81-59: El primer punto se queda en Burgos
El primer punto de la eliminatoria de playoffs, para el Longevida San Pablo Burgos. Los locales, superiores de principio a fin, se anotaron la primera de la serie en un encuentro en el que abrieron brecha ya en el cuarto inaugural (31-16) merced a un gran acierto exterior y mantuvieron con solidez esa renta hasta el final (81-59). Imperiales en defensa, más acertados y con más fondo de armario, los de Jota Cuspinera no permitieron ni un atisbo de remontada ante un UEMC RVB desacertado, pero con arrestos para no bajar los brazos y pelear. Sin Mike Torres, baja definitiva para toda la temporada y ya como primer golpe antes incluso de comenzar la eliminatoria, el UEMC RVB comenzaba con una baza menos y diezmado en el puesto de base. Los blanquivioleta, con todo y con eso, iniciaron con un 0-5 ante un pabellón muy metido desde el comienzo, especialmente con cada bola que tocaba Devin Schmidt. Buena puesta en escena, aunque no duró. Los locales demostraron por qué son el equipo que más lanza de tres y el que mejor lo hace de la liga y varios aciertos desde más allá del arco evitaron que el Pucela se escapara en el marcador. De hecho, dos triples consecutivos de Micah Speight catalizaron un parcial abierto de 8-0 para los burgaleses (22-16) que paró Paco García para evitar malos mayores. Fue en vano, la tormenta estaba desatada. Los de la ciudad del Cid, pletóricos desde la larga distancia y aprovechando las pérdidas de los visitantes, firmaron un 5 de 7 y un parcial de 16-0 para reventar el cuarto en apenas tres minutos (31-16). No escampó ahí. La encerrona para Devin Schmidt estaba servida y varias acciones controvertidas, siempre en contra del norteamericano, terminaron por desquiciarlo ante la permisividad arbitral. Y entre tanto, Longevida San Pablo Burgos poniendo un severo +20 a base de triples (38-18). Alarmas encendidas. A pesar de los golpes, el UEMC RVB no se quedó en la lona y subió el nivel defensivo para levantarse tímidamente. Dos triples seguidos de Jaime y Ziggy reanimaron a las ardillas y comenzaron a cimentar la remontada, al menos parcial, en el trabajo atrás. Con minutos para Lambás y un colosal Lotanna Nwgobo (terminó con 16 puntos) en la pintura, los de Paco García, pico y pala, pasito a pasito, redujeron la desventaja para alcanzar el descanso con vida (45-33). Solidez burgalesa La consigna estaba clara: si el Pucela quería tener opciones, debía desfondarse atrás y que el tanteo no se fuera a un marcador alto. Y corregir errores. Pero la teoría no se puso en práctica. Una nueva desconexión con dos pérdidas y sendas canastas fáciles de los azulones devolvieron la losa del +20 (55-35) y Paco García se vio obligado a solicitar una tregua. Pero ya no hubo manera. Los de Jota Cuspinera, imperiales en defensa y con un nivel físico muy superior, tenían otra velocidad y muchos más efectivos para sacar rédito de las rotaciones, lo que permitió ir asfixiando a los blanquivioleta con el paso de los minutos. El UEMC RVB, diezmado y sin muchas soluciones, trató de plantar cara, aunque tampoco estuvo cerca de poder voltear el resultado merced a la falta de acierto. Así, liderados por Gonzalo Corbalán, los burgaleses mantuvieron en todo momento el botín y llegaron a los últimos diez minutos con el primer punto casi en la mano (62-41). Y ante esa tesitura, arrestos y orgullo para no bajar los brazos y evitar una desventaja mayor. Longevida San Pablo Burgos continuó rotando a sus hombres, moviendo el árbol y repartiendo minutos para mantener siempre esos 20 puntos de ventaja que a la postre decidieron el primer partido de la eliminatoria (81-59) ante un correoso UEMC RVB que aguantó lo que pudo ante un rival superior. El segundo envite de los playoffs, el domingo a las 19.15 horas, de nuevo en el Coliseum Burgos del Longevida San Pablo Burgos. Ficha técnica: 81 – Longevida San Pablo Burgos: Micah Speight (8), Gonzalo Corbalán (13), Millán Jiménez (10), Siim-Sander Vene (5), Lucas Fischer (6) -quinteto inicial-. También jugaron: Edin Atic (4), Álex Barrera (6), Jonathan Kasibabu (6), Dusan Ristic (9), Ignacio Rosa (8), Miha Lapornik (-) y Roko Rogic (6). 59 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Jaan Puidet (2), Devin Schmidt (7), Juan García-Abril (4), Sergio de la Fuente (9), Lotanna Nwogbo (16) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (0), Martynas Zigmantavicius (7), Lucas N’Guessan (2), Herve Kabasele (8), Maj Kovacevic (0), Jaime Fernández (4) y Romaric Belemene (0). Parciales: 31-16, 14-17, 17-8 y 19-18 (81-59 final). Árbitros: Rial Barreiro, Sánchez González y Rodríguez Fernández. Incidencias: Partido correspondiente al primer encuentro de la serie de playoffs de ascenso de la LEB Oro, disputado en el Coliseum Burgos el viernes 17 de mayo de 2024.
