76-81: El Caja Rural CBCV Boecillo cae ante Filipenses y lastrado por las bajas

El Caja Rural CBCV Boecillo sigue atascado en un bache y no pudo superar este fin de semana al Grupo Inmpa Filipenses (76-81). Los pupilos de Ángel Sierra, Javi Sanz y Rafa Fuertes volvieron a acusar las bajas y no estuvieron acertados en la recta final de un encuentro importante y que no pudieron traducir en victoria. No obstante, el Caja Rural CBCV Boecillo comenzó bien el encuentro, con ritmo, jugando al ritmo que querían las ardillas y encontrando acierto. Pero tras el descanso el guion cambió. Los locales bajaron y se colocaron ocho abajo, una desventaja que recuperaron en el último cuarto con un nivel defensivo alto. El último asalto fue de alternancias, con marcadores muy cortos de unos y otros, pero las malas decisiones en ataque de las posesiones clave acabaron decidiendo el encuentro. Grupo Inmapa Filipenses acertó desde la línea de personal con sangre fría y terminó llevándose la victoria del Frontón del Polideportivo Pisuerga (76-81).
93-86: El UEMC Baloncesto Valladolid cae en León

Fin a la racha de tres victorias consecutivas. El UEMC Baloncesto Valladolid cedió en su visita a la Cultural y Deportiva Leonesa (93-86) en un encuentro marcado por la inspiración de los locales desde el triple. Los locales firmaron un inusitado 14 de 25 desde el perímetro y mandaron prácticamente desde el segundo cuarto sobre un cuadro, el morado, incómodo, mal en defensa y que jugó al ritmo que impusieron los locales. Salvo en el primer cuarto, lo cierto es que el UEMC Baloncesto Valladolid no impuso el tempo que quería ni pudo cambiar la dinámica una vez que los de Luis Castillo crearon un contexto propicio para ellos. El primer cuarto de los castellanos, sin embargo, fue fantástico en todos los sentidos, y no tardaron en iniciar la escapada. Del 0-3 inicial que puso Ice se pasó rápidamente al 8-16 con el que las ardillas doblaban a los locales. Con la segunda unidad en pista, el ritmo que marcó Pau Isern, verticalidad y acierto, los morados abrieron brecha, aunque el cuadro de Luis Castillo encontró puntos desde el triple (8/13 en la primera parte) y anotó dos consecutivos (luego sumaron un tercero) para recuperar terreno (14-18). Ahí comenzó un recital triplista de los leoneses que no cesó hasta el final. En ese tramo del encuentro debutó oficialmente José Montilla, reciente fichaje de los pucelanos, y la velocidad del partido comenzó a subir. El duelo entre el mejor y el tercero mejor ataque de la Conferencia no defraudó y concluyó el primer acto con un tanteo sumamente alto y dominio del Pucela (19-29). Mejoraron notablemente los leoneses con el inicio de cuarto y recuperaron toda la renta, primero con un parcial de 5-0 de salida y luego poniéndose por delante después de varios minutos remando (34-33). 15-4 fue el tanteo en cuatro minutos, lo que obligó a David Barrio a pedir el primer tiempo muerto de la contienda para reanimar a los suyos. El atasco del UEMC Baloncesto Valladolid continuó, pero poco a poco volvió a sumar para recuperarse en los mejores minutos de los locales. Pablo Orenga lideró a los suyos durante ese tramo, pero el nivel de contactos de la Cultural y Deportiva Leonesa acabó pasándoles facturas con el castigo del bonus y los tiros libres que pudieron sumar las ardillas. Si bien se dejaron unos cuantos por el camino y los foráneos no estuvieron del todo finos desde la personal (14 de 20 en la primera parte), los puntos con cuentagotas evitaron que el cuadro de Luis Castillo se escapase antes de llegar al descanso (47-47). Incómodos ante el acierto y ritmo de los leoneses Tras una primera parte con dos cuartos claramente diferenciados y repartidos para ambos conjuntos, el UEMC Baloncesto Valladolid afrontó la segunda con dos debes a corregir para llevarse el triunfo: subir el nivel defensivo para cerrar la anotación rival desde el perímetro y el rebote, facetas en las que hasta el momento eran mejores los locales. No lo lograron los castellanos, que sufrieron en exceso la lluvia de triples local. El cuadro de Luis Castillo fue mejor en el inicio de la segunda parte, no permitió a los visitantes correr con soltura y los maniató durante varios minutos. Los locales gozaron de su máxima ventaja en este tramo, seis puntos (57-51), momento en el que David Barrio pidió tiempo muerto para reajustar el plan de partido. Los vallisoletanos cerraron su aro y respondieron con un parcial de 0-7, iniciando un tramo de alternancias en el marcador sin grandes ventajas para unos y otros. Ahí emergió la figura del canterano Pablo Martín, con tres canastas consecutivas para mantener el ritmo anotador de los locales, que seguían haciendo mucho daño en el triple. De hecho, un estirón local tras varios contraataques bien culminados permitió a los leoneses hacerse con un botín de cinco tantos para los últimos diez minutos (69-64). Todo iba a decidirse en un cuarto y con márgenes mínimos, el cual comenzó con grandes parciales para ambos y la Cultural y Deportiva Leonesa recuperando su máxima ventaja… con cada vez menos tiempo en el crono. Primero fue el UEMC Baloncesto Valladolid quien golpeó con un 0-7 (70-71) y después los locales a base de triples con un 8-0 (78-71). El duodécimo triple de los leoneses (de 19 lanzamientos) devolvió ese peligroso +7 para ellos con seis minutos restantes en el reloj. Lo paró David Barrio con un nuevo tiempo muerto para frenar a una Cultural y Deportiva Leonesa que impuso su ritmo y llevó la manija jugando a lo que quiso desde el segundo cuarto. Y no tuvo capacidad el conjunto castellano de revertir esa dinámica. Los de Luis Castillo siguieron con acierto, mucho acierto, y cortaron todos los intentos de remontada visitante. Los últimos minutos no tuvieron historia y el UEMC Baloncesto Valladolid llegó sin opciones a la recta final, cediendo finalmente por 91-83 ante una superior e inspirada ‘Cultu’. El UEMC Baloncesto Valladolid volverá a Pisuerga el próximo fin de semana y recibirá al Córculo Gijón el domingo 22 de febrero a las 19.00 horas. Ficha técnica: 93 – Cultural y Deportiva Leonesa: Dídac Cebolla (11), Rodrigo Llamas (3), Dylan Hayman (7), Eric Van Der Heijden (9), Aboubacar Traoré (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Majok Nuul Deng (11), Greg McKay (0), Pablo Orenga (10), Diego Bultó (0), Adrià Domínguez (11), Max Amadasun (2) y Jaime Llamas (20). 86 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (0), Isaac ‘Ice’ Haney (15), Juan García-Abril (8), Iñaki Ordóñez (10), Fares Ochi (7) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (13), Pau Carreño (-), Pau Isern (17), Pablo Martín (6), Pablo Hernández (-), Edu Arqués (10) y José Montilla (0). Parciales: 19-29, 28-18, 22-17 y 24-22 (93-86 final). Árbitros: Langa de Martín y Marchiano Ucelli. Incidencias: Partido correspondiente a la decimoctava jornada de la Segunda FEB, disputado en el Palacio de los Deportes de León el domingo 15 de febrero de 2026.
