67-73: Derbi para el invicto Caja Rural RVB
El Caja Rural Real Valladolid Baloncesto sigue invicto después de imponerse a la Universidad de Valladolid en el derbi (67-73). El filial blanquivioleta no conoce la derrota tras cuatro jornadas y suma ya un inmaculado cuatro de cuatro después de mostrar una gran versión ante el otro equipo que llegaba invicto a la cita. Los pupilos de David Enciso, Álvaro Díaz y Jesús Bartolomé comenzaron de la mejor manera posible, intensos, y golpearon con un parcial de 0-11 para abrir la contienda. Esa ventaja se mantuvo durante todo el primer cuarto, con rentas cercanas a los 15 tantos, aunque el equipo universitario respondió con una defensa zonal que frenó el ritmo del Pucela Basket. Atascados por momento, la diferencia se redujo y al descanso, las ardillas lograron llevarse una ventaja de seis puntos. A partir de ahí, la igualdad fue la nota imperante hasta el final. La Universidad de Valladolid salió muy enchufada, anotando varias posesiones consecutivas y poniendo la igualada. Aunque el Caja Rural Real Valladolid Baloncesto mantuvo la delantera en casi todo momento, salvo en un par de posesiones, el encuentro llegó con márgenes mínimos a los minutos decisivo. Y ahí salió a relucir la mejor versión del equipo del Pisuerga. La buena lectura del juego y el poso fueron claves para distanciarse y dejar la victoria decidida a falta de 30 segundos, aunque una canasta final de los locales estableció la diferencia final en seis (67-73).
54-75: Exhibición de solidez
Exhibición de solidez y triunfo del UEMC Real Valladolid Baloncesto (54-75). Los pupilos de Paco García bordaron el plan de partido y secaron por completo a todo un HLA Alicante hasta conseguir una victoria de mucho prestigio, la segunda de la temporada. Sergi Costa dio un paso adelante y ofreció un recital en la dirección del partido, Devin Schmidt hizo lo propio con 23 puntos y Jaan Puidet destacó en todos los registros para liderar un trabajo coral excelso. Con una regularidad absoluta y una disciplina férrea, los pucelanos eran conscientes de que defender bien el perímetro era vital y el UEMC Real Valladolid Baloncesto se ciñó al plan de manera formidable. En ataque, sin embargo, otorgó demasiadas concesiones al principio y no pudo sacar provecho de ese buen nivel defensivo. Los tiros libres perdonados y las pérdidas evitaron que las primeras rentas tomaran color blanquivioleta (11-8). Pero los visitantes fueron carburando poco a poco. Cuando ambos técnicos comenzaron a mover su ‘cinco’ y llegaron las rotaciones, el cuadro del Pisuerga dio un golpe sobre la mesa. La irrupción de Jaan Puidet fue clave y lideró un parcial de 0-11 que cerró el primer cuarto (13-21) con una canasta sobre la bocina de un Sergi Costa agresivo y eléctrico. Paso adelante claro. Con solo un triple anotado por los locales, el conjunto castellano estaba bordando hasta el momento su defensa de la línea exterior, una de las claves del partido. Cómodo con un tanteo corto y pocos puntos, el UEMC Real Valladolid Baloncesto se estaba desenvolviendo francamente bien en el Pedro Ferrándiz, y no perdió la disciplina en el segundo cuarto. Aunque los de Paco García se atascaron durante casi cuatro minutos, tampoco concedieron canastas (una en seis minutos), cerrando a cal y canto su aro. Y aprovecharon la oportunidad. Dos bandejas consecutivas de Kovacevic abrieron brecha (15-25) y obligaron a Antonio Pérez Caínzos a pedir tiempo muerto. No varió ni un ápice el guion. El conjunto pucelano echó el cierre a su aro y secó por completo a un HLA Alicante que, además de estar bien defendido, se mostró muy errático (1/17 en triples en la primera parte). Letal al otro lado de la cancha y liderado por la segunda unidad de nuevo, con un Sergi Costa diferencial (7 puntos y 14 de valoración), el UEMC Real Valladolid Baloncesto se estiró en la recta final y alcanzó el descanso con su máxima ventaja (19-30) y cerrando una exhibición de solidez de 20 minutos. Festín final A pesar del mayor número de pérdidas de las ardillas (8-12), el dominio de la pintura era claramente favorable al UEMC RVB (19-29) y solamente la falta de puntería impedía que la diferencia fuera mayor. Pero ciñéndose al plan, a la hoja de ruta marcada por Paco García, los foráneos estaban mandando y ratificando su continúa mejoría. No negociaron el trabajo atrás los del Pisuerga. Aunque el conjunto lucentino amenazó con iniciar la remontada saliendo con más intensidad, un parcial de 0-5 volvió a distanciar a un serio UEMC Real Valladolid Baloncesto. Los puntos de Devin Schmidt, en una cancha que conoce a la perfección tras su paso por el cuadro alicantino, mantuvieron a raya a un HLA Alicante que no cejó en su empeño de volver al partido. Un triple de Maj Kovacevic aumentó la máxima hasta los 15 puntos, pero la puntería local se fue afinando con el paso de los minutos y la diferencia se colocó en diez puntos (32-42). Era cuestión de tiempo que los de Antonio Pérez Caínzos comenzaran a ver el aro con mayor facilidad y Paco García trató de frenar la inercia con un tiempo muerto. Pero el empuje local permitió bajar de la brecha de los diez tantos después de muchos minutos (39-48) y llegar al último asalto con todo por decidir. El botín blanquivioleta seguía siendo bueno, pero era cada vez más corto. Una nueva canasta de Gudmundsson, que cerró el tercer cuarto con un triple, tensó la cuerda todavía más, pero emergió la figura de un sideral Sergi Costa. Una canasta del base catalán dio aire al UEMC RVB de nuevo (41-53) y se hizo de un plumazo con el tempo del partido para dirigir a su antojo. Y ese director encontró en Devin Schmidt al mejor ejecutor. Dos triples del norteamericano dispararon la renta foránea a falta de cuatro minutos por disputarse (44-59). Ya no hubo quien lo parase. El de Tennessee entró en trance y martilleó una y otra, y otra vez en el aro valenciano hasta el 54-75 que certificó un soberbio triunfo blanquivioleta. La ventaja aumentada en los últimos minutos, ya con el resultado prácticamente decidido, la guinda a una exhibición defensiva y coral del UEMC RVB. Ficha técnica: 54 – HLA Alicante: Brad Davison (14), Richard Balint (3), Jon Axel Gudmundsson (17), Kevin Bercy (8), Mus Barro (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Miguel Serrano (-), Tyler Harris (0), Edu Gatell (4), Arcones (-), Konstantin Kostadinov (0), David Hook (0) y Teixeira (-). 75 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (2), Devin Schmidt (23), Romaric Belemene (4), Jaime Fernández (3), Lotanna Nwogbo (7) -quinteto inicial-. También jugaron: Sergi Costa (12), Juan García-Abril (0), Jaan Puidet (10), Iñigo Royo (0), Lucas N’Guessan (2), Maj Kovacevic (5) y Sergio de la Fuente (7). Parciales: 13-21, 6-9 (19-30 al descanso), 20-28 (39-48) y 15-27 (54-75 final). Árbitros: Zafra Guerra, Langa de Martín y Gómez Hernández. Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Pabellón Pedro Ferrándiz de Alicante el viernes 20 de octubre de 2023 ante cerca de 1600 espectadores.