85-58: El UEMC RVB cierra la liga con derrota
El UEMC Real Valladolid Baloncesto no fue capaz de imponerse en la cancha del Baloncesto Fuenlabrada y cierra la liga con derrota (85-58). Los de Paco García no estuvieron acertados ni brillantes en un partido trabado y en el que volvió Martynas Zigmantavicius después de casi tres semanas lesionado, pero no lograron despedir la fase regular con una victoria para tomar impulso. Tras una primera parte igualada, en la segunda los locales se escaparon y cerraron el encuentro con margen y placidez. Así, los blanquivioleta finalizan en la octava posición y se medirán al Longevida San Pablo Burgos en una serie al mejor de cinco que comienza el próximo viernes 17 de mayo en el Coliseum Burgalés. Baloncesto Fuenlabrada, así, comenzó ganando la partida en la pintura de inicio y se encomendó a sus interiores para hacerse con la manija del partido. Los puntos de McGrew y Abu encontraron la réplica blanquivioleta desde la larga distancia, a base de triples, de la mano de Schmidt y Puidet. Un intercambio de golpes para abrir la contienda que mantuvo las tornas igualadas, aunque con los madrileños siempre por delante (14-12). Ambos entrenadores comenzaron a mover sus piezas y llegaron las primeras rotaciones, con mención especial para Martynas Zigmantavicius, de vuelta después de casi tres semanas lesionado. Y le fue comiendo terreno el UEMC RVB a los locales. La buena dirección del lituano, sumada a los puntos de Sergio de la Fuente y la intimidación y nivel defensivo de Kabasele, hicieron que los pucelanos dieran la vuelta a la tortilla tras un arreón (parcial de 2-7) que cerró el primer periodo (22-23). Pero esa inercia cambió por completo en el segundo. Los vallisoletanos se atascaron y sufrieron ante el paso adelante defensivo de un Baloncesto Fuenlabrada que siguió haciendo daño en el rebote ofensivo. Con esos dos factores a favor de los azules y la falta de anotación del Pucela Basket, los de Toni Ten se escaparon (31-25). Paco García pidió tiempo muerto y reaccionaron tímidamente las ardillas, a pesar de que el partido se trabó. Una técnica contra los locales permitió a los castellanos recortar distancias, aunque las pérdidas y la falta de puntería (siete puntos en todo el cuarto) hicieron que al descanso mandase Baloncesto Fuenlabrada (35-30). Derrota clara El UEMC RVB no le perdió la cara al partido y se mantuvo en esos márgenes tras el paso por vestuarios, intentando, sin éxito por el momento, de voltear el resultado ante un efectivo Baloncesto Fuenlabrada. Los de Toni Ten defendieron ese botín durante muchos minutos, sacando rédito de sus interiores, aunque el buen hacer de los blanquivioleta permitió meter a los locales en bonus con cinco minutos de cuarto por disputarse (41-36). Tras mucho tiempo a remolque y remando, llegó el momento de levantarse para un UEMC RVB que propició esa réplica. Dos pérdidas de los locales, castigadas con puntos al contraataque por parte del Pucela colocaron a los de Paco García a tiro de los fuenlabreños (44-42) y Toni Ten se vio abocado a pedir una tregua. Tiempo muerto, llamada a filas, y reacción inmediata de los madrileños, que subieron prestaciones en defensa. Volvieron a atascarse las ardillas, sin brillo, ni lucidez, ni acierto, circunstancia que aprovecharon los azulones para abrir una brecha que fue definitiva. 55-46 terminó el tercer cuarto, pero la desventaja creció hasta los 19 tantos (65-46) a falta de solo cinco minutos por disputarse y tras un parcial de 10-0. Los visitantes, de hecho, anotaron sus primeros puntos del periodo en el ecuador del mismo, y no pudieron ofrecer resistencia en la recta final del encuentro. Tocaba arriar velas y reservar esfuerzos para lo que está por venir, que no es poco. Sin historia ni contratiempos, la fase regular de la LEB Oro finalizó con derrota por (85-58) para el UEMC RVB, que, ahora sí y por fin, llega a la hora de la verdad. Tras siete derrotas consecutivas, el UEMC RVB se medirá al Longevida San Pablo Burgos en una eliminatoria al mejor de cinco por un billete en la Final Four. Ficha técnica: 85 – Baloncesto Fuenlabrada: Tomás Bellas (3), Jordan Tyler Swing (8), Patricio Garino (0), Tanner McGrew (14), Abdul-Malik Abu (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Khadim Sy (2), Mateo Díaz (5), Petar Aranitovic (14), Jorge Bilbao (4), Edu Durán (14), Rodis Macoha (-) y Joey Van Zegeren (8). 58 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Jaan Puidet (9), Devin Schmidt (20), Maj Kovacevic (6), Jaime Fernández (0), Lotanna Nwogbo (14) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (-), Martynas Zigmantavicius (4), Juan García-Abril (1), Lucas N’Guessan (1), Herve Kabasele (0), Sergio de la Fuente (3) y Romaric Belemene (0). Parciales: 22-23, 13-7, 20-16 y 30-12 (85-58 final). Árbitros: García León, Ávila Zurita y Carpallo Miguélez. Incidencias: Partido correspondiente a la trigesimocuarta jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada el viernes 10 de mayo de 2024.