93-78: El Caja Rural CBCV Boecillo cae en la pista del Piélagos

El Caja Rural CBCV no pudo superar a uno de los equipos de la zona alta de la tabla, el Construcciones Gonzalo Crespo Pas Piélagos (93-78), y cedió acusando el acierto en el triple rival y las bajas interiores que llevan lastrando al filial las últimas semanas. A pesar de todas las adversidades el equipo de Ángel Sierra, Javi Sanz y Rafa Fuertes compitió de igual a igual hasta el descanso, mostrando una buena versión, con solidez atrás y acierto para ganar confianza paulatinamente. Este inicio serio permitió llegar al tiempo de asueto a tiro de los cántabros (43-39). No obstante, la balanza se desniveló tras el paso por vestuarios. Los locales aprovecharon su efectividad en el triple y firmaron un tremendo 4 de 9 durante ese tercer cuarto que acabó decidiendo el partido. El parcial fue de 28-17 en una tarde que, además, sumó el añadido de la lesión de Íñigo Hansen, quien sufrió la fractura de la nariz en los primeros compases del encuentro y se suma a la lista de bajas que ya de por sí presentaba el Caja Rural CBCV Boecillo. Con tres jugadores todavía en proceso de recuperación, el equipo morado continúa trabajando para recuperar efectivos y afrontar con garantías los próximos compromisos ligueros, confiando en que la progresiva reincorporación de jugadores permita revertir la dinámica actual.
84-77: El UEMC Baloncesto Valladolid vence a Morón y alarga su buen momento

Uno más y van 13. El UEMC Baloncesto Valladolid ganó y volvió a ganar, como diría aquel, y lo hizo también un partido sin demasiado brillo. Ante el CB Starlabs Morón, otro de los grandes candidatos al ascenso, el equipo de David Barrio se impuso con oficio, sólido y solvente en un contexto incómodo para él: con un nivel muy físico de contactos y en un duelo trabado. Los locales dominaron el partido prácticamente en todo momento y sentenciaron en los minutos finales, con acierto y solvencia, para situarse de manera anecdótica como líderes en solitario, ya que Coto Córdoba CB no juega esta jornada al tener su partido ante el Paraíso Interior CB Jaén aplazado. Conscientes de la dureza que iba a necesitar el equipo castellano ante uno de los grandes de la categoría, las ardillas iniciaron el choque buscando el aro con verticalidad y fuerza, mostrando las credenciales desde que se lanzó el balón al aire. El UEMC Baloncesto Valladolid sacó muy pronto rédito a las faltas del CB Starlabs Morón, metiéndoles pronto en bonus. Una labor de siembra que luego permitió los frutos desde la línea de personal. Así, con Juan García-Abril como titular (y por fin puedo ir al ‘tres’, su puesto natural) y antídoto para emparejarse con José Alberto Jiménez, puntal ofensivo de los andaluces, los de David Barrio firmaron un buen inicio. Serios, intensos y sólidos, como exigía la cita. Precisamente tras una serie de buenas acciones del capitán morado, el canterano ‘Juanga’, el Pucela tomó el mando para no soltarlo. El ‘5’ sumó cargó la pintura y sumó rebotes ofensivos, anotó también de tres y lideró con coraje la puesta en escena de los locales (7-4). La segunda unidad de los vallisoletanos, como ya es habitual, hizo el resto. La rotación de David Barrio subió prestaciones cuando entró al parqué y prácticamente dobló en el tanteo a un CB Starlabs Morón que se estampaba una y otra vez contra la defensa de los locales (11-6). En ese tramo lo paró el foráneo José Antonio Santaella y los suyos mejoraron de inmediato, volteando el marcador y terminando el cuarto con acierto y por delante (18-19). El segundo asalto comenzó con el estreno de Pau Carreño en casa esta temporada. Tras unos meses aciagos encadenando lesiones, el alero catalán disputó sus primeros minutos en Pisuerga, con un UEMC Baloncesto Valladolid ahora sufriendo ante el acierto moronero (20-24). Las ardillas resistieron el chaparrón y rápidamente cambiaron la dinámica, volviendo a subir marchas atrás. Tal y como sucedió en el primer asalto, el trabajo defensivo y de pico y pala de las ardillas, de buscar el aro con fuerza, sacó el premio del bonus de un cuadro visitante que comenzó a cargarse de personales. Edu Arqués lideró un parcial de 9-0 (29-24), aun con tiempo muerto visitante de por medio, y devolvió el mando a un UEMC Baloncesto Valladolid in crescendo. Los frutos del bonus no tardaron en llegar ante un CB Starlabs Morón que paraba cada posesión morada con falta… y tiros libres. Si bien los de David Barrio se dejaron unos cuantos por el camino (11/16 en la primera parte), lograron mantener el listón defensivo y abrieron brecha con dos triples consecutivos de un diferencial Pau Carreño. Al descanso, las ardillas llegaron con un botín de 10 tantos (43-33) y que pudo ser mayor de no ser por las concesiones desde la línea de personal. Solventes y acertados en los momentos clave Hasta el momento los castellanos superaban en todos los aspectos del juego al CB Starlabs Morón de los hermanos Marín, Alo y Javi, salvo en el acierto desde el tiro libre, pero el guion cambió tras el paso por vestuarios. Los sevillanos salieron mejor que el Pucela e iniciaron un conato de remontada que tuvo que parar David Barrio con tiempo muerto (46-42). El parcial, preocupante, fue de 3-9 hasta que lo detuvo el preparador local. No cejaron los de Santaella en su empeño de remontar y siguieron mejorando, dando pasos hasta colocarse a tiro, pero no pudieron dar ese salto definitivo. El de ponerse por delante después de muchos minutos a remolque, el de confirmar el cambio de mando. Lo impidió un UEMC Baloncesto Valladolid que no estuvo fino en ataque durante ese tramo, pero sí consistente atrás y en el rebote. Los andaluces estuvieron a un punto en dos ocasiones (48-47), pero los locales pararon la intentona a tiempo y volvieron a estirarse (52-47). Edu Arqués asumió galones y tiro libre a tiro libre se fue hasta los 16 tantos (60-52), liderando a los vallisoletanos en la recta final del tercer cuarto, aunque un triple sobre la bocina de los moroneros lo concluyó de la peor manera para los locales (62-59). Con susto por un problema