90-60: Se acaba el sueño en Burgos

Se acaba el sueño en Burgos y con Zunder Palencia de ejecutor (90-60). El UEMC Real Valladolid Baloncesto pagó en exceso la falta de acierto y sucumbió ante el conjunto morado, superior, soberbio en defensa y que rompió el partido con un tercer cuarto magistral (31-12). Los de Paco García, con orgullo, concluyen una temporada histórica para el equipo y el Club en el que se rompieron muchos hitos y barreras del Club, la cual no puede ser deslucida ni un ápice por esta última derrota.   Porque el UEMC Real Valladolid Baloncesto, si ha demostrado algo esta campaña, y han sido muchas las cosas buenas, es orgullo. Capacidad para resistir, para responder, para levantarse y hacer soñar al respetable. Aunque la resistencia ante el Zunder Palencia duró 20 minutos, la primera parte, y tras el paso por vestuarios no hubo opción de alargar el curso hasta el último día, hasta la final. En semifinales de una Final Four acaba el idilio de un conjunto que ha firmado diez meses memorables. Y, sí, hasta el último envite, a pesar de los 30 tantos de desventaja.   Con varios minutos de retraso por la lluvia que mojó la pista y una presentación a medias de ambos equipas, también por problemas técnicos, se echó la bola al aire. Comenzaba el derbi, comenzaba el todo o nada. Y el UEMC Real Valladolid Baloncesto respondía como lo merecía la ocasión. Bien atrás e intensos, los de Paco García resistieron las primeras acometidas del Zunder Palencia, que llevó la iniciativa a las primeras de cambio (8-6).   Pero el desacierto blanquivioleta, sin embargo, fue crucial para que se despegaran los palentinos. El cuadro del Pisuerga gozó de varios triples liberados, pero no veía aro a pesar de que eran situaciones claras (0/6 en triples). Todo lo contrario que los morados. Un triple de McGrew permitió abrir brecha (14-6) merced a la diferencia de acierto entre unos y otros. Para más inri, el cuadro pucelano se metió en bonus y llegaron los problemas de faltas con todavía tres minutos de cuarto restantes. Los de Pedro Rivero no perdonaron ni bajaron el índice de efectividad a pesar de que el juego se detuvo de nuevo por el agua, y los de Palencia, haciendo caja desde la línea de personal, se anotaron el primer asalto (19-8).   Tocaba remontar en el Coliseum y reajustar el plan de partido, o encontrar el acierto que tanto echaba en falta el Pucela. Pero siguió sin aparecer. Con la pólvora mojada y las muñecas agarrotadas, el UEMC Real Valladolid Baloncesto, pesado como pocos, resistió a base de coraje y defensa (23-14), pero necesitaba puntos de tres si quería tener opciones.   Sin ese acierto de tres tan vital y con un nivel similar de contactos y faltas, el cuadro de Pisuerga se agarró a un Lucas N’Guessan que ejerció de flotador. El neerlandés anotó 8 puntos consecutivos y mantuvo a tiro a un UEMC Real Valladolid que, por fin, encontró la luz en el perímetro. Maj Kovacevic primero y Mike Torres después, con un descomunal ‘3+1’, apretaron la contienda después de muchos minutos a remolque (31-29).   Pero es que, si algo tiene el equipo de Paco García, es que se agarra con todo a los partidos. Y lo volvió a demostrar por enésima vez. Ni los tres triples casi al hilo de Chumi Ortega descompusieron a un conjunto, el blanquivioleta, que alcanzó el descanso con seis de desventaja después de ir abajo 11 (36-32).   Zunder Palencia rompe en el tercero   Tras el paso por vestuarios, sin embargo, se volvió a poner más cuesta arriba el derbi. Wintering y Kasibabu lideraron a los morados y estos, castigando cada pérdida y concesión en la pintura, volvieron a abrir brecha en un visto y no visto (46-36). Los de Pedro Rivero habían subido las líneas atrás y cortocircuitaron momentáneamente al UEMC Real Valladolid Baloncesto.   Zunder Palencia, que seguía con más acierto que los vallisoletanos, golpeó con otros dos triples de Manu Rodríguez y una canasta más para aumentar la máxima del partido hasta el momento (54-38). Paco García trató de frenar el vendaval con un tiempo muerto, pero lo de Pedro Rivero estaba tocados y las metían de todas las maneras posibles, todo lo contrario que un UEMC RVB que no lograba encontrar tiros cómodos.   La desventaja creció hasta los 21 (59-38) y el técnico pucelano trató de mover el árbol, probando con distintos quintetos en pista, pero no hubo manera de frenar la hemorragia. Zunder Palencia, soberbio atrás y muy acertado adelante, no bajó el pie del acelerador en ningún momento y olió la sangre, abriendo brecha hasta el 67-44 con el que concluía el tercer periodo. Una montaña importante por escalar y poco tiempo.   Al UEMC Real Valladolid Baloncesto, 24 puntos abajo y con sólo diez en el crono, le tocaba encomendarse a la épica y esperar el milagro, pero Zunder Palencia no cedió ni un palmo. Los de Pedro Rivero siguieron imperiales en defensa y jugaron con el tiempo y la ansiedad pucelana hasta certificar el triunfo. Un triunfo, eso sí, demasiado abultado para lo visto sobre el parqué, puesto que los palentinos se estiraron en un último cuarto sin historia, pero que no resta ni un ápice de mérito a la temporada vallisoletana.   La nota positiva en la recta final, ya con el sino del partido decidido, fue la actuación y los puntos de Juan García-Abril, un canterano sobre el parqué en toda una semifinal por el ascenso. La derrota final fue por 90-60, la cual no puede ni debe deslucir ni un ápice un curso histórico del UEMC Real Valladolid Baloncesto, el cual rompió varios hitos de la historia de la entidad. Honores a este grupo por 10 meses idílicos y hasta pronto.   Ficha técnica:   (70) Zunder Palencia:  Alec Wintering (15), Chumi Ortega (12), Devin Schmidt (11), Kostantin Kostadinov (6), Jonathan Kasibabu (17) -quinteto inicial-. También jugaron: Silvano Merlo (0),