70-66: Pisuerga sigue siendo una fortaleza
El UEMC Real Valladolid Baloncesto regresó a casa como lo dejó la temporada pasada: con victoria. Los de Paco García sumaron la primera del curso en un Polideportivo Pisuerga que sigue siendo una fortaleza y sinónimo de fortaleza. Los blanquivioleta, ante un combativo y talentoso Hestia Menorca, corrigieron errores y dieron síntomas de mejoría, lo cual refrendaron con un triunfo muy serio. El partido en el regreso al fortín vallisoletano, con luces y sombras, comenzó con unos minutos de retraso debido a un problema en una de las canastas. Subsanado el asunto, UEMC RVB y Hestia Menorca abrieron la contienda, la primera del curso en Pisuerga, después de la exhibición del novedoso juego de luces del pabellón. En lo deportivo, por si fuera poco, los blanquivioleta dieron continuidad al espectáculo con una formidable puesta en escena. Mike Torres salió de inicio al campo y cumplió oficialmente 100 partidos como jugador del Club, motivo por el cual fue homenajeado en los prolegómenos del partido, recibiendo una camiseta conmemorativa. Aunque una vez se lanzó la bola al aire, Devin Scmidt fue quien tomó el testigo como actor principal. Tres triples consecutivos del artillero norteamericano otorgaron la primera ventaja a los locales (11-7). Por si fuera poco, el nivel de agresividad de los vallisoletanos permitió que Hestia Menorca entrara en bonus cuando solo se habían disputado tres minutos, y Alderete terminó en el banquillo con tres personales en su cuenta. Problemas para el equipo de Javi Zamora, quien se vio obligado a pedir el primer tiempo muerto y frenar la inercia pucelana (13-7). Clevin Hannah, con dos triples, recortó parte de la diferencia y tensó la cuerda del partido (16-11), aunque la buena labor general del UEMC Real Valladolid Baloncesto permitió cerrar el primer periodo ocho tantos arriba merced a un triple sobre la bocina de Romaric Belemene (22-14). Pero la inercia blanquivioleta frenó de golpe en el segundo asalto. Los de Paco García perdieron el orden y encajaron un parcial de 2-14 después de anotar una única canasta en seis minutos de juego. Castigados por las pérdidas, los del Pisuerga no veían la manera de encontrar buenos tiros y Hestia Menorca dio la vuelta al marcador (26-29). Sin defensa y contraataque, lo cierto es que al UEMC RVB le cuesta carburar, pero el carácter competitivo hizo que la reacción fuera inmediata. Apostó el técnico pucelano por salir con una presión a toda la cancha y tratar de activar la velocidad de los suyos, pero no surtió efecto. Los locales, eso sí, tenían más armas y lo demostraron. Lotanna Nwogbo y Sergio de la Fuente asumieron galones y demostraron su veteranía para seguir sacando petróleo en la pintura. Falta tras falta, tiro libre tras tiro libre, el cuadro castellano se repuso y alcanzó el descanso a tiro de los baleares (34-35). Mike Torres sentencia en su centenario El UEMC Real Valladolid Baloncesto encontró un filón en la zona y, tras el descanso, Lotanna Nwogbo siguió encontrando buenas situaciones cerca del aro. Y aprovechándolas. Los puntos del ‘cinco’ norteamericano, sumados a la mejoría defensiva del equipo, permitieron al Pucela recuperar terreno. De hecho, el guion de la primera mitad parecía repetirse en algunos aspectos. Los locales, más intensos y verticales, siguieron sacando faltas al cuadro isleño, lo que propició que estos entraran en bonus con seis minutos de cuarto aún por disputarse. Un mundo durante el cual el UEMC RVB podría seguir sumando desde el tiro libre y distanciarse. Fue la pauta que siguieron los de Paco García, quien le dio la complicada misión de Belemene de ejercer de perro de presa sobre Clevin Hannah. Iba de artilleros americanos la cosa porque a los 19 puntos que llevaba el visitante al término del tercer periodo, bien le contestaban los 18 que alcanzó un Devin Schmidt diferencial. El ‘0’ blanquivioleta, cada vez más fino y cómodo, anotó seis puntos casi consecutivos para obligar a Javi Zamora a pedir tiempo muerto y frenar a los locales (52-45). Esa renta, sin embargo, creció otro poco en la recta final del cuarto tras un triple del centenario Mike Torres (59-50). Esta vez no hubo despistes ni concesiones. El UEMC RVB en Pisuerga es sinónimo de fiabilidad y el trabajo defensivo, junto con el orden y el rigor táctico demandados por Paco García, fueron suficientes para sellar el triunfo. Aunque no sin suspense ante un gran conjunto rival que remontó parcialmente tras golpear con un 1-8 (68-66). Así, las ardillas, que habían mantenido tierra de por medio hasta la recta final, se veían a un nuevo esfuerzo para dirimir la contienda. La sobresaliente actuación de Clevin Hannah (31 tantos) hizo que el encuentro llegara con todo por decidir, pero no flaquearon esta vez los castellanos. La defensa fue decisiva en los momentos clave y Mike Torres, en el día de su centenario, remató el encuentro con una acción soberbia a falta de 30 segundos. Tras una jugada con hasta tres rebotes ofensivos blanquivioleta, el hispano-dominicano disparó desde la larga distancia (aunque de dos puntos) y puso la guinda a su día y al partido. El UEMC Real Valladolid Baloncesto sumó la primera victoria del curso (70-66) después de un partido serio, con momentos de brillantez y otros no tanto, pero que se llevó en casa para estrenar la temporada. Ficha técnica: 70 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (19), Devin Schmidt (20), Romaric Belemene (6), Sergio de la Fuente (4), Lotanna Nwogbo (11) -quinteto inicial-. También jugaron: Sergi Costa (0), Juan García-Abril (-), Jaan Puidet (2), Iñigo Royo (1), Lucas N’Guessan (5), Maj Kovacevic (0) y Jaime Fernández (2). 66 – Hestia Menorca: Clevin Hannah (31), Pol Molins (6), Diego Alderete (3), Joshua Tomaić (0), Emil Stoilov (5) -quinteto inicial-. También jugaron: Álvaro Sanz (2), Omar Lo (5), Maxime Yomi (0), Eric Demers (3), Pablo Suárez (0), Álex Tamayo (0) y Víctor Arteaga (11). Parciales: 22-14, 12-21 (34-35 al descanso),
92-86: Derrota en el caos