91-92: Harakiri desde el tiro libre
De mal de ojo, oye. El UEMC RVB cayó de manera inexplicable ante el Alimerka Oviedo Baloncesto en un encuentro que ganaba de 8 a falta de 40 segundos y en el que se dejó 17 tiros libres. Tras un final de infarto a la par que inverosímil, el Pucela no acertó con la bola que podía significar la victoria en el cuarto periodo y también erró la decisiva en la prórroga para firmar la sexta derrota consecutiva. En la vuelta de Devin Schmidt y despedida liguera en Pisuerga, continúa el mal fario de los vallisoletanos a solo dos semanas de jugar el playoff por el ascenso. A pesar de que el partido no empezó mal, pero lo cierto es que cuando las cosas no están, no están. Y a los blanquivioleta no les sale nada. En su vuelta a la competición después de cinco encuentros de sanción, y ante precisamente el mismo árbitro que redactó el acta condenatorio, Devin Schmidt comenzó con un ansia tremenda y ganas de redimirse. El norteamericano erró su primer lanzamiento, pero no el segundo, y sus puntos junto con los de Lotanna Nwgobo y Jaan Puidet, de nuevo ejerciendo de base debido a las circunstancias, permitieron al Pucela sujetar a los ovetenses (6-7). Alimerka Oviedo Baloncesto aprovechó las pérdidas iniciales de los locales para castigar al contraataque, correr y jugar a su ritmo, pero con el paso de los minutos corrigieron ese hándicap los blanquivioleta. Pero los asturianos, en estático, también demostraron que tienen puntos. Demetric Horton sumó siete tantos y un triple del visitante Duscak puso la máxima visitante (10-16), aunque el UEMC RVB se afanó en los dos últimos minutos para colocarse a tiro de nuevo (17-18). Inicio parejo, con ritmo y de mucha velocidad entre dos equipos verticales. A las ardillas, sin embargo, no valía con eso. Las defensas dieron un paso adelante y el acierto se redujo en los dos aros, aunque los foráneos mantuvieron el mando tras una serie de alternancias (21-23). Y en esos márgenes, mínimos, discurrió el final de la primera parte. Con Devin Schmidt haciendo de director (y ejecutor, con 11 tantos en la primera parte) y alternando la manija con Jaan Puidet, el cuadro de Paco García alcanzó el descanso a rebufo del Alimerka Oviedo tras un triple sobre la bocina y desde su cancha de Josep Pérez (37-40). Desenlace de película de terror… otra vez Tras el paso por vestuarios el partido se trabó y el ritmo cayó por concreto. Una técnica señalada contra Nwogbo y las lesiones de los visitantes Marc Martí y Adrián Chapela mantuvieron la contienda parada durante unos minutos, frenando por completo a un UEMC RVB que no terminaba de carburar. Los carbayones se adaptaron mejor al tempo y se escaparon aprovechando el desacierto local (43-52). Tiempo muerto de Paco García, llamada a capítulo… y reacción inmediata. Aun con Devin Schmidt de vuelta, la ausencia de bases seguía mermando de forma importante a las ardillas, pero encontraron soluciones cargando la pintura y anotando cerca del aro. Mejoraron los castellanos, excepto desde la línea del tiro libre, y dieron la réplica con un parcial de 13-2 que lideró Lucas N’Guessan con varios tapones y mates (56-54). Ni siquiera el tiempo muerto obligado de Javi Rodríguez frenó a un Pucela desatado, desplegando sus mejores minutos, y recuperando la iniciativa del choque antes de encarar los últimos diez minutos (58-57). Las ardillas olieron la sangre y siguieron con una marcha más que un Alimerka Oviedo Baloncesto al que se le estaba haciendo largo el partido. Devin Schmidt, rabioso, ansioso, comenzó a subir revoluciones y se hizo dueño y señor del partido. Un triplazo suyo catalizó al Pucela y un nuevo mate de Lucas N’Guessan, desatado, estiró la ventaja y obligó a Javi Rodríguez a parar el partido de nuevo (68-62). El UEMC RVB brillaba, Pisuerga se contagió y ambas partes se retroalimentaron durante este tramo del choque. Ya con velocidad de crucero, disfrutando sobre el parqué como hacía semanas y directos hacia la victoria, el UEMC RVB abrió brecha con un inconmensurable Jaan Puidet (73-64) y un Lucas N’Guessan que taponó todo lo que pasaba por la zona blanquivioleta. Dos actores secundarios con un papel protagonista en la noche del viernes y que parecían encaminar la contienda hacia el triunfo ante, todo sea dicho, un Alimerka Oviedo Baloncesto errático en los minutos clave. … Pero nada más lejos de la realidad. Con los locales ocho arriba a falta de cuarenta segundos y el partido que parecía completamente en la mano, de manera inexplicable acabó en prórroga. Inverosímil. El UEMC RVB desconectó antes de tiempo y erró lo indecible desde la línea de personal para dar vida a un Alimerka Oviedo Baloncesto que no dejó de creer. Ni siquiera cuando Devin Schmidt forzaba tres tiros libres y Javi Rodríguez, el entrenador visitante, acababa expulsado por dos técnicas consecutivas. El norteamericano sumó tres y los visitantes, a base de triples, comandados por Demetric Horton y con el acierto que les faltó en anteriores cuartos, pusieron el 81-81 que despedía el cuarto acto. Maj Kovacevic asumió la responsabilidad de jugar el último tiro con cuatro segundos en el crono, pero balón al hierro y otros cinco minutos más por disputarse de un partido eterno y ya difícil de analizar. De manera inusitada llegaba el encuentro de los cinco minutos extra, donde Alimerka Oviedo golpeó primero con un triple. En la lona e incapaz de cerrar el rebote defensivo, el UEMC RVB salió vivo después de varias posesiones visitantes infructuosas y, aprovechando el bonus y la sangre fría de Devin Schmidt, se levantó. Tiro libre a tiro libre, se hizo con un buen botín, pero no mató al rival. Demetric Horton volvió a vestirse de héroe y brilló con luz propia (y 33 tantos) para sentenciar el partido. Aun rozando la épica forzando una pérdida de los ovetenses a falta de 13 segundos, un infausto final