83-90: De Lleida al cielo de la Final Four

De Lleida al cielo de la Final Four por el ascenso. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, en una nueva demostración de carácter, saber competir y baloncesto de quilates, se impuso al ICG Força Lleida 83-90 y puso el 3-1 definitivo para superar la eliminatoria ante los ilerdenses. Los de Paco García firmaron un partido soberbio de principio a fin y Mike Torres remató con una exhibición anotadora en los últimos minutos que certificó un triunfo histórico.   Y es que la temporada de los blanquivioleta sigue escribiendo capítulos dorados en la historia del Club. El último, el rubricado en Lleida, superando a un gran equipo e imponiéndose en un auténtico fortín para colarse entre los cuatro equipos finalistas por un billete a la Liga ACB. De cuento.   Porque esta vez lo que bien empezó, bien terminó. Aunque no faltó el sudor ni la sangre para lograrlo, literalmente. Para sorpresa de nadie, con ritmo, muchísimo ritmo, comenzó el cuarto asalto en Lleida. Las espadas estaban por todo lo alto en la segunda ‘final’ para los locales y quedó claro desde que se lanzó la bola al aire. Solo que esta vez, en su segunda cita en terreno hostil, el UEMC Real Valladolid Baloncesto tomó el mando a las primeras de cambio. Y mejoró en los detalles que señalaba Paco García tras el envite del jueves.   ICG Força Lleida volvió a apostar por la presión a toda la pista, pero los blanquivioleta la superaron con solvencia una y otra vez. Ganando también la batalla en la pintura, con un Kevin Allen imperial en los primeros compases del partido, los castellanos se hicieron con las primeras ventajas (7-14). El norteamericano partía como titular y capitalizaba los primeros puntos, sacando petróleo de cada balón en la zona, y Melwin Pantzar hacía lo propio penetrando y una vez hacia el aro (8 puntos en el primer cuarto).   Atrás, cerrando bien el rebote, los de Paco García no permitieron segundas opciones y el acierto de ICG Força Lleida, casi infalible el jueves, no lo estuvo tanto en este cuarto asalto. Ciñéndose a ese plan de partido y poniéndolo en juego sobre la pista, el cuadro del Pisuerga comandó durante los primeros diez minutos y se apuntó el periodo (22-25). Quedaba un mundo, pero los primeros visos de mejora quedaban patentes.   Mantuvo el nivel el equipo castellano y resistió las acometidas de los locales, alentados por un ambiente irrespirable para las ardillas. Con firmeza y solidez aguantaron los de Paco García ante los ilerdenses, cada vez con más ritmo, aunque dos triples de Juani Marcos obligaron al técnico pucelano a pedir tiempo muerto y llamar a filas a los suyos (34-31).   Cayó otro triple para poner la máxima favorable al equipo burdeos (37-31), pero la reacción del UEMC RVB fue instantánea. Paco García puso sobre el parqué a sus dos bases, Pantzar y Torres, y estos respondieron de forma inmediata. Un triple del sueco y otro del hispano-dominicano sirvieron para apagar el fuego y dar la vuelta al marcador antes del descanso (44-47). Un gran estirón con los puntos de los dos directores, 14 y 9 en la primera parte, respectivamente, permitía respirar en el infierno.   Mike Torres se viste de héroe y sentencia   Además de las sensaciones, los números también ratificaban el buen hacer de los pucelanos. Menos pérdidas (4-3), más rebotes (15-16) y buenos porcentajes de tiro (54.5% de dos, 45.5% en triples y 100% en tiros libres) para cumplir con la única hoja de ruta válida para asaltar el Espai Fruita Barris Nord. Pero quedaban 20 minutazos en los que mantener el listón tan alto.   Y el guion se reanudó de la peor manera posible. Los de Gerard Encuentra golpearon con tres triples consecutivos sin fallo, pero el UEMC Real Valladolid Baloncesto no se descompuso. La ventaja voló tras los tres balazos, pero el ritmo anotador de los vallisoletanos evitó que la sangría fuera más importante (56-52), aunque la inercia ya había cambiado. ICG Força Lleida, más agresivo, colapsó la pintura y metió en bonus a las ardillas, sufriendo ahora para sumar puntos para defender sin faltas (59-52).   Pero aguantó y volvió a resistir el cuadro de Paco García, que algo sabe de agarrarse a los partidos con uñas y dientes. Y escampó. Los visitantes ajustaron y frenaron todas las vías de anotación locales y demostraron que también saben meterla desde el perímetro: Kovacevic, Pantzar y Kovacevic de nuevo, pusieron la igualada anotando triple tras triples, lo que sirvió para encarar los últimos diez minutos gobernando el partido (65-67).   Así, con todo por decidir y el Espai Fruita Barris Nord en plena ebullición, por decir algo suave, la tensión fue en aumento. Y los visitantes sumaron un nuevo problema. Lucas N’Guessan, sancionado con dos faltas consecutivas, acabó en el banquillo con cuatro personales y el UEMC Real Valladolid Baloncesto perdía una torre. Tocaba sacarle valor a las otras piezas y volver a capear el temporal en el mismo infierno.   Fueron los ‘pequeños’ quienes tomaron el mando. Pantar y Torres, Torres y Pantzar, dirigieron y ejecutaron a la perfección para defender el botín tiro libre a tiro libre (72-75). Y meter a los de Gerard Encuentra en bonus con más de cuatro minutos restantes. Cada falta ahora significaba acudir a la línea de personal y el acierto desde la personal se antojaba vital para desnivelar la balanza, más aún cuando las ardillas también sumaron su cuarta de equipo (74-78).   Por delante, tocaba jugar con la ansiedad local y tener la sangre fría para no perdonar tiros libres. Dicho y hecho. Los de Paco García tenían la oportunidad en su mano, sabían que iba a llegar, como llegó el jueves, pero faltaba cerrar la mano. Y no le tembló el pulso a un equipo que tiene carácter para dar y tomar y que lideró Mike Torres, el héroe de la noche.   En el momento clave del envite, el hispano-dominicano cogió el mazo