médico en la grada, que afortunadamente quedó solo en eso, en un susto, el inicio del último asalto se retrasó unos minutos. Y ahí cobraba todavía más importancia la salida del UEMC Baloncesto Valladolid, que debía evitar a toda costa que CB Starlabs Morón volviese a creer. Y lo cierto es que los andaluces lograron la igualada (62-62), encendiendo todas las alarmas en un Pisuerga que respondió en la adversidad. Dos canastas consecutivas de los Pablos, Martín y Marín, apagaron el fuego (66-62) y el ritmo de los visitantes. En defensa, el equipo de David Barrio echó el cierre durante varios minutos, reinó en el rebote y pegó el enésimo estirón con seis minutos por disputarse. Jacob Hanna se retiró a la enfermería con un golpe que recibió tras un gran tapón y el norteamericano con pasaporte bahameño no volvió a jugar, pero la cosa terminó en calambres, sin gravedad alguna. Así las cosas, el UEMC Baloncesto Valladolid sacó a relucir su mejor versión en el tramo clave del partido, o al menos la más pragmática. Un triple de Ice Haney, por fin, aumentó el colchón (69-62). La tensión fue en aumento y se sucedieron fallos bajo el aro en un lado y otro,
71-93: El UEMC Baloncesto Valladolid vence y sigue con paso firme

Una más y van doce. Una más y va… la enésima exhibición coral y general del UEMC Baloncesto Valladolid. El cuadro de David Barrio venció de nuevo (seis de los últimos siete) y se impuso en la cancha de un combativo Castillo de Gorraiz Valle de Egüés. Y lo hizo tras un encuentro en el que los vallisoletanos bordaron el plan de partido, mandaron de principio a fin y en el cual se escaparon en el segundo cuarto. Todos aportaron y sumaron en la reaparición de Pau Carreño tras su lesión, y en una nueva demostración de la fortaleza del grupo que imponen los morados a pesar de las lesiones y los problemas físicos que siguen lastrando a los morados. Esta vez Sam Taiwo fue la única ausencia, amén de un Antón Bouzán que terminó su vinculación con el Club del Pisuerga y ya no formó parte de la convocatoria para el duelo en Sarriguren. Pero eso no impidió a los castellanos ganar de nuevo y superar con nota un partido trampa. El buen inicio del UEMC Baloncesto Valladolid disipó cualquier atisbo y ratificó las palabras de David Barrio en la previa, cuando instó a los suyos a no dar pie a la relajación y salir alerta en Sarriguren. Dicho y hecho. Sólidos atrás y frenando las principales fuentes de anotación locales, dos de los máximos anotadores de la Conferencia, los puntos de Iñaki Ordóñez y Ice Hanry permitieron a los de David Barrio tomar el mando. El ala-pívot navarro, profeta en su tierra, monopolizó las primeras posesiones moradas y lo rentabilizó con tantos en la pintura y desde la línea de personal (2-5). Al pamplonica se le sumó el francotirador norteamericano para abrir el campo y martillear de tres con dos consecutivos (8-13) que distanció poco a poco a los vallisoletanos. Y esa renta se mantuvo durante buena parte del primer cuarto. Avanzaron los minutos y las rotaciones, pero las diferencias apenas variaron en el último tramo del asalto inaugural (13-19). Subiendo marchas en defensa, en la recta final cerró su aro un UEMC Baloncesto Valladolid que fue de menos a más y continuó progresando. Pau Carreño volvió varios meses después y disputó sus primeros minutos tras la lesión, aunque la inactividad le pasó factura en su regreso a la competición. No así a un Iñaki Ordóñez que sigue de sobresaliente día tras día, y que al igual que al inicio, asumió galones y lideró a las ardillas en los primeros minutos del cuarto. Como si de un deja vu se tratase, el comienzo del segundo cuarto fue absolutamente calcado al del inicio: con el navarro monopolizando las primeras posesiones y Ice Haney golpeando desde la larga distancia. El resultado, el primer gran tirón que puso al UEMC Baloncesto Valladolid superando la brecha de los 10 puntos (17-29). Lo paró el preparador local César Rupérez, pero los visitantes mantuvieron la tensión y siguieron el plan de partido: defensa, solidez en el rebote y ritmo para correr. Sin salirse ni un ápice de la línea iniciaron otra escapada los de David Barrio, liderados por un imperial Fares Ochi, cada vez más fino tras su larga lesión. El tunecino dominó la pintura y anotó dos triples consecutivos (28-41) para forzar un nuevo tiempo muerto local, aunque en la reanudación también Isern sumó desde la larga distancia para alzar el listón de la máxima ventaja de nuevo (28-44). Al descanso, tras una sucesión de canastas en ambos aros, las ardillas dominaban con 15 de renta (34-49). La duodécima llega tras una fantástica labor coral Castillo de Gorraiz Valle de Egüés mejoró tras el paso por vestuarios y dos triples seguidos de Lacunza pusieron en alerta, más aún, al UEMC Baloncesto Valladolid, pero los de David Barrio mantuvieron el tipo. Con carácter resistieron ese primer envite local, de acierto e ímpetu, manejando siempre una renta cercana a los 10 tantos (47-59). Fue lo más cerca que estuvieron los de César Rupérez, en franca mejoría durante esta segunda parte. Con oficio y manejándose bien en el barro, los castellanos se adaptaron a un ritmo más lento, con más juego en estático, y sacaron rédito de sus posesiones sin bajar un ápice el nivel defensivo. El ritmo anotador cayó drásticamente con respecto al segundo cuarto, pero en ese contexto también mantuvieron su ventaja las ardillas, que se afanaron para brillar con un baloncesto más práctico y de barro. A 8 llegó a colocarse Castillo de Gorraiz Valle de Egüés, pero los del Pisuerga finalmente llegaron a los últimos diez minutos con un botín de 12 tantos (57-69). Y en un último periodo en el que se repitió la tónica de los anteriores, fueron suficientes para amarrar la victoria, la duodécima del curso. Casillo de Gorraiz Valle de Egüés lo intentó y el UEMC Baloncesto Valladolid lo frenó en cada momento, sin bajar el pie del acelerador y bordando el partido. Hasta que los navarros claudicaron después de ir todo el partido sufriendo a remolque. El cuadro de David Barrio mantuvo la tensión y la intensidad y