Derrota en el caos para el UEMC Real Valladolid Baloncesto en su estreno. El cuadro de Paco García cayó en la cancha del Grupo Ureta Tizona Burgos después de una formidable primera parte y una segunda en la que no pudo sujetar el frenético juego de los locales, más acertados en la recta final. Un desconcertante arbitraje tampoco ayudó en un partido plagado de tensión y alternativas que, sin embargo, cayó del bando local en los dos últimos minutos. A pesar del resultado, no obstante, el UEMC Real Valladolid Baloncesto llegó a Burgos con la lección aprendida del precedente copero y salió con otra versión, con el ‘modo competición’ activado. Y qué versión. Los vallisoletanos comenzaban la liga, lo de verdad, y los de Paco García lo dejaron claro desde que se lanzó la bola al aire. Vaya si lo hicieron. Devin Schmidt sumó cinco puntos a las primeras de cambio y los visitantes tomaron la iniciativa (2-7), pero el juego rápido y arriesgado de los burgaleses evitó que se abriera la brecha. Grupo Ureta Tizona Burgos, con un baloncesto alegre, frenético y de muchos tiros, comenzaron a lanzar de tres sin reparos y dieron la vuelta al marcador presumiendo de acierto (12-11). Los blanquivioleta, conscientes de que debían dominar los tiempos, consiguieron frenar el ímpetu y acierto local y en el segundo intento, pusieron tierra de por medio (16-22) después de que Sergio de la Fuente anotase su décimo punto. El capitán estaba desatado. Y todo el equipo en general. No tardó Paco García en mover sus peones y cada jugador que entraba al parqué respondía con creces. Atrás y adelante, en ambos lados de la cancha, el UEMC RVB continuó con la escapada y completó 10 minutos sobresalientes que le otorgaron un botín de 13 puntos (20-33). Un cuarto de exhibición coral y total. La mejor noticia para las ardillas fue que no quedó ahí el altísimo nivel demostrado. Mientras que los de Diego Ocampo apostaban por el perímetro y el lanzamiento exterior, el UEMC Real Valladolid Baloncesto causaba estragos en la pintura y dominaba la lucha por el rebote, lo que sirvió para aumentar la renta hasta los 16 tantos (24-40). Fue la máxima del partido y un punto de inflexión favorable a los locales. El técnico local pidió tiempo muerto y los pucelanos perdieron el orden por momentos, dejándose parte de la renta por el camino, aunque rápidamente apagaron el fuego. Los burgaleses amenazaron con bajar de los 10 puntos, pero dos canastas consecutivas de Mike Torres y el gran trabajo defensivo coral mantuvo un botín importante (31-44). Pero esa resistencia no duró mucho más. Los burgaleses, que venían con una mejor inercia, terminaron de encenderse tras un conato de tángana en la recta final de la primera parte, la cual finalizó con 40-49 en el marcador. Desquiciados Nueve tantos era el botín logrado por un UEMC Real Valladolid Baloncesto que dio una exhibición durante 15 minutos y se sumió en el desorden durante cinco. Dominando el rebote (10-18 y 32 puntos en la pintura), lanzando con buenos porcentajes, todos los jugadores con minutos y la anotación repartida, los de Paco García estaban firmando una grandísima actuación en El Plantío, aunque restaban 20 minutos para rubricarla. Grupo Ureta Tizona Burgos salió con una intensa presión a todo el campo y siguió fiando sus opciones al triple, con un ‘run and gun’ marca de la casa que surtió efecto en las primeras posesiones (50-56). El UEMC Real Valladolid Baloncesto, obligado a minimizar errores y no cometer pérdidas, se sumió en ese ritmo alocado y sufrió mucho, pero también respondió desde la larga distancia. Ocho puntos consecutivos de Ramón Vilà dilapidaron la trabajada ventaja blanquivioleta, aunque dos triples de Devin Schmidt y Jaime Fernández permitieron mantenerse por delante (58-62). Pero lo cierto era que el sino de la contienda había cambiado. Los pucelanos no lograban dominar la pintura como antes y los de El Plantío, con un público cada vez más metido, aprovecharon las segundas opciones para igualar el partido (63-63). Los visitantes, sin embargo, llegaron al último asalto por delante tras un nuevo estirón (66-70). El partido se iba a decidir por detalles y los blanquivioleta metieron en bonus a los azulinos en un visto y no visto. Cuatro faltas personales en apenas minuto y medio y un mundo por jugarse daban al UEMC Real Valladolid Baloncesto la posibilidad de sacar petróleo de los tiros libres. Pero los de Diego Ocampo, lejos de amilanarse, siguieron respondiendo con acierto desde el perímetro. Dos triples consecutivos los pusieron por delante (73-70) en una nueva réplica con acierto de tres. El ritmo del partido se cayó por completo entre falta, paradas y revisiones, y el UEMC Real Valladolid Baloncesto, ahora sí, logró imponer el poso que necesitaba. Los de Paco García comenzaron a defender las frenéticas posesiones del Grupo Ureta Tizona Burgos y comenzó a aflorar la veteranía de los blanquivioleta. Los tiros libres de Mike Torres, un seguro desde el 4.60, y un triple de Devin Schmidt, dieron aire a los pucelanos, obligando a los locales a pedir tiempo muerto (74-78). Y con esa diferencia mínima llegaron ambos conjuntos a los dos últimos minutos. Las muñecas se agarrotaron y los vallisoletanos no fueron capaces de dar la puntilla en varias posesiones, ni los burgaleses hicieron lo propio con triples liberados, pero estos salieron mejor parados. Las ardillas, desquiciadas por momentos, colapsaron en los minutos críticos. Con 78-80 en el marcador, un triple con falta antideportiva en contra de los visitantes propició una inexplicable jugada de cinco puntos y posesión (83-80) que puso la puntilla a un arbitraje inverosímil. Tras esa concesión, un nuevo triple de Joe Cremo (18 puntos) dejó el partido prácticamente visto para sentencia a falta de 40 segundos (86-82). A pesar de que la remontada pintaba harta complicada, los vallisoletanos lo intentaron hasta el último segundo, pero no surtió la épica. Los
85-84: Triunfo con épica para despedir la pretemporada
Triunfo con épica del UEMC Real Valladolid Baloncesto para despedir la pretemporada. Después de ir mejorando con el paso de los partidos, pero sin obtener el premio de la victoria, el cuadro de Paco García lo logró en Cigales y ante un buen Guuk Gipuzkoa Basket que dominó durante gran parte de la contienda. Los blanquivioleta volvieron a demostrar su capacidad competitiva remontando 14 tantos y terminaron venciendo en la prórroga para poner fin a la puesta a punto. El próximo viernes a las 20.45 horas, en El Plantío del Grupo Ureta Tizona de Burgos, llega la hora de la verdad. Tras una pretemporada complicada a nivel de resultados, pero con progresión, a las ardillas les faltaba una cabeza para limpiar la cabeza y que premiara el crecimiento. Y llegó de la mejor manera. En la última prueba de la pretemporada, así, el UEMC Real Valladolid Baloncesto comenzó algo atascado en los primeros ataques y poco intenso en defensa, pero fue corrigiendo sobre la marcha. Los gipuzcoanos se hicieron con las primeras ventajas merced a un mejor acierto (7-12), pero los vallisoletanos fueron de menos a más y no tardaron en asentarse. Paco García movió ficha y puso en pista a sus dos bases, Torres y Costa, Costa y Torres, quienes subieron el ritmo del partido y mejoraron inmediatamente la ofensiva pucelana. Los locales, aun erráticos en el triple (2/8 en el primer cuarto), no permitieron que se escapase el conjunto vasco, se