77-71: Al borde de la épica

Al borde de la épica se quedó el UEMC Real Valladolid Baloncesto en el tercer asalto de la serie. Los de Paco García, por detrás en el marcador prácticamente desde el principio y con una desventaja de hasta 18 puntos, reaccionaron en el último cuarto con una remontada que no pudieron culminar a pesar de colocarse a dos. Superados en el rebote y desacertados, los vallisoletanos estuvieron cerca de cerrar la serie, pero ICG Força Lleida jugó mejor los últimos tres minutos y se llevó el partido con justicia. El sábado a las 19.00 horas, el cuarto asalto y segunda oportunidad de lograr el tercer punto.   Lejos de amedrentarse ante el ambiente, el UEMC Real Valladolid Baloncesto saltó al Espai Fruita Barris Nord muy centrado, intenso y con las ideas claras. Sergio de la Fuente capitalizó las primeras posesiones, sacando petróleo en la pintura, y Mike Torres golpeó desde la larga distancia para hacerse con las primeras rentas (3-7). Con una presión a toda la pista, igual que la presión de la grada desde el minuto uno, respondieron los locales encuazando un buen parcial para gozar de la primera ventaja, pero se mantuvo firme el conjunto del Pisuerga (13-11).   Con mucho contacto y pocas faltas, ICG Força Lleida y UEMC Real Valladolid Baloncesto firmaron un primer cuarto frenético y eléctrico del que salieron mejor parados los catalanes. A pesar de la ansiedad del equipo de Gerard Encuentra, con bola de partido en contra y muchos tiros de tres, la entrada de Sidibe desde el banquillo (siete puntos consecutivos) sirvió para abrir brecha en la recta final del periodo (20-13).   Y esa inercia se mantuvo, puesto que los ilerdenses no bajaron el nivel de acierto. Llegar, tirar y meter. Sin contemplaciones. Tres triples casi consecutivos de los de burdeos estiraron de nuevo la renta (32-20), superando ya los diez tantos, y obligando a Paco García a pedir el primer tiempo muerto del envite.   Pero los problemas no terminaron ahí. Lucas N’Guessan, castigado con su segunda personal, enfiló al banquillo y el técnico vallisoletano probó con dos ‘cuatros’ en pista, Sergio de la Fuente y Jordy Kuiper, y sus dos bases. Un quinteto pequeño para tratar de igualar la propuesta local, respuesta que llegó tras un triple de Belemene y un robo y canasta al contraataque de Pantzar (34-25).   Aunque rápidamente frenada, y en seco. Los ilerdenses rozaron la perfección en defensa y el UEMC Real Valladolid Baloncesto, además desacertado, no era capaz de encontrar un tiro fácil, una buena opción, ante la gran labor local. El cerrojo atrás, así, permitió a los de Gerard Encuentra dominar claramente al descanso (44-29).   Rozando la épica   44 puntos en contra se antojan demasiados y 29 a favor, demasiado pocos para lograr el triunfo. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, obligado a mejorar prestaciones en los dos lados de la cancha. Los de Gerard Encuentra se estaban imponiendo en la lucha por el rebote (23-16) y firmaban un mayor acierto de tres (8/19, 42.1%), estableciendo la desventaja en 15 para los de Paco García con 20’ por disputarse.   El técnico pucelano optó por abrir el campo y meter a Mazaira y Kovacevic, dos tiradores para acabar con la sequía del perímetro, y el esloveno respondió con un triple que indicaba a la parroquia local que las ardillas no se iban a ir del partido. Pero fue un espejismo. Los del Pisuerga no daban con la llave defensiva de un ICG Força Lleida que continuó martilleando el aro blanquivioleta una y otra vez.   Así, a pesar de las rotaciones y los cambios de Paco García, tratando de dar con la tecla en el Barris Nord, los de Gerard Encuentra encararon los últimos diez minutos con una renta importante que defender (58-40), la máxima del partido. Y ahí llegó la reacción.   Estaban obligados a la épica los visitantes y estos se aferraron al partido con todo lo que tenían. Sergio de la Fuente ejerció una vez más de capitán (terminó con 20 puntos) para clavar dos triples seguidos y catalizar a un UEMC Real Valladolid Baloncesto que iba a seguir demostrando carácter. Las ardillas recortaron parte de la ventaja ilerdense, estableciéndola en 10 después de muchos minutos (63-53). Y quedaban seis por jugar, un mundo, que obligaban a reaccionar a Gerard Encuentra.   Ni con esas pudo frenar el vendaval que ahora vestía blanquivioleta. Desatados, los vallisoletanos veían el aro de otra manera y continuaron anotando de todas las formas posibles hasta ponerse a tiro, obligando al técnico catalán a pedir el segundo tiempo casi consecutivo (63-61), ya con el aliento de las ardillas en la nuca después de 30 de dominio claro. La de Manel Comas y el mazo amenazaba con hacer acto de presencia de nuevo.   El parcial estaba siendo de 21-6 en una reacción de fe superlativa a la que, sin embargo, le faltaba lo más complicado: dar la estocada final y ponerse por delante. No llegó ese golpe de gracia. Ahora sí, ICG Força Lleida se levantó tras la tregua solicitada por su técnico y jugó mejor los minutos decisivos. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, ahora tan cerca, no fue capaz de acertar en esas posesiones críticas y los del Barris Nord pegaron el último estirón. Impulsados por su público, acabaron sellando su primer triunfo en la serie, la cual queda 2-1 para las ardillas. El sábado a las 19.00 horas, el cuarto asalto y segunda oportunidad de sumar el tercer punto.   Ficha técnica:   (77) ICG Força Lleida: Juani Marcos (15), Álex Urtasun (2), Miguel González (6), Rubén López de la Torre (8), Vasilije Vucetic (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Diogo Brito (5), Rafael Villar (5), David Cuéllar (0), Jaume Lobo (9), Amadou Sidibe (11), Marko Bakovic (7) y Biram Faye (-).   (71) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (5), Jaan Puidet (2), Romaric Belemene (9), Sergio de la Fuente (20), Lucas N’Guessan (2), -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin

86-83: En la prórroga, la segunda y de infarto

En la prórroga, la segunda victoria del UEMC Real Valladolid Baloncesto. Y qué partido el que ojalá sea el último de la temporada en Pisuerga. El cuadro de Paco García se impuso al ICG Força Lleida (86-83) tras un encuentro que tuvo de todo y fue una montaña rusa de emociones de 45’ y que decidió en el tiempo extra desde la línea de personal. La mayor precisión de los blanquivioleta, brillantes cuando las contiendas entran en lo emocional, decidió un punto que pudo haber caído de cualquier lado, pero que pone el 2-0 en la eliminatoria de cuartos de final.   Porque costó un mundo y dos y tres, pero lo cierto es que los vallisoletanos llegaron con la lección aprendida del primer envite. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, cual buen alumno, corrigió errores y firmó una gran puesta en escena. Si el jueves tocó ir a remolque desde que se lanzó la bola al aire, en esta ocasión un parcial de 8-0, todos los puntos obra de Sergio de la Fuente, sirvió para encarrilar la contienda a las primeras de cambio. Y no tardó Mike Torres en apuntarse a la fiesta con otros cinco para golpear con un imperial 13-0 que obligaba a Gerard Encuentra a pedir una tregua.   Pero tras el demoledor inicio blanquivioleta, llegó la igualdad a Pisuerga. Los ilerdenses se levantaron tras el tiempo muerto y comenzaron a frenar las ofensivas locales, sumando y aprovechando los errores castellanos para meterse en partida. Poco a poco, los catalanes recortaron distancias aprovechando el nivel de contactos permitido y dejaron la renta en sólo dos puntos (21-19) tras los primeros diez minutos de juego.   No mejoró la cosa al comienzo del segundo cuarto ni tampoco lo hizo la verbena arbitral. Con una inexplicable diferencia de criterios dependiendo del lado de la cancha en que se jugase, llegó la igualada visitante tras el dominio inicial de las ardillas (21-21). Pero eso sirvió de acicate para un Polideportivo Pisuerga con una buena entrada y que comenzaba a jugar ‘su’ partido. El público espoleó a los suyos y la respuesta sobre el parqué no se hizo esperar.   El UEMC Real Valladolid Baloncesto mantuvo la calma y aguantó el chaparrón de faltas, subiendo el nivel de intensidad y agresividad hasta meter a los foráneos en bonus con casi seis minutos restantes de cuarto (29-21). Mucho tiempo para sacar rédito del castigo y un filón sobre el que picar, labor en la que se afanaron las torres castellanas. Con una defensa soberbia y esta vez con Kevin Allen como referente, las terceras faltas personales de Rubén de la Torre y de Vasilije Vucetic suponían otro hándicap para Gerard Encuentra, ya con el juego interior muy cargado. Otro estirón de las ardillas, recuperando las sensaciones del inicio, sirvió para poner tierra de por medio al término de la primera mitad (42-31).   Los tiros libres deciden   Tras el paso por vestuarios, sin embargo, el plan de partido se desdibujó ligeramente para el cuadro del Pisuerga. Los de Paco García perdieron el orden durante varios minutos, circunstancia que aprovecharon los ilerdenses para volver a ponerse a rebufo. Cada pérdida y error fue castigado por los visitantes, solo cuatro abajo (48-44), momento en el que el técnico pucelano movió ficha.   Con dos bases en pista para tratar de reconducir el rumbo, el UEMC Real Valladolid Baloncesto vio cómo ICG Força Lleida, después de muchos minutos a remolque, ponía las tablas (51-51). El cambio de contexto y guion obligaba a las ardillas a dar un paso adelante y este no se hizo esperar. Desde la defensa, como no podía ser de otra manera, el cuadro pucelano amagó con volver a abrir brecha, pero el acierto de los catalanes apretó la cuerda con solo diez minutos por disputarse (59-58).   Favorecidos por la inercia ascendente, fueron ahora los de Gerard Encuentra quienes, con una marcha más y jugando a su ritmo, se pusieron por delante, obligando a Paco García a llamar a capítulo a los suyos (63-68). El UEMC Real Valladolid Baloncesto, sin ritmo, no veía la manera de sumar puntos ante un ICG Força Lleida que gozó de máxima de siete puntos (63-70). Fue el punto de inflexión que necesitaba Pisuerga y el cuadro local.   Con los dos equipos en bonus, los pucelanos sellaron su aro y el acierto catalán se redujo, por fin, dando un respiro a los locales. Poco a poco, posesión a posesión, el UEMC RVB volvió a hacer gala de la calma que sirvió para anotarse el primer punto de la serie. E iba a hacerlo una segunda vez. Un triple de Kovacevic precedió al tradicional ‘Sweet Caroline’ que termino de encender a unas ardillas que llegaban a los minutos clave con más hambre que el rival (73-72).   La contienda entró en un terreno emocional, de mucha presión y tensión en la que el UEMC Real Valladolid Baloncesto se desenvolvió bien. La paridad fue tal que se mantuvo hasta el último minuto, hasta el último segundo y en el que cada acción iba a decidir el sino del partido. Y más aún los tiros libres, faceta en la que los dos equipos perdonaron. La verbena arbitral, por si fuera poco y dejando a disgusto a ambos conjuntos, acabó siendo decisiva con varias faltas polémicas, pitadas y no pitadas, en ambos lados de la cancha. Incluso sobre la bocina, con una señalada favorable a ICG Força Lleida que podía desnivelar la victoria con 80-80, pero que finalmente consideraron fuera de tiempo. El partido marchaba a la prórroga.   Y si los últimos minutos fueron ya de infarto, el tiempo extra lo fue más si cabe. El UEMC Real Valladolid Baloncesto llegaba muy vivo a la recta final, salvado cuando se temía lo peor, y respondió mejor en el contexto decisivo. Como se preveía, el encuentro se iba a decidir en los tiros libres, en el carrusel desde la línea de personal y en favor del que