se fue hasta los 20 aprovechando la claudicación de los locales (64-84). Los últimos minutos no tuvieron historia más allá de la nota arbitral, como es habitual, por una técnica a Jacob Hanna… ¡por celebrar un triple! Más allá de la anécdota, los morados pusieron el broche de la victoria a una nueva exhibición coral y general, una más de las ardillas. Todos aparecieron, todos sumaron (incluido Pau Carreño en su vuelta, con 3 puntitos) y todos se anotaron el triunfo con una nota de sobresaliente ante un rival difícil. El UEMC Baloncesto Valladolid volverá a Pisuerga el próximo fin de semana y recibirá al CB Starlabs Morón este sábado 7 de febrero a las 19.00 horas. Ficha técnica: 71 – Castillo de Gorraiz CB Valle de Egüés: Fabio Santana (2), Jaxon Knotek (25), Javier Lacunza (11), Pablo Yarnoz (5), Andre Alfama (11) -quinteto inicial-. También jugaron: Alexander Calvo (5), Pau Elso (-), Alou Gaye (0), James Potier
92-85: Undécimo triunfo de un coral UEMC Baloncesto Valladolid

Paso adelante general para suplir las ausencias de un UEMC Baloncesto Valladolid justo de efectivos, pero no de deseo, intensidad y oficio. El cuadro de David Barrio superó a un combativo Logi7 LogroBasket (92-85) en un partido tosco, duro y aguerrido que exigió el máximo de los locales. Un listón al que llegaron sin Pau Carreño y Sam Taiwo, bajas conocidas, y a las que no se sumaron pero cerca estuvieron Pablo Marín y Juan García-Abril. El primero, con problemas en el tobillo y jugando al límite, y el segundo, el capitán, con un proceso vírico severo que arrastra desde inicios de semana. Pero ante la adversidad, una labor efectiva y coral de todos para sumar la undécima victoria del curso y llegar al penúltimo parón del curso en lo más alto de la clasificación. A pesar del frío y la nieve que caía en Valladolid, el UEMC Baloncesto Valladolid no se contagió en absoluto y firmó una buena puesta en escena, con energía, acierto y solidez atrás. Fares Ochi, única referencia interior sin Sam Taiwo, lesionado, comenzó mandando con un triple y una canasta en el poste que dieron la iniciativa a los morados. Las ardillas mantuvieron el mando con buenos ataques, aunque un valiente Logi7 LogroBasket, sin complejos, también mostró puntería para recuperar la igualdad (12-12). Con ese tanteo se vivió un deja vu merced a un parón de unos minutos cuando dejó de funcionar uno de los relojes de posesión, incidencia que enfrió ligeramente a los pucelanos. Un triple de los riojanos les otorgó su primera ventaja (12-15) en un tramo en el que David Barrio tuvo que jugar con un quinteto pequeño y Ordóñez al ‘cinco’. Los de Nacho Arbués abrieron el campo y mantuvieron el acierto de tres para seguir por delante, ventaja con la que concluyeron el primer asalto (23-27). El tanteo, altísimo, ilustraba perfectamente la baja actividad defensiva de un UEMC Baloncesto Valladolid que debía subir muchas marchas atrás y en el rebote para superar a un rival con argumentos de nivel. Y tardó en hacerlo el conjunto local, pero poco a poco se afanó. No de inicio en el segundo cuarto, cuando se vio 7 abajo (23-30) y ya cargado con tres personales, pero tras unos ajustes comenzó a carburar y levantó toda la desventaja hasta colocarse a tiro (29-30). Lo paró el preparador visitante Nacho Arbués para tratar de frenar a un UEMC Baloncesto Valladolid que iba cogiendo marchas. No fue posible. Los de David Barrio, muy activos en defensa y cada vez más sólidos en el rebote a pesar de la falta de centímetros, dieron la vuelta a la situación y recuperaron el mando (36-32) tras un parcial abierto de 13-3. Logi7 LogroBasket, incapaz de mantener el nivel de acierto de los primeros 15 minutos, empezó a sufrir para anotar y las ardillas se hicieron fuertes para llegar al descanso con un botín de seis puntos (46-40). Las ardillas no se dejan sorprender Y es que la ventaja de los castellanos se explicaba simplemente atendiendo a los números: 27 tantos encajados en el primer cuarto, solo 13 en el segundo. Todo pasaba por apretar atrás, por cerrar todas las vías de los logroñeses y poder correr hacia el aro rival. La consigna estaba clara y no la iba a olvidar el UEMC Baloncesto Valladolid hasta el final, con una segunda parte seria y sólida. Los vallisoletanos comenzaron el tercer periodo con un gran Pablo Martín, que lideró el enésimo estirón. Dos triples consecutivos del canterano abrieron brecha (52-41) por fin, aunque Logi7 LogroBasket demostró también tener carácter y se agarró al partido. En ese sentido colaboró también la dupla arbitral (algo ya habitual jornada tras jornada), tétrica en este tramo con una serie de decisiones inverosímiles y que metieron en bonus al Pucela con seis minutos restantes (56-49). Triple tras triple en los dos lados de la cancha, la contienda entró en un intercambio de golpes del que salió mejor parado el cuadro visitante. A los pupilos de David Barrio les costaba sumar en estático, pero aún así bastó para encarar los últimos diez minutos con ventaja (67-62). En buena medida merced al fantástico partido de Edu Arqués, referente ofensivo en esa recta final de cuarto. Dispuesto a dar el estacazo final, el UEMC Baloncesto Valladolid inició con un 4-0 el cuarto asalto, pero ni con esas se fue el equipo riojano. Tampoco los locales ante un nuevo concierto de pito de la pareja de negro, que comenzaron a desquiciar a unos y otros con compensatorias y un sinfín de faltas en ataque. En una de esas acabó expulsado por cinco personales Lawrence Obajo, complicando la empresa para los visitantes y a falta de seis minutos (75-70.) También quedó fuera de la pugna Iker Montero, con otras cinco faltas en su hoja de servicios, y tras una brillante acción del siempre sobresaliente Iñaki Ordóñez: un dos más uno que completó con el tiro libre adicional (78-70) y la expulsión del jugador visitante. Jugada redonda para un UEMC Baloncesto Valladolid que terminó de dar el golpe definitivo con un quinteto de pequeños. Isern, Arqués y Ordóñez, cual santísima Trinidad, se echaron el equipo a la espalda y fueron los actores principales de una buena actuación coral. Los puntos de los tres distanciaron a las ardillas (88-77) ante un Logi7 LogroBasket que lo fio todo al triple, y que con un par de ellos tensó la cuerda (87-83) por última vez, pero no fue suficiente ante un UEMC Baloncesto Valladolid que abrochó la victoria con oficio. El ‘9’ morado se adueñó de las últimas posesiones, Jacob Hanna ejecutó anotando con potencia hacia el aro y los locales cerraron el partido sin sobresaltos (92-85). Sin Taiwo ni Carreño, con Marín y ‘Juanga’ tiesos y al límite, hasta cinco jugadores locales superaron la decena de puntos y ratificaron el paso adelante coral para sumar el undécimo triunfo del curso. De esos 11, solo en uno han estado todos sanos y disponibles para David