hicieron fuertes en la pintura y cerraron el primer asalto tres abajo (16-19). Dos triples consecutivos de un veloz y certero Guuk Gipuzkoa Basket estiraron ligeramente a los visitantes (18-25) y se hicieron con una ventaja que se mantuvo hasta el descanso. Al UEMC Real Valladolid Baloncesto le costaba en defensa, excesivamente blando, aunque fue ganando claridad en la parcela ofensiva. Y así lograron mantenerse las ardillas a tiro del cuadro gipuzcoano. Los de Mikel Odriozola, volando al contrataque y aprovechando cada pérdida o rebote asegurado, castigaron mucho a los vallisoletanos, incapaces de correr hacia atrás y frenar la sangría. Con 13 puntos, Álex Barcello (13 tantos) comandó las operaciones de un Guuk Gipuzkoa Basket superior y que llegó al descanso por delante (31-41). Épica y premio final Sin frenar al rival atrás y sin la posibilidad de correr, lo cierto es que el UEMC Real Valladolid Baloncesto sufre demasiado, y encima no está nada certero en el perímetro. Sin defensa no hay ataque, tocaba reajustar el plan y mejorar en muchas facetas a los de Paco García si querían terminar con buenas sensaciones la pretemporada. Acción, reacción. El UEMC Real Valladolid Baloncesto salió mejor que el rival tras el paso por vestuarios, más enchufado, duro, con ganas e intensidad. Y no tardó en reflejarse en el juego. Kovacevic y Nwogbo lideraron a los pucelanos con cinco puntos cada uno para tratar de comenzar la remontada, pero dos triples de Alex Barcello mantuvieron a raya a los locales (49-54). Esta vez, no obstante, acabó llegando el premio. No se diluyó el ímpetu blanquivioleta en esta ocasión. Con las líneas más altas y otro tono defensivo, los de Paco García endurecieron el encuentro, mejoraron atrás y revirtieron las sensaciones, metiendo también al público en la contienda. Lo dicho, con buenas defensas, el ataque fluye fácil, con ritmo y buenas situaciones. Con la velocidad de Mike Torres y esa seguridad atrás, ahora sí, el UEMC RVB pudo correr y la puntería acompañó. Los puntos de Kovacevic siguieron cayendo y las ardillas, después de treinta minutos a remolque, se hicieron con su primera ventaja del partido tras una buena canasta de Iñigo Royo bajo el aro (56-54). Ese punto de renta se mantuvo de cara al último asalto (58-57) y esa igualdad se mantuvo hasta las posesiones finales. Los de Mikel Odriozola dieron la réplica con un parcial de 0-8 que abrió el último cuarto, sacando rédito del rebote ofensivo que no era capaz de controlar el equipo del Pisuerga (58-65). Pero los locales mantuvieron la calma y aguantaron el chaparrón. Sergio de la Fuente, con un triple, puso a tiro a los suyos a falta de dos minutos (71-76) y le dio esa dosis de corazón que siempre aporta el capitán. Acabó siendo clave. El partido, cuya tensión fue en aumento a pesar de ser un encuentro de temporada, evidenciaba la proximidad de la competición oficial y las ganas que tenía el UEMC Real Valladolid baloncesto de ganar y despejar las dudas, limpiar la cabeza y crecer sobre triunfos. El equipo se enchufó, creyó y llegó dos puntos por debajo a los últimos 16 segundos. Entonces Paco García dibujó la jugada que podía darle el partido a los suyos o mandarlo a la prórroga, y la bola acabó en las manos del tirador Maj Kovacevic. El de Novo Mesto erró de tres, pero sacó la falta personal y se ganó un viaje a la línea con tres tiros libres. Se dejó uno por el camino y los vascos no acertaron con tres segundos restantes. Prórroga. Y con ambos equipos en bonus, la cabeza y las piernas cansadas, la puntería desde el 4.60 iba a ser capital para dirimir la contienda. No falló el UEMC Real Valladolid Baloncesto. Los del Pisuerga se agarraron al partido, demostrando una vez más esa capacidad competitiva que ostentan, y no permitieron que Guuk Gipuzkoa Basket rompiera la contienda. Así, con 83-84, Mike Torres se hizo con el balón, recorrió todo el campo y finalizó con potencia en el aro rival. Coast to coast, dos puntos, uno arriba y bola para los visitantes. No acertaron y el balsámico triunfo se quedó en Cigales, en suelo vallisoletano. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, con una dosis de épica, consiguió el ansiado premio de la victoria y puso fin a la pretemporada con una victoria que sirve para cargar la mochila de confianza a siete días de afrontar la hora de la verdad. El
76-69: La victoria se sigue resistiendo
La victoria se le sigue resistiendo al UEMC Real Valladolid Baloncesto. Aunque son partidos de pretemporada y el equipo sigue creciendo partido tras partido, a los de Paco García les está costando asimilar lo más importante: aprender a ganar. Tras un partido de alternativas en el que Cáceres Patrimonio de la Humanidad fue mejor y llegó más fresco a los minutos finales, el cuadro vallisoletano firmó su quinta derrota consecutiva en la penúltima prueba de la puesta a punto. Con la única ausencia de Sergi Costa, baja en el encuentro por el reciente fallecimiento de su abuelo, el UEMC RVB se plantó en Cáceres para disputar el penúltimo test de la pretemporada y lo hizo con ganas, muchas ganas, de lograr una victoria que refrendara el trabajo de las últimas semanas. No tardó en dejarlo patente sobre el parqué. Comenzaron bien en defensa los de Paco García, intensos y ajustando las ayudas, aunque Greg Gantt, una de las figuras más queridas del Pisuerga, golpeó con dos triples para poner por delante a los extremeños (10-6). La buena labor bajo los aros y el dominio del rebote permitió a los vallisoletanos mantener el ritmo anotador de los verdinegros (13-8), tremendamente acertados en el perímetro. Todo lo contrario que un UEMC RVB sin puntería desde más allá del arco, pero contundente en la pintura. Así, los vallisoletanos, con el canterano Juan Lambás en el campo ejerciendo de base, dieron la vuelta al marcador y recuperaron el mando con un parcial de 1-9. De menos a más, los blanquivioleta lograron cerrar el aro durante varios minutos y castigaron las pérdidas de los extremeños para finalizar los primeros diez minutos con ventaja (14-17). La inercia favorable a los visitantes no cesó ahí. Más agresivos y verticales, como demandaba Paco García, el UEMC Real Valladolid Baloncesto aumentó la ventaja con cuatro tantos seguidos de Kovacevic (16-23), forzando además tres faltas personales en los locales y quedando al borde del bonus. Fue precisamente el esloveno y desde la línea de personal quien puso una nueva máxima en el marcador (19-27). Los castellanos mantuvieron el nivel defensivo y no bajaron ni un ápice la intensidad, acompañando el trabajo atrás con un baloncesto fluido y rápido en ataque. Con más alegría y chispa que en los últimos encuentros, los de Paco García llegaron a mandar por diez