73-66: La primera se queda en casa

La primera se queda en casa del UEMC Real Valladolid Baloncesto. Los vallisoletanos solventaron una mala primera parte en la que llegaron a ir 15 abajo para remontar en la segunda con un juego brillante (73-66). Maj Kovacevic se vistió de héroe en la recta final y anotó 24 puntos, 16 en el último cuarto y prácticamente consecutivos y sin fallo, para certificar un triunfo coral y vital para encarar la serie.   Y desde un primer momento quedó claro que era un partido de playoffs, no de liga regular. ICG Força Lleida comenzó anotando las primeras posesiones y plantó una presión a todo el campo, tímida, pero que era toda una declaración de intenciones. Los de Gerard Encuentra, así, se hicieron con las primeras ventajas (2-8) ante un UEMC Real Valladolid Baloncesto nervioso y errático en el tiro. Porque los de Paco García lanzaron buenos tiros, liberados y tras una buena circulación, pero los triples no acompañaban. Ni siquiera las segundas y terceras oportunidades servían para anotar, firmando un escaso balance de dos puntos en seis minutos (2-12).   El técnico vallisoletano, obligado a mover ficha, pidió tiempo muerto y trató de levantar al cuadro castellano, que comenzó, por fin, a sumar puntos. Melwin Pantar salió desde la banca y vio la luz con un triple, imprimiendo otro ritmo al equipo, que fue creciendo con el paso de los minutos. La mejoría, como no podía ser de otra manera, llegó desde la defensa. Los locales comenzaron a frenar las ofensivas ilerdenses, aunque sin recortar apenas la desventaja (10-18).   Con tres tapones, la labor de Lucas N’Guessan estaba siendo fundamental para sellar la pintura blanquivioleta, aportando también en ataque, pero el UEMC Real Valladolid Baloncesto estaba varias marchas atrás de un ICG Força Lleida que seguía escapándose (11-24). Los castellanos trataron de acercarse, de inquietar, pero el cuadro catalán siempre encontraba una respuesta en ataque para dar la réplica. Y es que los locales comenzaron a afinar la puntería y anotar, pero los visitantes también hacían lo propio, corriendo a placer y volando en Pisuerga (19-34).   Con esa tónica transcurrió casi todo el segundo cuarto, aunque algo comenzaba a cambiar en la pista blanquivioleta. Los locales lo intentaban y amenazaban con remontar, los visitantes volvían a poner tierra de por medio. Cada envite era castigado por los de Gerard Encuentra, aunque Pisuerga, poco a poco, comenzó a meterse en el partido y a dar alas a los suyos. Y tanto va el cántaro a la fuente… que el UEMC Real Valladolid acabó colocándose a tiro de los foráneos tras un triple casi sobre la bocina de Kuiper (10 puntos al descanso) que cerraba la primera mitad (35-42). Había vida, mucha vida, para las ardillas.   Paciencia para dar el mazazo   A pesar de haber ido hasta 15 puntos abajo, los pucelanos solventaron su nervioso inicio con un gran final de segundo cuarto que daba esperanzas. No obstante, el camino pasaba por mejorar los porcentajes de acierto (3/15 en tiros de dos) y cometer menos pérdidas que el rival (5-1), aunque la salida de vestuarios del UEMC Real Valladolid Baloncesto dio todavía más argumentos para el optimismo.   Mike Torres ejerció de faro y asumió galones para, con cuatro puntos consecutivos, avisar a ICG Força Lleida de que el Pucela ya estaba ahí. El UEMC Real Valladolid Baloncesto regresó al parqué con más intensidad defensiva y con mayor lucidez en ataque para ponerse a tiro en apenas unas posesiones (44-47). Pisuerga rugía queriendo desnivelar la balanza como tantas veces a lo largo del año y las ardillas se contagiaban, creciendo, yendo a más, y recogiendo los frutos: los visitantes en bonus, cuarta falta personal de Sidibe y a solo tres puntos (46-49).   Un gigante Sergio de la Fuente estaba causando estragos en la zona, aunque el desacierto en los tiros libres impidió a los locales dar la vuelta a la contienda, pero el guion había cambiado por completo. Lejos quedaba la primera mitad y los 15 de desventaja con una inercia cada vez más blanquivioleta que se tradujo en la primera ventaja del partido (51-50) que amargó Juani Marcos con un triple sobre la bocina y desde su campo para cerrar el tercer acto (51-53).   Pero no fue un jarro de agua fría para un UEMC Real Valladolid Baloncesto caliente, muy caliente. Cada vez más agresivo y buscando constantemente el aro, metió en problemas de faltas a los del Barris Nord cuando aún quedaban siete largos minutos por disputar. A la postre acabó siendo capital para el saco de los tiros libres y sirvió para catalizar una reacción demoledora. Los locales esperaron su momento, tuvieron paciencia y volvieron a obrar la de Manel Comas y el mazo: golpear cuando el rival ya no tiene tiempo de reacción. Y Maj Kovacevic llevaba el mazo, el fusil y todo el arsenal posible.   El de Novo Mesto entró en ebullición a la hora de la verdad, la de los valientes, y forzó tres tiros libres con una falta del vallisoletano Miguel González. Sin fallo, sumó los primeros tres puntos de una serie casi infalible y que se fue hasta los 16 casi consecutivos. Triple tras triple, desde una esquina, desde la otra, frontal… daba igual porque llovían las balas desde la larga distancia del héroe esloveno. El ‘20’ se fue hasta los 24 tantos y noqueó por completo a Gerard Encuentra y sus pupilos, sin respuesta una vez que se puso por delante el cuadro del Pisuerga.   Los de Paco García, así, tuvieron la paciencia necesaria y el saber estar para jugar con el crono a su favor y la ansiedad del rival, que lo fio todo al acierto de tres. Pero no era el día. La magia del Pisuerga volvió a hechizar un encuentro que se quedó en casa para poner el primer tanto de la serie (73-66). El sábado a las 19.00 horas, segundo asalto de la eliminatoria.   Ficha técnica:   (73) UEMC