87-73: El UEMC Baloncesto Valladolid cede en Toledo

El UEMC Baloncesto Valladolid no pudo asaltar el Javier Lozano del CB Toledo y cedió en su visita a tierras manchegas. Tras cuatro triunfos consecutivos, los morados no lograron el quinto al hilo y cedieron ante un rival superior, sobre todo a nivel de intensidad y acierto, que mandó desde el segundo cuarto y además se llevó el premio del basketaverage en los minutos finales. Los de David Barrio lo intentaron por activa y por pasivo y no bajaron los brazos, pero siempre fueron a remolque de un equipo, el toledano, que se quedó con el triunfo de manera justa. Sin Sam Taiwo, baja en Toledo por unos problemas en la rodillo y pendiente de dictaminar el alcance, el UEMC Baloncesto Valladolid sufrió en el rebote y las segundas oportunidades permitieron a un frenético CB Toledo hacerse con el mando. El duelo entre los dos mejores equipos ofensivos de la Conferencia no defraudó con ritmo y puntos de inicio, mucho y muchos, y un contexto en el que los manchegos fueron mejores. El 9-5 permitió a los de Sergio Vicente llevar la manija desde el principio, pero la buena labor de las ardillas buscando el aro metió en bonus a los manchegos con cinco minutos por disputarse. Mucho tiempo para sacar rédito del castigo y que aprovechó el UEMC Baloncesto Valladolid para seguir la estela. Los locales, con acierto y velocidad, defendieron su ventaja (15-10), aunque cinco puntos consecutivos de un gran Juan García-Abril recortaron parte de esa renta (16-15). Y esa igualdad mínima es la que se mantuvo al término del primer asalto después de un largo intercambio de canastas (23-22). Pero esa dinámica e igualdad cambiaron. Una buena salida de los manchegos les permitió abrir brecha con un parcial de 7-0, lo que obligó a David Barrio a pedir el primer tiempo muerto del partido (30-22). El preparador visitante dio entrada a sus dos bases juntos, Marín e Isern, para tratar de recuperar terreno. Pero los toledanos encontraron acierto desde el perímetro para aguantar con un buel colchón. Dos triples consecutivos del CB Toledo cortaron la reacción morada de raíz (del 30-27 al 36-28) y poco después izaron el listón de su máxima hasta un peligroso +10 (41-31). Los de Sergio Vicente, más acertados y sólidos en el rebote, se hicieron fuertes con las segundas opciones y alcanzaron el descanso 11 arriba (46-35). El UEMC Baloncesto Valladolid, a vestuarios con mucho por mejorar. CB Toledo, superior a las ardillas No lo hicieron los del Pisuerga. CB Toledo reanudó la contienda con una marcha más y un parcial de 6-0 que amenazó con romper el partido, aunque un triple de Edu Arqués lo evitó y mantuvo a las ardillas en partido. Los locales siguieron con acierto no cedieron el mando ante un UEMC Baloncesto Valladolid que comenzó a buscar alternativas tácticas para revertir la situación. David Barrio probó con distintos quintetos para paliar la ausencia de Sam Taiwo, incluso con un ‘cinco’ pequeño ante la cuarta falta personal de Sergio Mendiola. Con esa variante inició una remontada parcial del UEMC Baloncesto Valladolid. Un triple de Pau Isern colocó a los foráneos 10 abajo (65-55) tras un parcial de 0-7 y después de muchos minutos rondando una desventaja de 15. Fue un tramo esperanzador para los de David Barrio, que veían cada vez más cerca a los toledanos, pero estos se volvieron a alejar de la manera más cruel y cuando languidecía el cuarto. Una falta antideportiva y un triple sobre la bocina y lejanísimo puso a los locales con un botín de 14 y a falta del último cuarto por disputarse (71-57). Esa sucesión de acciones fue un mazado para los vallisoletanos, que se vieron con muy poco margen de erros y de tiempo para enmendar la remontada. Y no fue por falta de empeño, puesto que los de David Barrio no bajaron los brazos, pero los locales fueron sencillamente mejores y no dieron ni una concesión. CB Toledo mantuvo el nivel de acierto en los momentos clave y frenó a las ardillas en cada intento de remontada. Los visitantes llegaron a colocarse a 9, pero los de Sergio Vicente dieron el último estirón y demostraron sus credenciales en una pista en la que solo Ponferrada ha sido capaz de vencer. Los últimos minutos no tuvieron mucha historia más allá de la pugna por el basketavetage (12 puntos para los morados en la ida) y que también se llevaron los locales en las últimas jugadas (87-73). El UEMC Baloncesto Valladolid volverá a Pisuerga el próximo fin de semana y recibirá al Logi LogroBasket este sábado 17 de enero a las 19.00 horas. Ficha técnica: 87 – CB Toledo: Luis García (6), Víctor Moreno (6), Fernando Sierra (7), Jorge Lafuente (17), Miguel Serrano (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Mario Hernández (-), Iñaki Álvarez (14), Vuk Stevanic (8), Gerard Villarejo (0), Sergio Mendiola (9), Tiago Teixeira (12) y Srdan Kocic (-). 73 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (9), Isaac ‘Ice’ Haney (7), Pablo Martín (6), Iñaki Ordóñez (12), Fares Ochi (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (3), Juan García-Abril (5), Pau Isern (9), Edu Arqués (12) y Antón Bouzán (0). Parciales: 23-22, 23-13, 25-22 y 16-16 (87-73 final). Árbitros: Langa de Martín y Novillo Romo. Incidencias: Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de la Segunda FEB, disputado en el Pabellón Javier Lozano de Toledo el domino 11 de enero de 2026.