puntos (19-29), obligando al local Roberto Blanco a pedir un tiempo muerto. La reacción extremeña fue inmediata. Los visitantes se apagaron en ataque y se desangraron con las pérdidas, llegando al descanso sin botín (36-36). Las piernas no dieron una vez más Salvo la desconexión en la recta final de la primera parte, el UEMC Real Valladolid Baloncesto estaba cuajando una buena actuación, demostrando de nuevo mejoría y progresión, con el único debe en el acierto (1/11 en triples). Pero eso no tardó en cambiar. Los de Paco García salieron de vestuarios con otro tono… y más tino. De hecho, abrieron el tercer cuarto con dos triples, obra de Mike Torres (13 puntos hasta el momento) y Belemene, que distanciaron a los foráneos. Los de Roberto Blanco dieron la réplica con las mismas armas, anotando de tres en tres, y tras tres balazos seguidos recuperaron la iniciativa de nuevo (50-49). Tras unos minutos de intercambio de golpes desde la larga distancia, la entrada a la pista de Sergio de la Fuente y Nwogbo dotó de otras herramientas al cuadro de Paco García, ahora más incisivo en la pintura y menos dependiente del acierto exterior. Así, mostrando las variantes y las armas en función del quinteto en pista, el UEMC Real Valladolid Baloncesto llegó a los últimos diez minutos con todo por decidir (55-55), pero volviendo a mostrar un paso adelante en la penúltima prueba de pretemporada. Faltaba redondear ese salto con una victoria que lo ratificara. Y el UEMC Real Valladolid Baloncesto lo logró esta vez, demostrando, además, ese aprender a ganar que pedía el técnico pucelano. Cáceres entró pronto en bonus, con 5:30 por disputarse (64-60), incapaz de contener a los vallisoletanos, más agresivos e intensos conforme avanzaban los minutos. Las ardillas anhelaban el triunfo y lo estaban dejando patente. Esa prematura entrada en bonus fue importante, pero no diferencial. Los de Paco García sumaban con cuentagotas, tiro libre a tiro libre, estaban ya en la reserva y no eran capaces de ver canasta, más allá de lo sumado desde el 4.60. Y las piernas flaquearon de nuevo. Sin energía, sin gasolina, las pérdidas y el mayor acierto y saber hacer de los extremeños en los minutos finales acabaron certificando la derrota de los pucelanos (76-69), quienes, nuevamente, volvieron a hacer méritos para ganar. Pero no lo obraron. El viernes a las 20.00 horas, en el Pabellón Municipal de Cigales, última prueba de pretemporada para el UEMC Real Valladolid Baloncesto, que recibirá al Guuk Gipuzkoa Basket. Ficha técnica: 76 – Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Atencia (14), Gantt (15), Bonilla (10), Raitanen (13), Dikembe (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Rodrigo (0), Cepukaitis (6), Dani García (0), Dani Rodríguez (6), Santana (4), Sigismonti (0) y Carreño (0). 69 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (21), Devin Schmidt (0), Romaric Belemene (10), Jaime Fernández (3), Lotanna Nwogbo (6) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (0), Juan García-Abril (0), Jaan Puidet (2), Iñigo Royo (4), Lucas N’Guessan (6), Maj Kovacevic (9) y Sergio de la Fuente (8). Parciales: 14-17, 22-19 (36-36), 19-19 (55-55) y 21-14 (76-69 final). Árbitros: Sergio Acevedo, Alberto García y Carlos Grande. Incidencias: Partido de pretemporada disputado en el Pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres el martes 26 de septiembre de 2023 ante cerca de 500 personas.
90-93: Mejoría sin buen resultado
Derrota del UEMC Real Valladolid Baloncesto en el quinto encuentro de la pretemporada. El cuadro blanquivioleta cedió ante el Melilla Ciudad del Deporte en un encuentro frenético, de muchos puntos, y en el que los vallisoletanos ofrecieron síntomas de mejoría y progresión. Más entonados en ataque y mejor atrás por momentos, los de Paco García no plasmaron ese crecimiento con una victoria que se llevaron los de la Ciudad Autónoma. En Boecillo, así, la quinta prueba de la pretemporada comenzó con un guion totalmente opuesto al encuentro del miércoles. UEMC RV Baloncesto y Melilla Ciudad del Deporte abrieron la contienda con ritmo, mucho ritmo… y acierto. Los dos equipos aceptaron de buen grado un intercambio de golpes y canastas que permitió al cuadro africano hacerse con las primeras rentas (11-17), pero que igualó en un visto y no visto el equipo del Pisuerga. La gran aportación de Lotanna Nwogbo, ya recuperado y tremendamente inspirado en ataque, permitió a los de Paco García mantener el ritmo ofensivo de los de la Ciudad Autónoma. Y esa desventaja no tardó en revertirse, con las ardillas por delante durante algunas posesiones, aunque el primer asalto terminó con empate (26-26). El debe ofensivo, solventado con un UEMC RVB mostrando otro aire, más frescura y chispa. Frente a un baloncesto muy rápido de los melillenses, castigando cada pérdida y al contraataque, a los vallisoletanos les tocaba aplicarse en el balance defensivo, pero la mejoría ofensiva era patente. Así, continuando con el intercambio de golpes, el técnico pucelano mantuvo la dinámica de los últimos partidos: muchas rotaciones y reparto de minutos. Jugando un baloncesto más fluido tras el duelo ante Ourense, los del Pisuerga estaban ofreciendo otra imagen en ataque, con una clara mejora en apenas dos días. Así, de la mano de un Mike Torres dominador, anotando y asistiendo a sus compañeros, el UEMC Real Valladolid alcanzó el descanso seis puntos abajo (46-52). Faltaba por ajustar la defensa. Mejoría insuficiente Tras el festival anotador de la primera parte, al UEMC Real Valladolid Baloncesto le tocaba afanarse atrás si quería tener opciones de imponerse. Porque si en algo se caracteriza el cuadro de Paco García, es por su intensidad defensiva y el saber frenar a los rivales. Tocaba demostrarlo para continuar con la progresión del equipo, no solo para sacar adelante el encuentro de Boecillo. Dicho y hecho. Las ardillas salieron de vestuarios con otro aire y energía, y fruto de ellos fueron los ‘2+1’ consecutivos que firmaron Lotanna Nwogbo, primero, y Mike Torres después. Ambos lideraron la parcela ofensiva, pero atrás todo el equipo echó el resto subiendo claramente las líneas y apretando al hombre y las líneas de pase. La reacción fue tal que el UEMC RVB se hizo con el mando de nuevo (57-56). Belemene asumió la responsabilidad de emparejarse con el visitante Van Dyke (14 puntos en la primera mitad) y brilló en defensa, como acostumbra, para catalizar al equipo. La respuesta comenzaba desde atrás, lo que permitía a los blanquivioleta correr. Y en ese contexto es cuando lucen todas las virtudes del equipo. Cómodo llevando el tempo del duelo, el UEMC RV Baloncesto subió varias marchas de una tacada para mantener el mando y