81-87: Triunfo para cerrar una liga histórica

Triunfo en Cáceres para cerrar una liga histórica del UEMC Real Valladolid Baloncesto (81-87). No sin sufrimiento y tras un partido bronco, el cuadro de Paco García cifró en 22 su mejor marca de victoria en la LEB Oro, las cuales valen para finalizar la fase regular en la quinta posición y con factor campo en los playoffs. Tras las victorias del resto de rivales directos, ICG Força Lleida finaliza en el sexto puesto y será el rival de los blanquivioleta en una serie al mejor de cinco que abre el Polideportivo Pisuerga este jueves 25 y que continuará el sábado 27 con el segundo asalto.   Pero antes de escribir un nuevo capítulo, un nuevo hito en los anales de las ardillas, al UEMC Real Valladolid Baloncesto le tocó sufrir y sudar tinta china para lograrlo. Nada nuevo bajo el sol ante un Cáceres Patrimonio de la Humanidad sin objetivos, pero siempre combativo y ambicioso para clausurar el curso con una alegría. El duelo prometía ser un constante cruce de golpes en forma de canastas por parte de ambos equipos: dos consecutivas de Romaric Belemene, en la que fue su casa durante la temporada pasada, fueron respondidas con un parcial de 6-0 por parte de los extremeños, comandados por un incombustible Dani Rodríguez y un Sasa Borovnjak indescifrable en la pintura.   Todo discurría según lo esperado. Un primer cuarto tremendamente igualado y en el que ambos equipos sacaron sus máximas garantías. Tal fue el nivel expuesto que ni Roberto Blanco ni Paco García tuvieron la necesidad de pedir tiempo muerto en un asalto inicial que pudo acabar de forma positiva para los vallisoletanos, pero Kovacevic no anotó el triple del que dispuso sobre la bocina (21-20).   Quien sí iba a comenzar anotando de tres en el segundo período era Greg Gantt, el cual permitiría, junto a una penetración de Pantzar, instalar un parcial inicial de 11-3 en favor de los castellanos, lo que provocaría que, a falta de seis minutos para el descanso, Roberto Blanco solicitara el primer tiempo muerto del encuentro.   Parada que se iba a antojar más que importante, ya que desencadenaría tres triples consecutivos de Cáceres Patrimonio de la Humanidad y, por ende, un parcial de 10-0 en favor de los locales, el cual serviría para que los extremeños tomaran las riendas del partido. Réplica instantánea de un equipo sin presión, disfrutando con un juego alegre y rápido.   Y tras el tiempo muerto solicitado por Paco García también se iba a ver una respuesta inmediata por parte de sus pupilos: un parcial de 2-8 devolvería la ventaja a los vallisoletanos, los cuales estuvieron comandados por un titánico Álex Mazaira, que sumó 3 puntos, 4 rebotes y un robo en apenas 4 minutos jugados por el gallego.   A falta de dos minutos y medio para la conclusión de la primera parte se detuvo el encuentro durante 10 minutos para atender a un aficionado cacereño que sufrió un mareo. Por suerte, todo quedó en un susto y lo que pasaba en el parqué no tardó en volver a ser lo importante de lo que sucedía en el Pabellón Multiusos. La primera parte, así, finalizó con otro parcial considerable (3-10) en favor de los de Paco García, el cual permitiría a las ardillas marcharse con una pequeña renta al túnel de vestuarios (41-44).   Alegría histórica   Un triple de Mike Torres y dos mandarinas prodigiosas de Vasileiadis darían comienzo a un tercer cuarto en el que la tensión iba en aumento y, con ello, el continuo desfile de faltas que obligaría a ambos entrenadores a realizar cambios apenas sobrepasados los cuatro minutos de tercer cuarto. Cáceres Patrimonio de la Humanidad, a pesar de haber comenzado por detrás en el marcador, utilizaría un parcial de 9-0 a favor para ponerse por delante en el electrónico. Parcial que iba a ser respondido, como era de esperar, con otro por parte de los vallisoletanos. Este también sería de 0-9, solo que del otro lado de la canasta, con un imperial Kevin Allen (16 puntos y 6 rebotes al final).   La tensión, las técnicas a favor y en contra de ambos equipos, la grada de un Multiusos que rugía de rabia en cada falta y de alegría en cada triple de Hasbrouck, y un marcador tremendamente igualado, eran todos los factores que formaban una combinación perfecta para tener un último cuarto de infarto.   El partido trascendía con golpes a la sien constantes por parte de ambos conjuntos, destacando a un Bracey estelar en el perímetro para los extremeños y a un eléctrico Mike Torres por parte de los castellanos. Ninguno de los dos equipos daba el golpe lo suficientemente fuerte en la mesa como para separarse en el marcador, hasta que cuatro tiros libres anotados, de forma consecutiva, por Mike Torres (20 tantos) se antojarían definitivos. El hispano-dominicano, con sangre fría, certificaba la victoria pucelana.   Tras la conclusión del encuentro, el UEMC Real Valladolid Baloncesto completaba una histórica campaña con 22 triunfos, la mejor cifra en su historia, un quinto puesto formidable y el factor cancha en los playoffs. ¿El rival? ICG Força Lleida en una eliminatoria al mejor de cinco que comienza este mismo jueves 25 en el Polideportivo Pisuerga y que continuará el sábado 27 con el segundo asalto. El Barris Nord ilerdense será visitado por el UEMC Real Valladolid Baloncesto los días 1 y 3 de junio y el hipotético quinto partido se disputaría en el Polideportivo Pisuerga el jueves 8 de junio.   Ficha técnica:   (81) Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Dani Rodríguez (8), Carlos Toledo (0), Vasileiadis (14), Kevin Bercy (3), Borovnjak (6) -quinteto inicial-. También jugaron: Alberto Lafuente (14), Bracey (21), Cepukaitis (4), Hasbrouck (7), Olaizola (4), Pablo Sánchez (-) y Juan Santos (-).   (87) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (20), Jaan Puidet (0), Romaric Belemene (7), Sergio de la Fuente (4), Lucas N’Guessan (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (16), Greg Gantt

