102-75: El UEMC Baloncesto Valladolid, abocado a la épica en Pisuerga

Pisuerga decidirá la serie, y tendrá que hacerlo con épica para que el UEMC Baloncesto Valladolid supere la eliminatoria ante el CEB Llíria. El conjunto vallisoletano se descompuso tras el descanso y firmó una segunda parte nefasta que les obliga a remontar una desventaja de 27 puntos en la vuelta para superar la ronda. Sin un ápice de acierto desde el tiro libre (27/40) y en el triple (0/14), los de David Barrio compitieron solo durante la primera parte y se desplomaron tras el paso por vestuarios. Los bajísimos porcentajes en el tiro y la ansiedad de verse cada vez más lejos en el marcador hicieron mella en el cuadro vallisoletano, que queda abocado a una gesta enorme para seguir vivo en los playoffs de ascenso.

El equipo de David Barrio, así, solamente plantó cara durante los primeros 20 minutos y no supo leer que el partido en esta ocasión no era uno de 40 que termina tras el cuarto periodo, sino uno de 80 con ida y vuelta. Y es que en el último cuarto, ya lejos de lograr la victoria en la casa del CEB Llíria, el Pucela tampoco no solo no fue capaz de levantar parte de la desventaja, sino que se diluyó por completo hasta ese severo -27 que se llevó del Pabellón Pla de l’Arc.

La eliminatoria, de este modo, comenzó con un CEB Llíria un punto por encima de los morados a nivel de intensidad y de acierto. Los edetanos, más agresivos y eléctricos, anotaron en sus primeras posesiones y se hicieron con la manija desde bien pronto (6-2). No tardó el Pucela en recuperar terreno e igualar el listón físico que imponían los locales, aunque por el camino se metió en bonus, lo que permitió a los valencianos disponer de muchos minutos y muchísimos tiros libres para aprovecharlo (8-8).

Un ‘2+1’ de Iñaki Ordóñez otorgó la primera renta a un UEMC Baloncesto Valladolid que controló bien el peligroso perímetro de CEB Llíria (1/8 en triples en el cuarto inaugural), pero no la pintura (los locales terminaron con un 30/46 en tiros de dos). Si bien los de Javi Vilaplanda gozaron de una máxima de 4 tantos tras la irrupción de Víctor Pérez, los vallisoletanos lograron bajarla al mínimo al término de la primera entrega (19-18).

La inercia positiva de los morados no quedó ahí y el UEMC Baloncesto Valladolid dio un nuevo estirón sustentado en la buena labor defensiva. La consigna estaba clara, había que bajar los puntos de un CEB Llíria explosivo en el triple, algo que se logró… hasta el descanso. Un buen parcial de salida distanció a los castellanos y obligó al preparador Javi Vilaplana a pedir el primer tiempo muerto del partido (21-27). Los de David Barrio habían ajustado el nivel de contactos y fueron capaces de subir marchas atrás sin incurrir en faltas, como sí hicieron en el primer cuarto.

El cuadro morado siguió in crescendo, encontrando puntos con facilidad y haciendo valer su mayor fondo de armario. La segunda unidad morada rayó a buen nivel, aun con la ausencia de Joseba Querejeta (baja al menos durante unas semanas) y amplió al ventaja ante un CEB Llíria que sufrió mucho a remolque (29-37). Los castellanos llegaron a manejar rentas cercanas a esos ocho puntos durante varios minutos, pero no supieron hacer sangre en el único momento de debilidad local y acabaron pagándolo muy caro. Tras un tiempo muerto, los locales encontraron su anhelado acierto desde el perímetro y golpearon con un parcial de 7-0 que, a la postre, les permitió llegar la descanso por delante (41-40).

Descompuestos tras el descanso

Y hasta ahí la competitividad de un UEMC Baloncesto Valladolid completamente negado en el tiro. La segunda parte comenzó con un tiro libre por técnica que convirtió Ice Haney y una buena canasta de Pablo Martín, el más destacado hasta el momento, quien superó la decena de puntos y devolvió el liderazgo al Pucela (41-43). A partir de ahí, el encuentro subió el ritmo y entró en una vorágine anotadora que sacó del partido a los castellanos.

El UEMC Baloncesto Valladolid aguantó hasta el 53-50 con seis minutos de cuarto restantes, cuando cayó lesionado del tobillo el local Jaime Palamós. Lejos de frenar una de las peligrosas rachas anotadoras del conjunto de Javi Vilaplana, hizo de acicate para los locales y comenzaron a desarbolar a los del Pisuerga. Los edetanos se pusieron con +5 (57-52), lo que obligó a David Barrio a pararlo con tiempo muerto, aunque tras la arenga la renta subió hasta los ocho merced a un triple de Víctor Pérez (60-52). Desde entonces solo hubo un color y los valencianos llegaron al último cuarto con un amenazador +11 (69-58).

El UEMC Baloncesto Valladolid, lejos de ponerse manos a la obra para tratar de reducir la desventaja, no solo pensando en el encuentro de ida sino también en la vuelta, cayó con estrépito fruto del desacierto y la ansiedad de verse cada vez más lejos. CEB Llíria jugó a la perfección sus bazas, encontró puntos cerca del aro con mucha facilidad y ni siquiera dependió de su acierto exterior para abrir cada vez más brecha. Los vallisoletanos, impotentes, se sumieron en una espiral de precipitación y desacierto (0/14 en triples y 27/40 en tiros libres) que les llevó a encadenar multitud de errores y a una desventaja de 27 puntos. Los edetanos cerraron el partido de ida con la máxima del partido (102-75) y obligan a una remontada épica en el partido de vuelta para los de David Barrio.

El UEMC Baloncesto Valladolid tratará de levantar la eliminatoria en el Polideportivo Pisuerga el próximo sábado a las 19.00 horas.

 

  • Ficha técnica:

102 – CEB Llíria: Alonso Meana (17), Hannibal Salomon (2), Diego Rivas (2), Alejandro Rivas (2), Michael Enabulele (19) -quinteto inicial-. También jugaron: Kennedy Clement (11), Jaime Palamós (3), Víctor Pérez (13), Douglas Kandulu (16), Pablo Bono (0), Ezequiel Herrera (8) y Salvador Gallego (9).

75 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (5), Isaac ‘Ice’ Haney (10), Pablo Martín (11), Iñaki Ordóñez (9), Fares Ochi (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Sam Taiwo (4), Jacob Hanna (13), Juan García-Abril (0), Pau Isern (8), Pablo Hernández (-), Edu Arqués (6) y José Montilla (-).

Parciales: 19-18, 22-22, 28-18 y 33-17 (102-75 final).

Árbitros: Diz Felipe y Almansa García.

Incidencias: Partido correspondiente al encuentro de ida de la primera ronda de los playoffs de ascenso de Segunda FEB, disputado en el Pabellón Pla de l’Arc de Llíria el sábado 25 de abril de 2026.