llegar a los últimos diez minutos con ventaja (74-70). Los locales, sin embargo, perdieron ese rigor defensivo y el orden en ataque durante unos minutos, circunstancia que aprovecharon los azulinos para dar la réplica con un parcial de 0-7. Casi cinco minutos sin anotar encadenaron los pucelanos, aunque el buen trabajo atrás, de nuevo, sostuvo al equipo. Un mate de Nwogbo acabó con la sequía (76-77), aunque los de Rafa Monclova respondieron con dos triples consecutivos para volver a despegarse (78-83). Y en el acierto exterior encontraron una vía de anotación importante. Los azulinos, certeros en la recta final, volvieron a anotar y se hicieron con un colchón de cinco puntos a falta de un minuto (84-89), pero una jugada de cuatro puntos de los vallisoletanos (canasta de Devin y falta en el rebote sobre Nwogbo, que sumó desde la personal), volvió a dar alas a los de Paco García. Un nuevo zarpazo de tres del visitante Tamulis dejó el partido prácticamente visto para sentencia, pero los locales recuperaron la bola y tuvieron doble oportunidad para ganar, aunque Mike Torres ni Jaan Puidet, desde Estonia y sobre la bocina, vieron el aro. 90-93 fue el resultado final de la quinta prueba de pretemporada, en la cual mejoraron los vallisoletanos, pero no lo acompañaron de un triunfo. El martes a las 20.00 horas, en el Pabellón Multiusos Ciudad de Cáceres, penúltima prueba de pretemporada para el UEMC Real Valladolid Baloncesto, que rendirá visita al Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Ficha técnica: 90 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (16), Devin Schmidt (21), Jaan Puidet (0), Jaime Fernández (2), Lotanna Nwogbo (24) -quinteto inicial-. También jugaron: Sergi Costa (), Juan García-Abril (2), Iñigo Royo (2), Lucas N’Guessan (4), Maj Kovacevic (5), Sergio de la Fuente (9) y Romaric Belemene (3). 93 – Melilla Ciudad del Deporte: Ryan Richmond (13), Parker Van Dyke (22), Justas Tamulis (17), Rokas Gadiliauskas (10), Marc-Eddy Norelia (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Guillem Arcos (1), Guille Mulero (5), Héctor Figueroa (0), Hasan Varence (10), Javi Menéndez (2) y Maodo Nguirane (0). Parciales: 26-26, 20-26 (46-52 al descanso), 28-18 y 16-23 (90-93 final). Árbitros: Esperanza Mendoza, Alejandro Calvo y Rodrigo Gallego. Incidencias: Partido de pretemporada disputado en el Polideportivo de Boecillo el viernes 22 de septiembre de 2023 ante cerca de 400 personas.
66-74: Sin chispa, pero avanzando
Sin chispa, pero el UEMC Real Valladolid Baloncesto continúa avanzando. Los de Paco García, visiblemente cargados de piernas y faltos de frescura, cayeron ante un Club Ourense Baloncesto que dominó el partido de prácticamente de principio a fin. En un encuentro trabado y con poco ritmo, los blanquivioleta se mostraron intensos y voluntariosos en defensa, aunque esa ausencia de ritmo y explosividad hizo que el XXVI Trofeo Diputación – Alimentos de Valladolid volara a tierras orensanas. Aunque comenzó certero el UEMC Real Valladolid Baloncesto en las primeras posesiones, ni el acierto ni la buena circulación de balón se mantuvieron durante el primer periodo. Dos triples de los locales abrieron la contienda en Zaratán, aunque el conjunto gallego no sólo mantuvo el pulso inicial, sino que dio la vuelta al marcador. Un parcial de 0-11 de los visitantes revirtió el guion (6-13) y Paco García se vio abocado a pedir tiempo muerto. Con un quinteto completamente nuevo con respecto al inicio y apostando de nuevo por repartir minutos y rotaciones cortas, los pucelanos mejoraron tímidamente tras la arenga del técnico. Sin Lotanna Nwogbo, baja por precaución, Jaime Fernández volvió a asumir galones al ‘cinco’, una variante táctica más para los blanquivioleta, que terminaron el primer cuarto por detrás (10-16). No habían comenzado bien las cosas ni en ataque ni en defensa, pero el UEMC RVB, caótico y sin puntería, se hizo fuerte en la pintura y mejoró sacando rédito del rebote ofensivo. Pero ni con esas. El acierto marcaba las diferencias y mientras que el Club Ourense Baloncesto no daba muchas concesiones en el triple, los vallisoletanos se desangraban sin acierto (14.3% en triples). Y la renta de los de Félix Alonso aumentó hasta una nueva máxima (14-22). Sin una referencia interior, lo cierto es que el juego en estático de las ardillas sufría en demasía. Cuatro puntos consecutivos de Belemene dieron aire fresco a los vallisoletanos, quienes recuperaron terreno tras otra canasta de Jaan Puidet (20-26), enormemente eficiente en la sombra. Sacando petróleo de las segundas y terceras opciones para paliar la falta de puntería, volvía a estar a tiro el UEMC RVB, obligando ahora al técnico visitante a pedir tiempo muerto. Pero la desventaja volvió a crecer al descanso. Castigado por las pérdidas (9 en la primera mitad), el cuadro del Pisuerga llegó diez puntos abajo al tiempo de asueto y con mucha tarea para la segunda parte (22-32). Voluntariosos, pero desacertados A pesar de que el nivel defensivo fue creciendo con el paso de los minutos, la ofensiva del UEMC RVB, caótica y sin acierto, estaba siendo el principal debe. Y la historia no mejoró mucho tras el paso por vestuarios. Al principio más ordenado y moviendo bien la bola, el equipo de Paco García recortó diferencias (28-34), pero fue un espejismo. Club Ourense Baloncesto mantuvo el nivel, con más frescura en ataque, acierto y buen juego para poner abrir brecha en un visto y no visto (31-45). Y ahí es cuando despertó el equipo vallisoletano. Devin Schmidt catalizó a los suyos con un triple y comenzó a entrar en calor, y Sergio de la Fuente hizo lo propio con otro hachazo de tres puntos. Con falta en el rebote en esa misma acción, los pucelanos sumaron cinco puntos de una tacada y volvieron a acechar al rival (39-45). La reacción quedó ahí, de momento. Haciendo la goma durante todo el partido, el UEMC Real Valladolid Baloncesto, visiblemente cargado de piernas y sin chispa, pasaba de estar a tiro a volver a descolgarse en cuestión de minutos. Así, después de ese estirón y tímido amago de remontada, un parcial de 2-10 (41-55) volvió a abrir brecha a favor de los orensanos, muy sólidos y serios en Zaratán. Esa regularidad y buen hacer les sirvió para llevarse un botín de 15 tantos a falta de diez minutos por disputarse (43-58). Los buenos minutos de Iñigo Royo y un triple de Kovacevic volvieron a impulsar a los de Paco García, siempre reacios a rendirse y no parar de intentarlo. Y es que los vallisoletanos volvieron a refrendar su capacidad para agarrarse a los partidos y pelear, pero donde la cabeza quería llegar, las piernas no podían. No fue por falta de voluntad, ni mucho menos. Un parcial de 10-0 de salida dio alas a los del Pisuerga (53-58), pero la reacción fue tan fulgurante como efímera. Tras el enésimo conato de remontada llegó la también enésima escapada del Club Ourense Baloncesto y esta fue la definitiva. Con el tiempo jugando a su favor, igual que el marcador, los de Félix Alonso pusieron tierra de por medio (55-64) y administraron con maestría hasta sellar el partido sin complicaciones en la recta final (66-73). El viernes a las 20.00 horas, en Boecillo, nueva prueba para el UEMC Real Valladolid Baloncesto, que recibirá al Melilla Ciudad de Deporte. Ficha técnica: 66 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Sergi Costa (2), Maj Kovacevic (6), Romaric Belemene (7), Royo (5) y Lucas N’Guessan (2)-quinteto inicial-. También jugaron: Mike Torres (12), Jaan Puidet (6), Devin Schmidt (12), Jaime Fernández (6), Sergio de la Fuente (8), y Juan García-Abril (0). 