83-70: Alegría y récord para cerrar la fase regular en Pisuerga

Nueva alegría del UEMC Real Valladolid Baloncesto para cerrar la fase regular como local. 16-1 es el balance que deja el cuadro de Paco García en Pisuerga, un magistral registro consumado con el triunfo sobre el Bueno Arenas Albacete Basket (83-70), que desciende a LEB Plata tras esta derrota. Los blanquivioleta, además, baten su propio récord en la LEB Oro sumando su 21ª victoria de la temporada, la cifra más alta en la historia del Club.   El partido, no obstante, fue de los largos, duros y no decidido hasta la recta final. Aunque los locales fueron mandando en todo momento. No transcurrían ni diez segundos de partido cuando De Lucas De Lucas decidió pitar una falta personal a Sergio de La Fuente para avisar de que la contienda no iba a escatimar en intensidad. Y así fue durante gran parte del primer periodo, donde las faltas no iban a escasear, incluso llegando al punto de obligar a David Varela a sustituir a Dimakopoulos nada más comenzar por acumular dos personales. También se vería obligado el entrenador madrileño a pararlo tras un parcial de 14-6 a favor de los de Paco García.   Pero si se pensaban que los manchegos iban a tirar la toalla no podían estar más equivocados, ya que, gracias a un acertadísimo Knudsen desde el perímetro, el Bueno Arenas Albacete Basket iba a conseguir reponerse al parcial blanquivioleta, consiguiendo llegar al final del primer cuarto a tan solo dos puntos de distancia (24-22).   Las dudas que podían quedar con el final del primer periodo por parte de los de Paco García se iban a disipar con un parcial inicial de 8-2 con un efectivo Kevin Allen en la pintura y un penetrante Pantzar, que resultaría indescifrable para los rivales en sus internadas hacia la canasta albaceteña. Idas y venidas, amplios parciales por parte de los dos conjuntos y fallos constantes en posesiones largas provocaron que el partido se igualara durante toda la primera parte.   Los de Paco García siguieron con la batuta del encuentro, mientras que en la cancha aparecía Juan García-Abril, que anotaba en su casillero particular disputando su segundo partido con el primer equipo esta temporada. Bendito regreso. Un parcial de 7-0 consagrado por una gran jugada de pizarra que finalizaría Kovacevic con un triple, sería el que pondría fin a una primera parte llena de intensidad (47-38).   El UEMC RVB no falla   Apostaba Paco García por jugar con dos bases de inicio tras la salida de vestuarios, sumando a Puidet para presentar en el parqué un potente juego exterior. Y así correspondería el quinteto en la pista: los tres primeros tiros de campo anotados tras la vuelta al parqué serían tres triples de Sergio, Melwin y Puidet, los cuales permitirían instalar dos parciales de 7-0 y 5-0 casi consecutivos.   El tercer periodo transcurría con relativa normalidad, sin ningún parcial destacado, hasta que al final de este una aparición estelar en la media distancia de Mike Torres y un acertadísimo Lucas N’Guessan provocarían que un parcial de 13-4 dejara a los de Paco García con una buena renta de cara a afrontar los últimos 10 minutos de partido (67-54). Quedaba un último esfuerzo.   Aunque si alguien pensaba que los de David Varela iban a vender su piel barata antes de decir adiós a la LEB Oro, ese alguien no podía estar más equivocado. Nada más lejos de la realidad. Un parcial de 7-2 a favor de los verdinegros, con el correspondiente enfado de Paco García, iba a provocar que los manchegos no dejaran despegarse de forma definitiva del marcador a los vallisoletanos.   Un indetectable Belemene, el cual conseguiría dos triples de forma consecutiva, prácticamente sentenciaba la contienda y acercaba al UEMC RV Baloncesto a la posible ventaja de campo en los playoffs. Los albaceteños, por su parte, se despiden de la LEB Oro y consuman el descenso, cayendo la cara para los blanquivioleta, que cierran con un estelar 16-1 su recorrido de liga regular en Pisuerga, aunque queda una última jornada en Cáceres para decidir el cruce definitivo en la promoción.   Ficha técnica:   (83) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (10), Jaan Puidet (5), Romaric Belemene (13), Sergio de la Fuente (7), Lucas N’Guessan (16), -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (10), Greg Gantt (3), Melwin Pantzar (6), Maj Kovacevic (3), Álex Mazaira (2), Jordy Kuiper (6).   (82) Bueno Arenas Albacete Basket: Guillem Ferrando (11), Knudsen (11), Chandler Jacobs (8), Iván Aurrecoechea (15), Dimakopoulos (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Gerard Blat (7), Grystak (3), Jorge Mejías (-), Antonio Guerrero (-), Víctor Moreno (9), Víctor Ruiz (0), Juanjo Santana (4).   Parciales: 24-22, 23-16, 20-16, 16-16 (83-70 final).   Árbitros: De Lucas de Lucas, Baena Criado y Langa de Martín.   Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo tercera jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo Pisuerga el domingo 12 de mayo de 2023 ante cerca de 4000 espectadores.

72-71: En la orilla

El UEMC Real Valladolid Baloncesto cayó en la orilla de Torrelavega. El conjunto de Paco García entró tarde al partido y firmó una mala primera parte y mejoró tras el paso por vestuarios, intentándolo a la desesperada hasta el final a base de coraje y pelea, pero cayó con merecimiento ante un Grupo Alega Cantabria CBT que dominó de principio a fin y se llevó la victoria (72-71).   El inicio, así, castigó a los pupilos de Paco García. En los prolegómenos del encuentro, no obstante, Pedro Mateu, entrenador ayudante del UEMC RVB y leyenda del baloncesto torrelaveguense, fue homenajeado por su trayectoria y papel en el desarrollo de este deporte en la localidad cántabra. Tras la merecida ovación y con más de 60 aficionados blanquivioleta en la grada, se echó el balón al aire y comenzó la acción.   Los locales comenzaron como un tiro de la mano de Dago Peña, que lideraba la ofensiva para hacerse con las primeras rentas (9-7 con siete tantos del ‘0’). Muy acertados desde el triple, los cántabros golpeaban tres veces desde el perímetro a un UEMC Real Valladolid Baloncesto que buscaba los puntos cerca del aro. Pero los castellanos no estaban ante un rival sin presión y excelso desde que se lanzó la bola al aire.   Los pupilos de David Mangas, con un ritmo frenético, mandaron durante todo el primer periodo, alcanzando una máxima de siete puntos a su favor (18-11). Paco García se vio obligado a pedir el primer tiempo muerto de la contienda y trató de revertir la situación, pero no hubo remedio a la floja puesta en escena. Atascados ante un Grupo Alega Cantabria CBT superior, los castellanos no volvieron a sumar en todo el primer periodo, el cual cerraron nueve abajo (20-11).   Y necesitaron casi cuatro minutos para ver la luz en el segundo. El conjunto de Torrelavega cerró su aro a cal y canto y el UEMC Real Valladolid Baloncesto, sin puntería desde la larga distancia, sufría un mundo en cada posesión. La falta de puntos, así, permitió a los cántabros abrir una brecha importante en el marcador (27-13).   Cada pérdida, cada error, tenía su castigo con un contraataque local, que dominó por completo el tempo del partido. Era una de las claves del partido y, hasta el momento, caía del lado del Grupo Alega Cantabria CBT. El técnico vallisoletano, así, trataba de dar la tecla cambiando sus piezas, buscando un quinteto que respondiera desde la defensa, lo cual consiguió parcialmente cuando la primera parte languidecía. Los puntos de Kevin Allen (seis), muchos tras rebote ofensivo, junto con los de Greg Gantt (ocho) permitieron que el UEMC RVB dejara la desventaja en diez tantos al descanso (37-27).   Remontada inconclusa   A pesar de llegar a ir 16 abajo en el Vicente Trueba, la nota optimista para los del Pisuerga era el estirón final de la primera parte y el resultado. Obligados a remontar diez puntos, el UEMC RVB debía imponerse bajo los tableros (19-15 en rebotes) y mejorar el pírrico 1/11 en triples si quería optar a la épica.   De inicio, Paco García optó por volver de vestuarios con dos bases y dos ala-pívots en pista, juntando a Melwin Pantzar y Mike Torres para dirigir las operaciones y a Sergio y Kuiper en la pintura. Tampoco funcionó. Aunque el UEMC Real Valladolid Baloncesto bajó de los diez puntos en dos ocasiones, los puntos de Bulic, dominando la zona a su antojo, volvieron a poner tierra de por medio (47-33).   No se descompusieron los blanquivioleta. Un nuevo tiempo muerto del técnico vallisoletano cambió la dinámica con una zona de ajustes que, al fin, bloqueó a Grupo Alega Cantabria CBT. Tarde, pero los foráneos ya estaban como debían en el partido. El buen nivel defensivo, ahora sí, junto con los puntos tras rebote que puso N’Guessan permitieron recortar parcialmente la desventaja (47-40). Aunque ahora fue el turno del local David Mangas de pedir tiempo muerto, los vallisoletanos, partiendo desde atrás, pudieron correr al ritmo de Pantzar, quien comenzaba a erigirse como salvador para cerrar el tercer periodo a tiro de los locales (51-45).   A rebufo de los torrelaveguenses después de mucho tiempo, el cuadro del Pisuerga estaba cada vez más cómodo al rebote y fino desde el perímetro, pero Dago Peña y Mirza Bulic mantenían a los visitantes a raya. A cada intento de poner la igualada le sucedía de una nueva cornada de los dos estiletes locales, que terminaron con 21 y 27 puntos, respectivamente (48 de los 72 de todo el equipo).   El UEMC RVB, sin reblar, a base de lucha y coraje, intentó la de Manel Comas, la táctica del conejo, pero sin mazazo final. Los vallisoletanos estuvieron cerca, pero fallaron en las posesiones clave y no fueron capaces de consumar la remontada. Hasta tres posesiones dispusieron para darle la vuelta al guion, pero Grupo Alega Cantabria CBT continuó rozando el sobresaliente para no permitir el sorpasso final. cuando el rival ya no tiene tiempo de reaccionar. Porque hubo opciones reales a la desesperada tras el acierto en el triple final, pero Bulic completó su actuación de MVP manteniendo la sangre fría desde el tiro libre para sentenciar (72-71).   Ficha técnica:   (72) Grupo Alega Cantabria CBT: Agustí Sans (7), Alejandro Marín (0), Dago Peña (21), Mirza Bulic (27), Walter Cabral (5) -quinteto inicial-. También jugaron: Sánchez (-), Shakir Smith (-), Moussa Koné (2), Rojo (-), Álvaro Palazuelos (5), Mikel Sanz (3) y Javier García (2).   (71) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (7), Maj Kovacevic (3), Romaric Belemene (8), Sergio de la Fuente (4), Lucas N’Guessan (4) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (6), Greg Gantt (8), Jaan Puidet (0), Juan García-Abril (-), Melwin Pantzar (17), Jordy Kuiper (12) y Álex Mazaira (2).   Parciales: 20-11, 17-16 (37-27 al descanso), 14-18 (51-45) y 21-26 (72-71 final).   Árbitros: Bravo Loroño, Quintas Álvarez y Areste Giralt.   Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo segunda jornada de