70-69: La mala fortuna no cesa
El paso adelante, claro paso adelante del UEMC Real Valladolid Baloncesto tuvo de todo en Sevilla… menos suerte. Los de Paco García firmaron un gran partido en la cancha del Real Betis Baloncesto e hicieron muchas cosas bien y méritos para ganar, pero un triple sobre la bocina y a tabla de los locales lo impidió y supuso la quinta derrota consecutiva (70-69). Compitiendo de nuevo sin bases y sin Devin Schmidt, los vallisoletanos siguen negados y nada acompaña en este tramo final de liga regular y que tuvo en San Pablo un nuevo capítulo excesivamente cruel. Maj Kovacevic lideró la anotación con 21 puntos y Jaime Fernández también ayudó con una fantástica actuación, pero a veces las cosas sencillamente no salen. No hay manera. Y es que, ante las ausencias en el puesto de base, fue Jaan Puidet quien llevó el timón del equipo de inicio, aun llegando entre algodones por un proceso vírico. Pero el estonio cumplió con creces mientras tuvo fuelle. Con inteligencia dirigiendo las primeras posesiones, el UEMC RVB saco el máximo provecho de sus hombres en pista y rápidamente se hizo con la iniciativa en el partido (7-11). El ’20’ pucelano, Kovacevic, volvió a demostrar su gran estado de forma y lideró la ofensiva de los blanquivioleta en el primer acto con diez tantos (9-17), aunque todos los titulares aportaron. El trabajo atrás también fue notable durante seis minutos de rigor, orden y una dinámica muy positiva, pero los visitantes se diluyeron pasado el ecuador. El local Joaquín Rodríguez se hizo con el mando y un parcial de 12-3 favorable a los hispalenses dio la vuelta al marcador al final del primer acto (21-20). Sergio de la Fuente abrió el segundo con un vital triple que detuvo el parcial de los verdiblancos y recompuso a las ardillas. Con la contienda igualada y las alternativas sucediéndose, los locales optaron por plantar una zona 3-2 durante varios minutos, pero lo leyó bien el UEMC RVB y continuó atacando con lucidez (29-31). Y en esos márgenes mínimos se movieron ambos conjuntos antes del descanso, al cual llegaron con los béticos por delante (37-35). Negados Tras el paso por vestuarios el UEMC Real Valladolid Baloncesto subió las líneas en defensa y varias marchas para frenar al Real Betis Baloncesto. Mucho más agresivo que los andaluces, el cuadro castellano sacó rédito del buen trabajo atrás y también varias faltas al otro lado de la cancha, metiendo en problemas a los de Bruno Savignani (y de Iñaki Martín como segunda espada). De hecho, en cinco minutos los de Paco García habían recibido sólo cuatro puntos en contra, lo que valió para volver a tomar la delantera (41-45). A pesar de que el Pucela cortocircuitó durante un par de minutos con un parcial de 7-0, los de Paco García volvieron con presteza a recuperar la disciplina y seguir con su buen partido en San Pablo. Los visitantes apagaron el fuego… y lo encendieron en el Real Betis. Dos técnicas casi consecutivas contra los sevillanos permitieron a las ardillas escaparse, paso a paso y sin hacer ruido, hasta que un triple de Maj Kovacevic abrió brecha definitivamente (46-54), recuperando la máxima ventaja de la que gozó en el primer acto. Esta se amplió a nueve tras la enésima técnica, aunque a falta de diez minutos eran 7 los que separaban a los dos bandos (48-55). La cuarta personal de Joaquín Rodríguez parecía que podía ser el golpe definitivo para los locales, pero nada más lejos de la realidad. A base de triples, arma por la que optaron durante todo el choque aun sin mucho acierto, los de Bruno Savignani se levantaron e igualaron el partido de nuevo (58-58). Con los dos en bonus, además, todo invitaba a que se decidiera desde el tiro libre. Real Betis Baloncesto siguió fiando sus opciones al triple y anotó desde la esquina para estirarse (66-63), entrando a los dos últimos minutos con una buena ventaja… y sin Belemene en los castellanos, eliminado por personales. Ante esa tesitura cada posesión iba a ser fundamental y lo cierto es que las ardillas no tuvieron mucha lucidez a la hora de la verdad, castigados lógicamente con una rotación tan corta. Sin fuelle, cansados de cabeza y piernas, los de Paco García no tuvieron la brillantez para poder cerrar el partido que parecía en la mano a falta de uno segundos. Seis puntos consecutivos de Jaime Fernández, tres desde la personal y otros tantos desde la esquina, parecían suficientes para poner fin a la mala racha, pero el guion tenía reservado el trago más amargo para el desenlace. Joaquín Rodríguez lanzó un triple sobre la bocina y la mandarina, tras pegar en la tabla, acabó por sentenciar el partido con un cruel 70-69. Una acción que decide un partido, pero que no desluce el ejercicio de resistencia encomiable y la gran actuación del UEMC RVB en Sevilla, aún sin ningún ápice de suerte. El UEMC Real Valladolid Baloncesto disputará la penúltima jornada de la liga el próximo viernes 3 de mayo a las 21.00 en el Polideportivo Pisuerga y ante el Alimerka Oviedo Baloncesto. Ficha técnica: 70 – Real Betis Baloncesto: Lucas Faggiano (11), Joaquín Rodríguez (15), Nedim Dedovic (5), Pablo Almazán (0), Brooks DeBisschop (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Eddy Polanco (13), Ondrej Hanzlik (2), Adrià Domènech (5), Kaspars Berzins (5), Rihards Kuksics (3) e Iliam Fevry (2). 69 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Jaan Puidet (6), Maj Kovacevic (21), Romaric Belemene (5), Jaime Fernández (13), Lotanna Nwogbo (12) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (0), Juan García-Abril (2), Lucas N’Guessan (0), Herve Kabasele (0) y Sergio de la Fuente (10). Parciales: 21-20, 16-15, 11-20 y 22-15 (70-69 final). Árbitros: De Lucas de Lucas, Martín Vázquez y Arresa Quintero. Incidencias: Partido correspondiente a la trigesimosegunda jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Palacio de los Deportes San Pablo de Sevilla el viernes 26