74 – Club Ourense Baloncesto: Álvaro Palazuelos (16), Sergio Llorente (5), Ivica Radic (7), Mindaugas Kacinas (5), y Karamo Jawara (8) -quinteto inicial-. También jugaron: McNeilly (6), Javi López (9), Samuel Rodríguez (18), Unai Mendikote (0), y Bolong Zheng (0). Parciales: 10-16, 12-16 (22-32 al descanso), 21-26 (43-58) y 23-16 (66-74 final). Árbitros: Esteve Malmierca, Calvo Aceña y Gallego Rodríguez. Incidencias: Partido correspondiente al XXVI Trofeo Diputación – Alimentos de Valladolid disputado en el Polideportivo Infanta Juana de Zaratán el miércoles 20 de septiembre de 2023 ante cerca de 400 personas.
82-101: Derrota sobre la que crecer
Crecer sobre las victorias es más sencillo, pero las derrotas también pueden y deben servir para mejorar. Es el caso del tropiezo sufrido por el UEMC Real Valladolid Baloncesto ante el Grupo Ureta Tizona Burgos, que se llevó la medalla de bronce de la Copa Castilla y León con total merecimiento. Los de Paco García, sin intensidad, cedieron ante el rival contra el que debutarán en la LEB Oro, lo que cual servirá de aviso y toque de atención para seguir creciendo en la pretemporada. Para el segundo esfuerzo en poco menos de 48 horas, Paco García apostó por repartir minutos y cargas, continuando con los ensayos, y lo hizo desde el inicio. Con un quinteto ‘nuevo’ en el que solamente repitió Romaric Belemene con respecto al viernes, el UEMC Real Valladolid Baloncesto comenzó frío su partido por el bronce, aunque carburó ligeramente con el paso de los minutos. Grupo Ureta Tizona Burgos anotó sus primeras posesiones y tomó ventaja (6-11), pero el cuadro vallisoletano se fue entonando poco a poco. Bajo la batuta de Sergi Costa, también ejecutor con un triple, los de Paco García aguantaron el acierto burgalés (15-20) y llegaron a estar ocho puntos abajo, máxima que se mantuvo al término del cuarto 21-29. La defensa y las pérdidas, los debe blanquivioleta a corregir en el siguiente asalto. 29 tantos se antojaban muchos, demasiados, para un UEMC Real Valladolid Baloncesto falto de intensad y que a duras penas podía contener el chaparrón del cuadro local (aunque visitante en el tanteo), tremendamente certero desde la larga distancia (4/6 en triples en el primer cuarto). Los de Diego Ocampo se distanciaron hasta los 10 puntos (25-35), pero esa nueva desventaja hizo de acicate para los vallisoletanos, superiores en la pintura. Dominando la zona y aprovechando las segundas opciones, un parcial de 10-0 del Pucela instauró las tablas de nuevo (35-35). Ahora sí, defendiendo con intensidad, las ardillas cortaron las pérdidas y ajustaron en el balance defensivo para estirar el parcial hasta el 14-0 que les otorgaba la primera ventaja (39-35). Una renta favorable poco significativa en cuanto al tanteo, pero que sí refrendaba el paso del UEMC RVB con respecto al periodo inaugural. Una nueva desconexión, sin embargo, permitió al Grupo Ureta Tizona Burgos estirarse en la recta final de la primera parte (48-53). Justa derrota Sin tiempos muertos como en el último partido, Paco García volvió a optar por dejar a los propios jugadores la gestión de las situaciones adversas, y sus pupilos respondieron momentáneamente. Tras el paso por vestuarios, el técnico pucelano se vio obligado a dar entrada a Jaime Fernández de pívot (Nwogbo, con un pinchazo en el gemelo, solo disputó cinco minutos y no volvió a pista) y siete puntos seguidos de Devin Schmidt (54-61) mantuvieron a tiro a los burgaleses, que amenazaron de nuevo con abrir brecha. Con el paso de los minutos, el cansancio se acrecentó y ambos equipos perdieron frescura en ataque, contexto en el que salió mejor parado el equipo de Diego Ocampo. El UEMC RVB, con menos intensidad que el rival, sufría para cerrar el rebote y los burgaleses sacaron mucho rédito de las segundas y terceras opciones para distanciarse (54-67). Y aunque amagaron los del Pisuerga con volver a sujetarse y tensar la cuerda de nuevo, lo cierto era que, con menos intensidad y deseo que el rival, poco se podía hacer. Con calma, paciencia, saber estar y habilidad para sobreponerse a las adversidades, el cuadro vallisoletano se levantó con un parcial de 8-0 liderado por Sergio de la Fuente que permitió cerrar el tercer cuarto con opciones, aunque cada vez más justos ante un rival adversario con más hambre (64-69). Así acabó claudicando el UEMC Real Valladolid Baloncesto. Justo de piernas y de ganas, el conjunto pucelano ya no hizo intento de levantarse y sucumbió ante los de Diego Ocampo, que no bajaron el pie del acelerador en ningún momento. La diferencia no hizo más que crecer hasta la máxima de 19 puntos que clausuró el partido (82-101) y que, sin embargo, llegó en los minutos finales de la contienda. Los vallisoletanos, de ese modo, certificaron una justa derrota que debe servir como toque de atención para crecer y que llegó, precisamente, ante el equipo con el que se estrenarán en liga. Ficha técnica: 82 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Sergi Costa (13), Maj Kovacevic (0), Romaric Belemene (4), Iñigo Royo (6), Lucas N’Guessan (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Devin Schmidt (12), Mike Torres (5), Juan García-Abril (-), Jaan Puidet (6), Sergio de la Fuente (13), Jaime Fernández (6) y Lotanna Nwogbo (8). 101 – Grupo Ureta Tizona Burgos: Dídac Cuevas (23), Joe Cremo (4), Rodrigo Seoane (9), Ramón Vilà (9), Abdou Thiam (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Sergio Val (-), Arnau Parrado (18), Rafael Munford (7), Garmine Kande (14), Gerard Jofresa (10) y Ayoze Alonso (5) Parciales: 21-29, 27-24, 16-16 y 18-32. Árbitros: Igor Esteve, Juan Carpallo y Alejandro Calvo. Incidencias: Partido correspondiente al partido por el tercer puesto de la Copa Castilla y León disputado en el Coliseum Burgos el domingo 17 de septiembre de 2023 ante cerca de 800 espectadores.