92-82: El UEMC RVB, en playoffs

El UEMC Real Valladolid Baloncesto, en playoffs matemáticamente a falta de tres jornadas. El cuadro blanquivioleta dominó prácticamente todo el partido ante TAU Castelló y, tras un encuentro durísimo y decidido en el último cuarto, certificó la 20º victoria del curso (92-82), segunda consecutiva. Los de Paco García, así, sella su pase a la promoción de ascenso e igualan su mejor registro de triunfos en la fase regular de la LEB Oro de la historia del Club.   Sin relajaciones, en la vuelta a Pisuerga con el objetivo de volver a hacerlo un fortín, el UEMC Real Valladolid Baloncesto no dio concesiones de inicio. Un magnífico parcial de 9-2 inauguraría la contienda tan solo un minuto y medio después de que comenzara, la cual se vio duramente alterada para Xavi Rey. Y al poco, abriendo cada vez más brecha, Juan Antonio Orenga se vio obligado a pedir tiempo muerto cuando en el electrónico brillaba un 21-9 a favor de los de Paco García.   Pero no estaba hecho, ni mucho menos. TAU Castelló demostró competitividad y se agarró con todo al partido, reaccionando de inmediato tras la tregua pedida. No iban a tirar la toalla y se recuperaría de la desventaja con un parcial de 0-9 para poner el broche final a un primer cuarto en el que el UEMC Real Valladolid fue de más a menos y del que se fue con una ventaja de tres tantos (24-21).   Sin embargo, los pucelanos entraron en barrena y perdieron la lucidez ofensiva por momentos. Y también atrás, con lo que lo uno no funcionaba sin lo otro. Las ardillas sumando el final del primer cuarto y el principio del segundo, encajaron un tremendo parcial de 0-18 (24-30). Despuntaba un intratable Menno Dijkstra, el cual no fallaba desde la pintura.   Paco García, así, optó dar entrada en el parqué a Greg Gantt y a Sergio de La Fuente con la idea de abrir el campo y recuperar la frescura, consiguiendo un provechoso parcial de 11-0 que evitaría que el conjunto forastero dispusiera de una renta inalcanzable para los pucelanos. De hecho, el UEMC Real Valladolid Baloncesto se marcharía a vestuarios, gracias a esta consecución de buenos lanzamientos de media distancia y de jugadas al contragolpe, tres puntos por encima en el marcador (38-35). A destacar en el conjunto local un indetectable Sergio de La Fuente, el cual necesitó menos de 13 minutos para anotar 13 puntos que se antojaban vitales.   Y si el final del último cuarto ya había sido de dominio blanquivioleta, el comienzo del tercero no se iba a quedar atrás, ya que los de Paco García iban a comenzar con un 9-0 tras la salida de vestuarios, teniendo como estrella a Maj Kovacecic, el cual sería capaz de anotar seis puntos consecutivos. Los primeros seis porque se desató.   El esloveno cogió galones y se apuntaría dos triples más de forma consecutiva e hizo que el UEMC Real Valladolid Baloncesto, a falta de dos minutos para el final del tercer periodo, volviera poner la máxima ventaja en el marcador (59-46). Pero, de nuevo, el guion se repetía: los azulejeros se agarraban con todo. TAU Castelló llegó a instalar un parcial de 2-9 para marcharse a tan solo ocho puntos en el marcador al fin del tercer periodo (63-55). Los últimos diez minutos, con todo por decidir.   Se podía predecir que el último cuarto iba a ser un constante cruce de golpes en forma de canasta que provocaría que la tensión aumentara. Y así fue. 11-20 era el parcial que cosecharon los de Juan Antonio Orenga para volver a meterse e incluso empatar (75-75) un encuentro que prometía ser de todo menos tranquilo.   Ninguno de los dos equipos podía despegarse y dar un golpe sobre la mesa hasta que el UEMC Real Valladolid Baloncesto cerró su aro con una imperial defensa y remató la faena, una dura y larga faena. Con tranquilidad, con la confianza que otorga un Pisuerga clave de nuevo y con una gran entrada, los blanquivioleta brillaron en las posesiones críticas y sentenciaron (92-82).   La conseguida ante los valencianos es la victoria que certifica, de forma matemática y definitiva, la presencia del UEMC Real Valladolid Baloncesto en los playoffs que tienen como premio una plaza en la próxima edición de la Liga ACB. El siguiente encuentro que disputará el conjunto vallisoletano será en Torrelavega, donde se medirá el próximo sábado a las 19.00 horas al Grupo Alega Cantabria CBT.     Ficha técnica:   (92) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (12), Maj Kovacevic (18), Romaric Belemene (13), Sergio de la Fuente (21), Lucas N’Guessan (5), -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (4), Greg Gantt (0), Melwin Pantzar (12), Álex Mazaira (-), Jordy Kuiper (7) y Jaan Puidet (0).   (82) TAU Castelló:  Óscar Alvarado (12), Nesbitt (5), David Hook (6), Frederic Stutz (13), Xavi Rey (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Jordi Sabaté (-), Dijkstra (9), Ante Sustic (-), Eduardo Durán (4), Jorge Bilbao (12), Ezekiel Alley (12), Joan Faner (7).   Parciales: 24-21, 14-14, 25-20 y 29-27 (92-82 final).   Árbitros: Albacete Chamón, Hurtado Almansa y Esteve Malmierca.   Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimoprimera jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo Pisuerga el domingo 29 de abril de 2023 ante cerca de 6.300 espectadores.  