63-94: Desquicio ante Tizona
Reinó el desquicio y el UEMC Real Valladolid Baloncesto cayó ante el Grupo Ureta Tizona Burgos. Diezmado por las ausencias de los dos bases, Mike Torres y Ziggy por lesión, y la de Devin Schmidt, los locales sufrieron en un descontrolado derbi ante los burgaleses y fueron siempre a remolque hasta terminar cayendo con justicia, aunque todo ello acompañado de un desesperante arbitraje que no supo dirigir el choque en ningún momento. A pesar de que los locales trataron de pelear y no bajar los brazos, los burgaleses abrieron brecha en el último cuarto y castigaron con severidad al Pucela. El principal motivo de la derrota, no obstante, fue la falta de orden y control de los del Pisuerga. Y los tiros libres errados, con 18. Sin directores de orquesta, pintaba complicado y así fue. Grupo Ureta Tizona Burgos llegó a Valladolid con la lección bien aprendida, plantó una intensa presión a toda cancha en Pisuerga y apretó la salida de balón de los locales para robar balones, correr y anotar. Y los de Paco García lograron superarla de inicio, con el trabajo solidario de todo el quinteto, pero varios errores en el pase (hasta 21 pérdidas al final) permitieron a los burgaleses hacerse con el mando del partido (6-12). La buena actuación de Nwgobo, diferencial en la pintura y a un nivel superlativo, permitió a las ardillas agarrarse y no tardaron en meter en bonus al cuadro burgalés. Sumando desde el tiro libre, la distancia se redujo y se igualaron las tornas, aunque siempre con iniciativa de los visitantes. Después de varios minutos con Lambás llevando las operaciones y De la Fuente ejerciendo de alero de manera obligada, como avisó Paco García en la previa, el UEMC RVB finalizó el primer acto cinco abajo (12-17). Tratando de seguir explotando el filón de la presión y la ausencia de bases de los locales, Grupo Ureta Tizona Burgos siguió asfixiando al Pucela, jugando al límite de las faltas y aprovechando un arbitraje permisivo para desquiciar a los vallisoletanos. Y tras varias pérdidas forzadas a los locales, la renta se disparó a los 14 puntos en un visto y no visto (12-26). Esa fue la tónica de toda la primera parte ante un desquiciado equipo vallisoletano. Los visitantes, acertados a la par que intensos, sacaron rédito de ese plan de partido y no permitieron ni una sola concesión a un UEMC RVB que, como era de prever, acusó en exceso la ausencia de sus bases (12 pérdidas en la primera parte) y estuvo descontrolado, sin orden. Pero a pesar de las adversidades, los de Paco García tiraron de orgullo para mantenerse a tiro del rival. Sumando con cuentagotas y dejándose muchos tiros libres por el camino (hasta 9 en la primera parte), la aportación de Kovacevic y N’Guessan permitió que, aun con todo en contra, hubiera mucha vida al descanso (28-36). Resultado demasiado abultado La empresa volvió a ponerse cuesta abajo tras una formidable salida del Grupo Ureta Tizona Burgos, que anotó tres triples prácticamente consecutivos para escaparse. Con una marcha más que los blanquivioleta, en apenas dos minutos la diferencia se fue hasta los 16 (31-47), lo que obligaba a un esfuerzo enorme a los de Paco García para volver a levantarse y volver al partido. Y hasta ahí la resistencia. No fueron capaces esta vez. Sin bajar los brazos como acostumbran hasta el final, con orgullo y con arrestos hasta casi al final, pero el UEMC RVB no encontró respuestas ni tampoco forzó demasiado para buscar la remontada. Maj Kovacevic, eso sí, se erigió como la nota positiva, dando un paso adelante y sumando 22 puntos para la causa, llegando en forma al sprint final de la liga. Tampoco ayudó, sin embargo, un desquiciante arbitraje para ambos equipos que ni supo controlar el partido ni mantuvo el mismo baremo en las dos canastas, y con ese aderezo llegó el choque, ya casi sin historia, a los últimos diez minutos (52-68). Y ahí sí que capituló prematuramente el conjunto del Pisuerga. Sin ganas de plantar pelear y contando las jornadas para recuperar efectivos y acercarse al playoff, los de Paco García se dejaron llevar ante un Grupo Ureta Tizona Burgos que no quitó el pie del acelerador y se llevó todo el botín que pudo a El Plantío. El resultado final fue de un abultado 63-94, algo engañoso para lo que se vio durante gran parte de la contienda, y que pone la cuarta derrota consecutiva para el UEMC Real Valladolid Baloncesto. El UEMC Real Valladolid Baloncesto disputará la antepenúltima jornada de la liga el próximo viernes 26 de abril a las 20.30 horas en la cancha del Real Betis Baloncesto. Ficha técnica: 63 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Jaan Puidet (7), Maj Kovacevic (22), Romaric Belemene (2), Sergio de la Fuente (10), Lotanna Nwogbo (9) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (0), Juan García-Abril (2), Lucas N’Guessan (9), Herve Kabasele (0) y Jaime Fernández (2). 94 – Grupo Ureta Tizona Burgos: Caio Pacheco (6), Joe Cremo (9), Rodrigo Seoane (13), Arnau Parrado (13), Abdou Thiam (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Ramón Vilà (2), Mario Saint-Supéry (13), Sergi Huguet (3), Garmine Kande (10), Jacobo Díaz (6), Gerard Jofresa (8) y Ayoze Alonso (1). Parciales: 12-17, 16-19, 24-32, 11-26 (63-94 final). Árbitros: Checa Nebot, Martínez Prada y Caamaño Muñoz. Incidencias: Partido correspondiente a la trigesimoprimera jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo Pisuerga el sábado 19 de abril de 2024 ante cerca de 3100 espectadores.