87-84: Sorpasso de líder del UEMC Baloncesto Valladolid

El UEMC Baloncesto Valladolid duerme líder al término de la primera vuelta, algo anecdótico en términos clasificatorios pero no tanto si atendemos a lo deportivo. Y lo hace después de partir como segundo y tumbar al que era el primero, el Biele ISB, que lo era por méritos propios y demostró sus razones, pero que claudicó en Pisuerga a pesar de tener sobre la loca a los morados (87-84). Pero al cuadro de David Barrio hay que matarle muchas veces para ganarle. Los vascos lo hicieron unas cuantas, pero no las suficientes para hacer hincar la rodilla a las ardillas, que perdían de 10 a falta de cinco minutos. En un tramo crítico en el que recibieron casi cuatro triples consecutivos, pero que ni con esas se vinieron abajo. Cuatro balazos insuficientes para la remontada que estaba por venir de un equipo, el UEMC Baloncesto Valladolid, que no estuvo brillante, pero sí sólido, solvente, serio y pragmático en ‘el otro baloncesto’, el de trincheras y guerrillas. Un triunfo de muchísimos quilates y empaque que estuvo redondeado en la figura de Juan García-Abril, homenajeado por superar los 100 partidos oficiales con el primer equipo morado y en el día de su 23 cumpleaños. La guinda a una tarde para el recuerdo. El capitán de las ardillas recibió una camiseta conmemorativa de Mike Hansen en los prolegómenos del partido, pero una vez se lanzó la bola al aire, se acabó el pacto de no agresión. Y la batalla por la primera plaza fue intensa y cruenta desde el inicio. En los primeros compases, así, fue el UEMC Baloncesto Valladolid quien dejó a las claras su ambición y deseo. Con más energía que el rival y un punto de acierto, los de David Barrio se hicieron con el mando. Una canasta de Iñaki Ordóñez, un triple a tabla de Pablo Marín y otro de Ice Haney permitieron a los locales distanciarse con un contundente 8-0 de inicio. Los de Iñigo Núñez mejoraron tras ese primer revé y entraron en partido después de unos minutos, sumando sus primeros tantos y acabando con la sangría. No conforme con esa renta inicial, el UEMC Baloncesto Valladolid continuó subiendo marchas. El mayor ímpetu de los vallisoletanos metió en bonus al cuadro vasco cuando ya los doblaban en anotación (15-6), aunque la reacción de Biele ISB, con talento y buenas defensas, igualó las tornas de nuevo. El equipo de Azpeitia dio la réplica con un parcial de 0-9 que recuperó las tablas (15-15), pero los de David Barrio, con la segunda unidad en pista, volvieron a dar otro buen estirón. Así se anotaron las ardillas el primer asalto, el cual concluyeron con un botín de cinco puntos (22-17). Al poco de comenzar el segundo asalto, sin embargo, el partido se paró durante cerca de 15 minutos por problemas técnicos: uno de los relojes de posesión dejó de funcionar y se detuvo el encuentro con 23-19 en el marcador. Solventado el incidente y volviendo a los sistemas analógicos, el UEMC Baloncesto Valladolid reanudó la marcha sin enfriarse durante el tiempo de asueto. Fares Ochi lideró ofensivamente a los suyos y sumó cinco puntos consecutivos para mantener la ventaja (31-26) ante un Biele ISB que seguía mostrando sus credenciales de líder. Los de Iñigo Núñez, correosos, aguerridos y con infinidad de recursos en ataque, especialmente el lanzamiento exterior, se agarraron al partido con uñas y dientes, amén también de unos minutos con un arbitraje muy discutible que encendió al Pisuerga. El público local se metió de lleno en la refriega, molesto con varias decisiones de los colegiados, y se sumó a la contienda desde la grada. Los de David Barrio sobre el parqué, sin embargo, no perdieron la compostura y se mantuvieron por delante casi en todo momento… hasta las últimas posesiones de la primera parte. Dos triples consecutivos de Biele ISB, el equipo más prolífico desde la larga distancia de la competición, colocó a los vascos a tiro después de muchos minutos (38-36) remando. Los foráneos completaron el cambio de mandato para hacerse con su primera ventaja del partido, la que precisamente lucía al descanso (41-42). Derroche de madurez en el momento crítico Les tocaba subir prestaciones a los hombres de David Barrio, serios hasta el momento, pero sufriendo especialmente en el rebote (12-18, con 6 ofensivos para los visitantes). Y lo hicieron con una gran salida. Los morados reanudaron la contienda enchufados y liderados por un fantástico Jacob Hanna, inédito hasta el momento y que emergió con cinco puntos consecutivos (49-47). Un parcial de 7-0 devolvió el mando a los pucelanos, pero Biele ISB, por enésima vez, lo cortó con un triple y no se descompuso. Como era de prever, el duelo entre el líder y su inmediato perseguidor estuvo a la altura por el nivel de los dos equipos y por su capacidad para resistir los envites de unos y otros. Esa fue la tónica hasta el momento y la que iba a imperar hasta la última posesión. Apretaron entonces los locales y encontraron acierto en el triple, con dos golpes consecutivos para seguir la estela de un Biele ISB que mantuvo la voz cantante (57-58). La intensidad iba en aumento, cada posesión empezó a ser una batalla y ambos bandos intercambiaron golpes sin tregua… hasta llegar a los últimos diez minutos con todo por decidir (62-64). Un asalto le quedaba al enfrentamiento por el liderato al término de la primera vuelta… cuando las goteras hicieron una tímida aparición. Se aparecieron los fantasmas en Pisuerga cuando uno de los árbitros revisó algo de agua cerca del banquillo local, pero rápidamente se descartaron males mayores. UEMC Baloncesto Valladolid y Biele ISB reanudaron las hostilidades y los visitantes tomaron ventaja tras dos triples consecutivos (66-72). Tiempo muerto de David Barrio y a reajustar el plan. Seis abajo y primer momento crítico de los dos que iban a afrontar. Otros dos triples visitantes desde la misma esquina dispararon a 10 la renta (68-78), la máxima del partido, y ratificó