82-94: El UEMC RVB reina en la locura

El UEMC Real Valladolid Baloncesto reina en la locura de partido ante el Guuk Gipuzkoa Basket. Los de Paco García se impusieron en la cancha de un rival directo para sumar la 19ª victoria de la temporada, segunda consecutiva a domicilio y, de nuevo, ante un equipo puntero de la liga. En un encuentro que tuvo muchos ‘partidos’ en uno, los blanquivioleta exhibieron madurez y solidez en el último cuarto para llevarse el triunfo tras un choque en el que cinco jugadores visitantes superaron los 12 puntos.   No obstante, a pesar de los 12 tantos de diferencia al final, el UEMC Real Valladolid Baloncesto tuvo que imponerse ‘varias veces’ hasta que se consumió el tiempo. Y lo hizo también dominando varios registros con dos mitades bien diferencias: una primera más defensiva y una segunda con más anotación, pero siempre con solidez y madurez. Así, los locales, mostrando sus credenciales, anotaron sus primeros puntos desde el triple, como no podía ser de otra manera. Sólidos y solventes, los visitantes forzaron la segunda personal de la amenaza local, Jaworski, quien además fue sancionado con una técnica. Tres faltas y al banquillo el máximo anotador del partido hasta el momento con 8 puntos (13-11). A pesar de los triples y el acierto local, el conjunto del Pisuerga cerró el rebote y terminó el primer cuarto por delante en el marcador (17-18).   Tras diez minutos de tanteo y en el que ningún equipo pudo imponer su ritmo, el UEMC Real Valladolid Baloncesto había demostrado que fuera de casa también es capaz de pegarse con los equipos punteros de la liga. Y de qué manera. Los pucelanos, en el Día de Castilla y León, salieron en tromba y Pantzar y Kuiper se estrenaron en el encuentro con sendos triples y un parcial de 0-6 en un minuto (17-24). Lolo Encinas, obligado a pararlo, pidió el primer tiempo muerto de la contienda.   Fue estéril para frenar la tormenta. Kuiper y Pantzar de nuevo, pero en orden inverso, volvieron a golpear desde el perímetro y estiraron el parcial hasta un 0-12 que abría brecha en Donostia (17-30). Llovían triples en el Angulas Aguinaga Arena y no eran precisamente del bando local, que colapsó ante el clínic defensivo que estaban ofreciendo los vallisoletanos. Cinco minutos sin recibir un solo punto permitieron al UEMC Real Valladolid Baloncesto cerrar su aro y puso en un brete al técnico local, que arriesgó dando entrada de nuevo a Jaworski a pesar de sus tres faltas personales.   La apuesta no le pudo salir mejor al técnico vasco, puesto que cambió la tendencia radicalmente. Guuk Gipuzkoa Basket y UEMC Real Valladolid Baloncesto intercambiaron los papeles y ahora fueron los visitantes quienes no encontraban el aro rival. Los donostiarras se repusieron y voltearon el marcador con un parcial de 16-0 para volver a tener la iniciativa (33-32), liderados por Jaworski y Carlson. No obstante, un estirón final con cuatro tantos de Pantzar permitió a los del Pisuerga llegar al descanso con ventaja (32-36) tras una primera parte de pocos puntos.   Exhibición de madurez y saber competir   Tras el paso por vestuarios, vascos y castellanos apostaron por otro guion y se sumieron en un auténtico de golpes y triples que aumentó el ritmo del partido en varias marchas. La locura del 6.75 mantuvo las distancias entre ambos conjuntos, aunque, sobre el papel, era un contexto poco favorable al UEMC Real Valladolid Baloncesto.   Nada más lejos de la realidad. Las ardillas se desenvolvieron a la perfección y presumieron de puntería para seguir el ritmo anotador de los donostiarras, incluso ampliando su ventaja tras anotar el décimo triple del partido (de 19 intentos), que otorgaba un +7 a los foráneos (52-59). El ritmo, frenético y totalmente opuesto al de la primera parte, impulsaba a un UEMC RVB cuyo faro estaba siendo Mike Torres (12 puntos en el tercer periodo).   Tal fue la anotación, que, en prácticamente diez minutos de asalto, ambos equipos anotaron casi los mismos puntos que en toda la primera mitad. Así, tras el 30-32 del periodo, ambos conjuntos encararon la recta decisiva con cinco de diferencia (63-68).   Pero a las ardillas les quedaba una marcha más al son del base hispano-dominicano. Mike Torres, desatado, siguió a lo suyo, ordenando y ejecutando, para desarbolar la defensa del equipo de Donostia. El ‘3’ blanquivioleta lideró un parcial de 0-9 que obligaba a Lolo Encinas a frenar el vendaval de nuevo (63-77).   Con toda la artillería sobre el campo, Paco García optaba por abrir la cancha con Mazaira y su dupla de bases sobre el parqué, dificultando la defensa zonal por la que apostaban los locales en determinados momentos. Pero, de nuevo, Guuk Gipuzkoa Basket siempre tenía respuesta, siempre se levantaba de la lona ante un UEMC RVB incapaz de dar la puntilla. Los vascos se afanaron atrás y frenaron la inercia visitante, tensando la cuerda a falta de cinco minutos (75-79).   Tal fue la igualdad, que los del Angulas Aguinaga Aguinaga Arena llegaron a ponerse a un punto (80-81), momento en el que el UEMC Real Valladolid Baloncesto terminó de sentenciar. Resistieron el chaparrón los visitantes, amainó y volvieron a encontrar la lucidez adelante para acabar despegándose. Poco a poco, el UEMC Real Valladolid Baloncesto fue tomando distancia y, con dos bases en cancha, dominó el juego por completo hasta sellar un triunfo trascendental (82-94). La victoria, la número 19 de la temporada, también es la segunda consecutiva a domicilio y permite a los pucelanos seguir soñando con el factor cancha en un hipotético playoff.   Ficha técnica:   (82) Guuk Gipuzkoa Basket: Xabi Oroz (3), Justin Jaworski (26), Adam Sollazzo (2), Mike Carlson (25), Mario Delas (8) -quinteto inicial-. También jugaron: Imru Duke (0), Aitor Zubizarreta (0), Mikel Motos (-), Ánder Martínez (9), Rauno Nurger (9), Íñigo de la Hera (-) y Miranda (-).   (94) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (20), Maj Kovacevic (12), Romaric Belemene (12), Sergio de la Fuente (6),