98-49: 22 de 22 del Caja Rural RVB
El Caja Rural Real Valladolid Baloncesto continúa firme y suma la 22ª victoria de la temporada en 22 partidos. Inmaculada hoja de registros la que mantiene el cuadro de David Enciso, Álvaro Díaz y Jesús Bartolomé y que este fin de semana se ha impuesto al C+C Coches Óbila CB de forma clara, firmando un partido coral y francamente bueno en ambos lados de la cancha. Y también de principio a fin. La actuación blanquivioleta fue completa del todo y ya se vislumbró desde el inicio merced a una excelente puesta en escena. Un parcial de 12-1 con dos triples puso las cosas muy de cara para las ardillas, que dominaron el rebote, corrieron y estuvieron sólidas atrás. El gran inicio dio paso a una tónica más igualada en el segundo cuarto, con los abulenses certeros desde la línea exterior y con mucho más descaro, pero el Caja Rural RVB igualmente alcanzó el descanso con un buen botín a su favor. 30 puntos a favor de los vallisoletanos era la renta que imperaba tras los primeros 20 minutos, pero ni eso ni el haber ya logrado el objetivo del ascenso y el campeonato fueron motivos de relajación para el filial pucelano. Los visitantes siguieron realizando un buen partido y metieron pronto en bonus al Caja Rural RVB, circunstancia que aprovecharon para sumar mucho desde la personal. Pero los de David Enciso, Álvaro Díaz y Jesús Bartolomé también mostraron su puntería, aunque desde el perímetro. Cuatro triples en el periodo dejaron el partido prácticamente visto para sentencia a falta de un acto por disputarse y no fallaron los del Pisuerga. Haciéndose fuertes con una rotación más amplia, la aportación coral de todo el equipo y la anotación de todos los jugadores rubricó un partido excelente del Caja Rural Real Valladolid Baloncesto. Amén de la preparación física del equipo, en un grandísimo estado de forma en la parte final de la temporada, aspecto clave para decidir muchos partidos. Victoria, 22 de 22 y solamente dos para que finalice una temporada de matrícula de honor.
80-66: Lógica derrota en Coruña
Lógica derrota del UEMC Real Valladolid Baloncesto en la cancha del Leyma Coruña. Los vallisoletanos cedieron en la cancha del líder, pero dando la cara a pesar de las bajas y los problemas físicos de las últimas semanas. Sin bajar los brazos y compitiendo, el cuadro de Paco García completó una buena primera mitad y partido en líneas generales, sujetando la anotación de los herculinos y manteniendo el choque con un tanteo bajo, aunque volvieron a sumar una nueva incidencia médica después de que Ziggy, al minuto de juego, recibiese un golpe en el hombro y se retirase al banquillo para no volver de nuevo a la pista. Leyma Coruña y UEMC RVB, así, abrieron la contienda con un ritmo frenético, aunque sin acierto, y malas noticias para el Pucela a las primeras de cambio. Si ya de por sí llegaban los de Paco García en cuadro y con varios jugadores entre algodones, Ziggy entre ellos, un golpe en el hombro que recibió el lituano lo mandó al banquillo solamente minuto y medio después de que se lanzase la bola al aire. Juan Lambás, el canterano, a pista. Y la demostración de que, ante cualquier duda, ningún riesgo. Tocaba guardar la ropa y esperar que no revistiese gravedad. Y bajo la batuta del ‘1’ los visitantes tuvieron bajo su control el cuarto casi hasta el final. Con un tanteo bajo, muy bajo, y alternativas, el UEMC RVB cumplió a la perfección con el guion durante cerca de siete minutos (10-11), pero las ardillas perdieron el orden en los últimos tres y Leyma Coruña golpeó. Un parcial de 8-0 disparó la ventaja y la anotación para que los de Diego Epifanio se apuntasen el primer asalto (20-13). Llegaba la primera dificultad del choque y los de Paco García la atajaron a la perfección. El UEMC RVB impidió que los herculinos abrieran brecha con una gran salida en el segundo acto. Lucas N’Guessan se agigantó bajo el aro y sumó cinco puntos seguidos para los visitantes, cuya manija ahora llevaba Jaan Puidet, repartiendo minutos y la responsabilidad de la dirección pucelana (22-18). Era un buen día para probaturas, para tratar de confundir al Leyma Coruña y el técnico vallisoletano optó porque Nwogbo y N’Guessan compartieran cancha, amén de plantar una defensa zonal que colapsó a los gallegos durante varias posesiones. Sin puntería los de Diego Epifanio, el Pucela estaba limitando los errores a la perfección… hasta que llegaron de nuevo unos minutos de desconcierto. Y los coruñeses no perdonan uno. El mejor ataque de la competición lo es por algo y en un visto y no visto, tras varias pérdidas y después de abrir la lata en el triple (1/8 tras siete fallos), el conjunto local se volvió a escapar (30-23). Cogiendo velocidad conforme avanzaba el choque, los de Riazor subieron revoluciones y alcanzaron el descanso con 13 tantos de ventaja a pesar del tanteo tan