93-91: Derrota con poso muy, muy positivo
El UEMC Real Valladolid Baloncesto sigue en la buena línea y demostrando puntos de mejoría. Muchos y muy buenos. Los blanquivioleta cayeron en los últimos segundos de las semifinales de la Copa Castilla y León ante un Zunder Palencia de Liga ACB mucho más rodado y en la recta final de su pretemporada. A pesar de que para los vallisoletanos (vigentes campeones) era solo su segunda prueba, el cuadro de Paco García volvió a ratificar su progresión y demostró que el equipo continúa asimilando conceptos y creciendo. Sin ir más lejos, las ardillas se estrenaron hace apenas tres días ante el Grupo Alega Cantabria y dejaron los primeros visos de mejora. Para los palentinos, este era su quinto encuentro. Un contexto que regía inevitablemente un duelo regional en el que el UEMC Real Valladolid Baloncesto, a pesar de esa diferencia de rodaje, peleó de igual a igual durante toda la contienda, de principio a fin. Y es que, si algo demostraron los de Paco García ante los cántabros, es su capacidad para reponerse ante las adversidades, saber sufrir y carácter, mucho carácter. Ante un equipo de categoría superior lo plasmaron de nuevo. Sustentados en una buena defensa, los blanquivioleta, de blanco y ejerciendo de visitantes en el Coliseum burgalés, comenzaron defendiendo de manera notable y se hicieron con las primeras rentas tras dos triples consecutivos de Belemene (3-8). Aunque los de Marcos Justo no tardaron en dar la vuelta al marcador con un gran parcial (15-11), el UEMC Real Valladolid Baloncesto fue capaz de crecer desde atrás y correr al contraataque como le gusta para mantener el pulso que querían imponer los morados. De hecho, los pucelanos continuaron defendiendo de manera notable y Lucas N’Guessan, en sus primeros minutos de juego de la pretemporada, impuso su ley bajo los tableros y sumó 7 puntos para la causa. Un estirón final de los del Pisuerga, con varios robos seguidos que acabaron en canastas fáciles, permitió anotarse el primer periodo (18-23). Y la ventaja pudo ser mayor, pero un triple sobre la bocina de Brown acercó a los palentinos. No fue suficiente para cambiar la dinámica. Los de Paco García apretaron todavía más atrás y secaron a todo un equipo ACB durante casi cuatro minutos en los que no recibieron ni un solo punto. La ventaja se disparó hasta los 14 tanto (18-32), la máxima hasta el momento, obligando al técnico colegial a pedir el primer tiempo muerto del duelo. Con Juan García-Abril e Iñigo Royo en el campo, el técnico del UEMC Real Valladolid Baloncesto ya había dado minutos a todos sus pupilos (4:00 para el descanso) y daba continuidad a las rotaciones, probando quintetos y repartiendo el tiempo en pista. Y el equipo, rayando el sobresaliente. Aunque Zunder Palencia dio la vuelta al marcador con dos triples consecutivos y un estirón de calidad, los del Pisuerga llegaron al descanso con ventaja (38-39) y demostrando muchas cosas y muy buenas. Desafiando a la lógica y rozando el premio gordo Dentro de esas virtudes mostradas por las ardillas en Burgos, cabía destacar el dominio de la pintura ante un rival más grande (19-27 en rebotes), la gran defensa realizada (solamente 38 tantos recibidos) y el buen control de balón (más asistencias y menos pérdidas que los palentinos). Muchos puntos de mejora ante un rival de mayor entidad, con más rodaje y, por tanto, gasolina. En ese fondo físico iba a residir buena parte de las opciones del UEMC Real Valladolid Baloncesto. Y el equipo, reacio a ceder, se mantuvo a tiro en todo momento. La buena defensa permitió aguantar las intentonas de distanciarse los morados y la diferencia no se disparó en ningún momento. Los vallisoletanos sumaban minutos peleando de igual a igual y haciendo bien las cosas, llegando a los últimos diez minutos con todo por decidir (59-58). Y parecía que ahí se le podía acabar el combustible a los pucelanos, pero nada más lejos de la realidad. Zunder Palencia amenazó con escaparse y romper el partido (73-62), pero el UEMC RVB, que no ha necesitado ni tres semanas para ser competitivo y agarrarse a los partidos con todo, no claudicó. Dos triples consecutivos de los blanquivioleta frenaron la inercia colegial y colocaron a los del Pisuerga a tiro (73-68). Y todavía no habían dicho su última palabra. La cuerda se tensó tanto que el partido llegó al último segundo con todo por decidir. Los de Paco García, desafiando a la lógica solo por estar con opciones hasta el final, querían darle una vuelta de tuerca más a lo inverosímil con bola para ganar. Franke, el máximo anotador hasta el momento con 21 tantos, se dejó un tiro libre por el camino y dejó posesión al Pucela con 9 segundos en el crono y dos abajo (79-77). Lo intentaron a lo grande y no entró el triple de Kovacevic, pero el propio palmeo de Haarms puso el 79-79 que mandaba el partido a la prórroga. Kamba tampoco acertó de tres en el último suspiro. Al UEMC Real Valladolid Baloncesto, así, le quedaban cinco minutos más de sacrificio y de minutos de calidad para la temporada. Cansados, muy cansados y justos de fuerzas, las ardillas lo intentaron y volvieron a forzar hasta el final, pero los tiros libres dictaron sentencia. Con ambos equipos en bonus, el acierto desde el 4.60 iba a ser crucial y Zunder Palencia no erró. Los vallisoletanos, en todo el partido, perdonaron 13. Fue la única nota negativa, por poner un pero, de un partido que finalizó 93-91 y dejó un poso tremendamente positivo a pesar de la lógica derrota. El domingo a las 12.00 horas, el Pucela peleará por el bronce. Ficha técnica: 93 – Zunder Palencia: Franke (25), Brown (17), Chumi Ortega (8), Leissner (), Haarms (12), -quinteto inicial-. También jugaron: Keye van der Buurst (13), Mathieu Kamba (7), Manu Rodríguez (2), Adnan Omeragic (3), Chema González (0), Anzejs Pasecniks (-) y