho puntos (23-31). Clínica Ponferrada, sin embargo, se agarró al partido con uñas y dientes encontrando a Hayes en la pintura para ir sumando puntos y evitar que la renta vallisoletana superara la barrera de los diez puntos.     Al contrario que en el primer cuarto, esta vez fueron los bercianos quienes fueron igualando el marcador según pasaban los minutos, tras varias pérdidas en ataque del UEMC Baloncesto Valladolid. David Barrio tuvo que pedir un tiempo muerto tras ver la diferencia reducirse a solo dos puntos (36-38), distancia que después se voltearía a favor de Clínica Ponferrada para ponerse tres puntos por delante. Fue en los últimos segundos cuando Hanna, nuevamente, anotó dos canastas consecutivas para que los vallisoletanos se llevaran el parcial y un único punto a su favor en el descanso (41-42).    Ponferrada lo resuelve a base de triples    Tras el paso por los vestuarios, Clínica Ponferrada volvió a afinar la mirilla y empezó a castigar a los pucelanos desde el triple. Hasta tres lanzamientos con éxito de tres puntos para volver a dominar el marcador. Además UEMC Baloncesto Valladolid fue castigado con varias faltas que llevaron a un bonus temprano a los locales, con cuatro minutos aún por disputarse (56-50).    En este tercer cuarto, el UEMC Baloncesto Valladolid no pudo acertar en sus lanzamientos exteriores y Clínica Ponferrada fue tomando más distancia hasta tener que pedir otro tiempo muerto David Barrio (63-55). El acierto local seguía haciendo mucho daño a los pucelanos, que vieron como dos triples más de los bercianos llevaba la máxima distancia al electrónico (70-57) con la que se llegó a los últimos diez minutos.     El aro se cerró completamente para el UEMC Baloncesto Valladolid en el último cuarto. Triples que no entraban, bandejas que se salían y tiros libres que se fallaron en los primeros compases de este periodo que dieron alas a Clínica Ponferrada, que subió su nivel defensivo al máximo para secar a los vallisoletanos. Mientras, los puntos locales seguían cayendo y la distancia se convertía en insalvable con cinco minutos restantes (79-58).    En los últimos minutos, el partido perdió en intensidad al estar ya resuelto, con una ventaja alrededor de los veinte puntos de Clínica Ponferrada que supo manejar el último tramo para llevarse la victoria final (89-67). La primera derrota de la temporada en liga para el UEMC Baloncesto Valladolid que no tuvo su día y se vio superado en una mala segunda parte.     Ficha técnica:    89 – Clínica Ponferrada SDP: David Orrit (16), Pau Treviño (6), Sergio Romero (9), Rubén Salas (9), Riley Hayes (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Jamie Bergens (11), David Efambe (8), Rasmus Blak (0), Alejandro López (0), Josep Cera (10) y Ousman Sima (10).   67 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (8), Isaac ‘Ice’ Haney (8), Pablo Martín (5), Iñaki Ordóñez (11), Samuel Taiwo (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan García-Abril (2), Jacob Hanna (11), Pau Isern (14)  y Edu Arqués (6).    Parciales: 21-21, 20-21, 29-15 y 18-10 (89-67).    Árbitros: Gallego Saldaña y Pérez Hernández.    Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de la Segunda FEB, disputado en el Polideportivo Municipal Lydia Valentín de Ponferrada el domingo 16 de noviembre de 2025.