bajo (37-24). Derrota sin bajar los brazos Sin puntería en el triple para ambos conjuntos (1/11 los dos), costaba sumar y anotar en los dos lados de la cancha, pero en esa faceta precisamente destacan los locales y pasito a pasito fueron distanciándose. El UEMC RVB regresó sin acierto, sufriendo ante el nivel físico de los coruñeses y éstos, dispuestos a romper el partido cuanto antes, mostraron una marcha más. También sustentados en la lógica de contar con más efectivos, gasolina y energía que sirvió para poner tierra de por medio paulatinamente. Rondando ventajas cercanas a los 15 puntos, los visitantes se fueron animando ofensivamente (pero dejándose muchos tiros libres por el camino), aunque siempre a remolque y sufriendo para mantener el pulso que proponían los de Diego Epifanio. Éste, a falta de 10 minutos por disputarse, tenía mucho color naranja (63-43). Con buena actitud y sin bajar los brazos, una nueva serie de canastas consecutivas de Lucas N’Guessan mantuvo relativamente cerca a los castellanos, aunque la bandera blanca empezaba a vislumbrarse en ambos banquillos. Ni Leyma Coruña hizo sangre ni el UEMC RVB se desfondó para tratar de obrar una machada épica, aceptando de buen grado un intercambio de canastas que mantuvo intacta la renta herculina (70-50). Un buen estirón final y triple casi sobre la bocina de Juan García-Abril cerró el encuentro por 80-66 y puso fin a una lógica pero competida derrota de las ardillas en la cancha del líder. El UEMC Real Valladolid Baloncesto encara ya las últimas cuatro jornadas ligueras y en su próximo compromiso recibirá al Grupo Ureta Tizona Burgos el sábado 20 de abril, no del 90, en el Polideportivo Pisuerga. Ficha técnica: 80 – Leyma Coruña: Sebastian Aris (4), Olle Lundqvist (10), Yunio Barrueta (12), Alejandro Galán (7), Goran Huskic (4) -quinteto inicial-. También jugaron: Ingus Jakovics (4), Atoumane Diagne (10), Pablo Hernández (8), Aleix Font (7), Sean McDonnell (2), Alejandro Hernández (2) y Beka Burjanadze (10). 66 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Martynas Zigmantavicius (0), Maj Kovacevic (14), Romaric Belemene (7), Sergio de la Fuente (2), Lotanna Nwogbo (16) -quinteto inicial-. También jugaron: Juan Lambás (0), Martynas Zigmantavicius (2), Juan García-Abril (7), Jaan Puidet (1), Lucas N’Guessan (15), Herve Kabasele (4) y Jaime Fernández (0). Parciales: 20-13, 17-11, 26-19 y 17-23 (80-66 final). Árbitros: López Herrada, Quintas Álvarez y Adán Rodríguez. Incidencias: Partido correspondiente a la trigésima jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Palacio de los Deportes de Riazor el domingo 14 de abril de 2024.
73-88: Sin fuerzas para obrar la machada
El UEMC Real Valladolid Baloncesto no tuvo la gasolina ni efectivos suficientes para imponerse al Movistar Estudiantes. Diezmados por las múltiples ausencias blanquivioleta (Schmidt, Torres, Puidet, Royo, Kabasele entre algodones y sumando las lesiones durante el partido de Ziggy y Belemene), el cuadro vallisoletano firmó un excelente primer cuarto y una buena primera mitad, pero se quedó sin fuerzas ante los colegiales, con más fondo de armario y combustible. Los de Paco García lo pelearon en todo momento y no hincaron la rodilla, pero la lógica se impuso y simplemente no tuvieron energía para más ante el equipo madrileño. De inicio, igualados en cuanto a fuerzas y con los depósitos llenos, los castellanos fueron mejores que su rival. También con la importante aportación de la grada, puesto que comenzó caldeado el partido desde que se lanzó la bola al aire, con el UEMC RVB espoleado por las protestas organizadas de la afición en los prolegómenos del partido. Y ese ambiente lo notaron las ardillas, vaya si lo hicieron. Lo cierto es que los de Paco García son otros en casa y la puesta en escena, cálida, con chispa y marcando territorio, fue toda una declaración de intenciones al Movistar Estudiantes. Las primeras ventajas tuvieron siempre tono blanquivioleta merced a los puntos de Nwgobo, que sigue en un estado de forma pletórico, y de Ziggy, bien en la dirección de las operaciones. 12-5 de salida y dos triples seguidos de Romaric Belemene (10 puntos en los primeros diez minutos) para golpear con un fulgurante 19-9 que obligó a Pedro Rivero a pedir tiempo muerto. Pisuerga apretaba y el UEMC RVB volaba, mientras podía. Porque las sanciones y las lesiones, los contratiempos, vaya, ejercieron de acicate para un desatado Pucela Basket. Los locales no sólo vivieron de los puntos y del acierto en el triple (6/7), también se afanaron atrás para mantener esa renta durante todo el primer asalto. A pesar de la aportación de Larsen (7 en el periodo), siempre bien defendido pero mostrando su calidad, los de Paco García se llevaron una renta de 8 tras un excelente cuarto inaugural y un festival de triples (31-20). Movistar Estudiantes