94-80: Exhibición del UEMC Baloncesto Valladolid para despedir 2025

Adiós a 2025 con victoria en Pisuerga, la novena de la temporada, la tercera consecutiva… y posiblemente la más completa, sólida y seria en lo que va de curso. El UEMC Baloncesto Valladolid Baloncesto redondeó su mejor partido, por nivel y entidad del rival, y sacó de la pista al Cáceres Patrimonio de la Humanidad, una de las mejores plantillas de la categoría. Los de David Barrio dominaron de principio a fin, se impusieron en todos los aspectos del juego y ganaron tres los cuatro periodos (excepto el último, empate y con todo decidido ya) hasta poner el broche a una actuación coral, sobresaliente y formidable de las ardillas en conjunto. Porque además de la actuación propia de los morados, también hay que poner en valor lo que había en frente: un equipo que fuera de casa va 5-1, que fue capaz de ganar en la pista del líder, Córdoba, y que tuvo toda la semana para preparar el encuentro de Pisuerga, a diferencia de los castellanos. Nada de eso importó por la versión superlativa que exhibieron los hombres de David Barrio. De inicio sujetados por el rebote ofensivo lo que permitió anotar en las primeras posesiones con dos buenas acciones de Pablo Martín y una de Iñaki Ordóñez. Cargando la pintura y castigando desde fuera, esos puntos permitieron a las ardillas hacerse con el mando desde bien pronto… para no soltarlo hasta el final (6-2). No tardó en sumarse a la fiesta un inspirado Ice Haney, que golpeó con dos triples seguidos a un Cáceres Patrimonio de la Humanidad que también anotó con facilidad. Los ataques imperaron sobre las defensas en los primeros minutos de juego, y en esa tesitura los morados estuvieron más fluido, certeros y verticales. Con 16-10 lo paró Jacinto Carbajal, técnico del cuadro extremeño, en lo que supuso el primer tiempo muerto del partido. David Barrio entonces comenzó a mover sus piezas, tratando de paliar el cansancio por el maratón de partidos con rotaciones más cortas y rápidas. La segunda unidad entró en juego con fuerza y no bajó el nivel ni un ápice el nivel del UEMC Baloncesto. Los locales se hicieron con un +8 (21-13) y los visitantes se encomendaron al actual ‘MVP’ Leveque (8 tantos en el primer cuarto), quien además forzó la segunda personal de Fares Ochi. Problemas para el juego interior morado, aunque en ese tramo emergió un imperial Edu Arqués, que sumó 9 puntos partiendo desde el banquillo (en ese cuarto, y 17 en total) y permitió, amén de la sobresaliente labor general y coral del Pucela, finalizar el asalto inaugural con un preciado +9 (32-23). Cáceres Patrimonio de la Humanidad inició el segundo con una mejor versión y liderado por un gran Álex Mazaira, exjugador morado y buen conocedor de los aros de Pisuerga. El ala-pívot anotó cinco puntos consecutivos y apretó la contienda (32-28), pero las ardillas dieron la réplica con un parcial de 6-0. Precisamente el interior gallego lo cortó con un nuevo triple, el segundo en su cuenta, aunque los castellanos siempre mantuvieron rentas siempre cercanas a los 7 tantos. De tres también sumó el canterano Pablo Martín, confirmando su gran estado de forma y partidazo ante los cacereños (terminó con 24 de valoración y +/- 21 en pista). El vallisoletano superó la decena de puntos, dio otro tirón para los locales y obligó de nuevo a los foráneos a pedir tiempo muerto (44-35). David Barrio, hasta el momento, ninguno solicitado. No fue necesario porque el UEMC Baloncesto Valladolid, independientemente de quién estuviera en pista, comenzó a coger velocidad de crucero a base de defensa, rebote y contraataque. Antón Bouzán anotó sus primeros puntos como ardilla en ese tramo y los de Jacinto Carbajal solo sobrevivieron con los puntos de Leveque y Mazaira. Al descanso, así, la diferencia entre ambos equipos era de 10 puntos (52-42) tras la mejor parte de las ardillas en lo que va de temporada. El broche a 2025 por todo lo alto Por entidad del rival y por nivel general, especialmente en la parcela ofensiva, los del Pisuerga lo estaban bordando en la última cita de 2025. Y tras el paso por vestuarios no solo no cambió el guion, sino que los locales todavía mejoraron más sus prestaciones. Con el partido ante la Cultural y Deportiva Leonesa en mente y la lección bien aprendida, David Barrio no permitió un ápice de relajación en los suyos y las ardillas, oliendo la sangre, reanudaron la marcha con un parcial de 6-0 (58-42). Mejoró el cuadro extremeño y, lejos de rendirse, inició una primera intentona de remontada. Los verdinegros encadenaron canastas hasta un parcial de 3-11 (62-53) que bajó la barrera de los 10 de renta y volvió a poner en alerta al Pucela. Pero los de David Barrio tuvieron poso para sobreponerse y cortar las alas en el mejor momento del rival. La labor coral la ratificó Juan García-Abril con su primer punto del partido, vital para cortar la reacción de Cáceres (65-57), y porque implicaba que todos los jugadores locales con minutos habían anotado. Labor de equipo, de todos. El Pucela, brillante como conjunto, frenó en seco a los cacereños cuando más apretaban y afrontó los últimos diez minutos con un colchón de 14 (74-60). No volvieron a levantarse los de Jacinto Carbajal. No lo permitieron los de David Barrio. Pablo Marín asumió galones de líder, de comandante, para mandar desde atrás y dirigiendo. El trabajo defensivo del sevillano, encomiable y tres días después de la conmoción ante León, y su batuta izaron el listón de la máxima morada hasta un decisivo +21 (85-64). El andaluz, en su mejor partido de la temporada, junto con Arqués, que más de lo mismo, se encargaron de poner la puntilla al equipo verdinegro, que no volvió a levantarse. Antón Bouzán aportó en ese tramo minutos como base, liberando de labores organizativas a Isern y el UEMC Baloncesto Valladolid llegó a los últimos minutos con el partido en la mano y sin nada en
92-77: El UEMC Baloncesto Valladolid gana el derbi aplazado y suma la octava

El UEMC Baloncesto Valladolid sobrevivió a la dureza de la Cultural y Deportiva Leonesa y se llevó un derbi que dominó baloncestísticamente con claridad y de principio a fin. Los de David Barrio llegaron al descanso con el partido prácticamente en la mano (54-35) y sentenciado tras el tercer cuarto (70-43), aunque sufrieron en la segunda parte los contratiempos de Pablo Marín, quien se retiró a la enfermería por un golpe en la zona cervical que le causó una conmoción, e Iñaki Ordóñez, con calambres que, a priori, no revisten gravedad. La mejor noticia, la vuelta de Fares Ochi tras lesión y la actuación de Ice Haney, decisivo con 26 puntos y cinco triples. 46 días después de lo previsto inicialmente, UEMC Baloncesto Valladolid y la Cultural y deportiva leonesa saltaron a la pista de Pisuerga, sin goteras, y con los ‘mismos’ protagonistas, o al menos sobre el papel. Nada más lejos de la realidad en términos competitivos. Porque en el bando local estaban también apoyando Edu Arqués y Antón Bouzán, fichajes posteriores al derbi y por tanto no convocables, y el lesionado Pau Carreño, que precisamente ante los leoneses iba a tener minutos de juego tras su recuperación; y en el visitante no participaron ni Amadasun ni Pablo Orenga, dos interiores, puesto que han caído lesionados recientemente. Bajo mínimos ambos equipos, al límite por la carga de partidos y con una rotación sumamente corta, sin miradas escépticas hacia el cielo, se lanzó el balón al aire del pabellón morado. Solventados los problemas de goteras en la cubierta, lo que único que cayó en los minutos iniciales fueron los primeros triples morados. Ice Haney empezó el encuentro encendido y dos zarpazos desde el perímetro otorgaron el primer margen a un UEMC Baloncesto Valladolid superior de inicio (8-2)… y hasta el final. El americano, Pablo Martín e Iñaki Ordóñez ejercieron de tridente y cinco puntos de cada uno mantuvieron a las ardillas por delante (15-9). Mejoraron los visitantes con el paso de los minutos y aprovecharon las pérdidas locales para reducir distancias, coincidiendo justo con el retorno tras lesión de Fares Ochi, apartado de la competición durante casi dos meses y medio. Ante su exequipo, precisamente, el tunecino tomó el testigo de Sam Taiwo como referencia interior y los morados comenzaron a mover el árbol con las rotaciones. Los de David Barrio alcanzaron máxima de puntos (19-9), aunque al término del primer cuarto la renta quedó en 9 (28-19) después de un intercambio de canastas protagonizado por Hanna para los locales y Van der Heijden (9 tantos) por los visitantes. El guion cambió en el segundo, con un ritmo más bajo y una sucesión de errores que frenó a los vallisoletanos. Pero la solidez en el rebote, aprovechando las bajas en el juego interior leonés, permitió a los castellanos aguantar la ventaja en tood momento y hacerse fuertes en la pintura. La excelente labor del canterano Pablo Martín, quien completó uno de los mejores partidos con el Club en el que se formó con 18 de valoración, mantuvo a raya a una Cultural y Deportiva Leonesa muy acertada desde el perímetro en ese tramo (34-26). Lo paró Luis Castillo con +10 para los morados, pero estos dieron otro paso adelante para aumentar el listón. Con las rotaciones en pista el UEMC Baloncesto Valladolid demostró tener más fondo de armario, más pólvora y puntos, que fueron vitales para iniciar la escapada definitiva. Cinco puntos consecutivos de Fares Ochi, con un mate y un triple, abrieron brecha a falta de dos minutos (45-31). Los leoneses entraron en catarsis, se fueron del partido durante un momento y en un visto y no visto, merced a un nuevo triple de Haney (16 tantos en la primera parte), las ardillas se hicieron con un botín de 19 para la segunda mitad (54-35). Los morados se llevan el derbi con holgura El excelso nivel defensivo de los locales dejó en tan solo 35 puntos a un rival potente de la categoría y el único debe hasta el momento fueron las pérdidas (10). En el resto de aspectos del juego, los morados superaron con claridad a la Cultural y Deportiva Leonesa, dinámica que no cambió tras el paso por vestuarios. Al menos en cuanto al tanteo, porque en cuanto al juego sí lo hizo. Los visitantes reanudaron la marcha dispuestos a ganar más por lo criminal que por lo civil, igual que después de la suspensión del partido hace mes y medio, y embarraron el partido hasta rebasar la línea de lo deportivo. Los de Luis Castillo, así, salieron con otro aire, subiendo líneas y presionando a toda cancha, pero los vallisoletanos leyeron bien el cambio y mantuvieron el nivel de acierto y la renta (62-43). Ice Haney siguió a lo suyo, con cinco triples (de 8 intentos) y 20 puntos en su hoja de servicios (se fue hasta los 26) que terminaron de poner la puntilla a los leoneses, desquiciados pero reacios a capitular. Los visitantes solo pudieron frenar a los locales a base de faltas, se cargaron, entraron en bonus… y ni aun así sujetaron a los pucelanos. Los de David Barrio, volando sobre la pista, sacaron del campo a una Cultural y Deportiva Leonesa que tenía el partido prácticamente perdido a falta de 14 minutos (70-43). Pero en el mejor tramo de juego de los morados, Pablo Marín cayó tras recibir un golpe fortuito y tremendo en el cuello, lo que detuvo el encuentro durante varios minutos (72-48). El sevillano, dolorido y conmocionado, se retiró a la enfermería para ser atendido y no volvió a vestirse de corto. Mientras tanto, el UEMC Baloncesto Valladolid encaró los últimos diez minutos 23 arriba y con el partido en su mano (77-54). Dos triples consecutivos de la Cultural y Deportiva Leones bajaron una renta que llegó a ser de 29 (72-43), pero la victoria no llegó a peligrar nunca para los morados. Aunque se hizo de rogar demasiado. El conjunto visitante siguió tensando la cuerda de lo