respondió apretando también y el UEMC RVB se atascó por momentos, lo que llevó a un parcial de salida de 0-7. Primer contratiempo para los vallisoletanos, pero buena respuesta para mantener el tipo y la ventaja. Lucas N’Guessan tomó el testigo de Lotanna Nwogbo y se adueñó de la zona para, con dos canastas seguidas y varios rebotes consecutivos, alejar de nuevo al Pucela (35-28). Pero el mando le duró poco a los locales. A pesar de que Movistar Estudiantes entró pronto en bonus, los colegiales dieron un paso adelante y pusieron las tablas después de muchos minutos a remolque (38-38) merced a una actuación brillante de Ferrando. Partido igualado de nuevo y tiempo muerto obligado para Paco García. Los pucelanos, eso sí, volvieron a tener arrestos y los puntos de Kovacevic sirvieron para que el cuadro del Ramiro no alcanzase el descanso con ventaja. Más equilibrado el choque ahora y tras un carrusel de faltas que impidió a ambos coger ritmo, las tablas imperaban en el ecuador de la contienda (44-44). Sin piernas ni efectivos para más Diezmado por las ausencias y con una rotación tremendamente corta, el paso de los minutos jugaba en contra de un UEMC RVB que, a diferencia del primer cuarto, salió negado de cara al aro. Movistar Estudiantes trató de asfixiar a los locales e imponer su mayor nivel físico y fondo de armario, apretando en defensa y firmando una mejor salida con un parcial de 0-6 (44-50). Sin Mike Torres ni Devin Schmidt, al UEMC RVB le costaba un mundo anotar y precisó de más de cuatro minutos para sumar sus primeros puntos del cuarto. Además de ellos, Jaan Puidet y Herve Kabasele, entre algodones, todavía no habían saltado a pista, aunque el africano ‘debutó’ justo en estos compases. Y lo hizo, precisamente, para romper la sequía en el cuarto (46-52), aunque en ese tramo los locales también adolecieron la lesión de Ziggy. Un nombre más al parte médico. Al UEMC RVB, en cuadro, no le daban las piernas y cada vez le costaba más seguir el ritmo del cuadro estudiantil. Los de Pedro Rivero volvieron a pegar otro estirón de 0-8 (44-60) justo cuando los videomarcadores de Pisuerga pidieron también un descanso. Problema técnico, partido parado durante varios minutos y reinicio casi diez minutos después. Y esa pausa le dio vida a las ardillas, que tomaron aire y regresaron dispuestos a sacar fuerzas de flaqueza para buscar la machada. Un 5-0 de salida con triple del canterano Juan Lambás, que llevó bien las riendas durante toda la segunda mitad, tensó la cuerda de nuevo y los de Paco García creyeron, siguieron creyendo, para aferrarse con todo al partido y llegar con vida al último asalto (56-65). La cuarta personal de Lotanna puso otra piedra en el camino y un 0-5 favorable a los celestes ponía las cosas muy cuesta arriba, pero ni con esas capitularon los locales. Los de Paco García, con tres canteranos en pista por momentos (Lambás, García-Abril y Sergio de la Fuente), probaron de todo para paliar la corta rotación con todo tipo de variantes tácticas. Defensa en zona, quinteto con dos pívots en pista y una nueva demostración de pundonor para resistir las acometidas casi mortales de los madrileños. Hasta que llegó la definitiva. El equipo de Pedro Rivero llegó a disponer de más de 20 de ventaja, 21 para ser más exactos con 6:30 por jugarse, pero los de Paco García volvieron a levantarse y rozaron la machada. Las ardillas llegaron a bajar de los diez puntos incluso en una recta final y hubo opciones, pero las fuerzas sencillamente no dieron para más. Bastante fue, de hecho. Movistar Estudiantes, con galones y sangre fría, anotó en las posesiones clave para manejar siempre un colchón de
81-56: Contundente derrota en Lleida
Contundente derrota del UEMC Real Valladolid Baloncesto. El cuadro vallisoletano, sin Devin Schmidt, no compitió por la victoria ante un ICG Força completamente superior desde que se lanzó el balón al aire. Los de Gerard Encuentra encarrilaron el partido con un 9-0 de parcial y al descanso ya ganaban de 28 (48-20) para terminar de sentenciar tras una segunda parte sin opciones de remontada y en la que los ilerdenses administraron bien el botín de los primeros 20 minutos. Sin acierto y completamente desarbolados, los vallisoletanos, para más inri, adolecieron una lesión de Mike Torres en su tobillo y producida en la recta final del segundo cuarto. La puesta en escena en el Barris Nord fue todo un preludio de lo que estaba por venir y ya puso las cosas muy complicadas. ICG Força Lleida abrió la contienda con un triple de Hasbrouck y aprovechó varias pérdidas de los visitantes para distanciarse tras apenas dos minutos de juego (9-0). Tocaba ir a remolque y corregir sobre la marcha, con lo que Paco Garcia optó por dar entrada a Zigmantavicius para corregir el rumbo. Mejoró el cuadro pucelano y Lotanna Nwgobo acabó con el sangrante parcial con los primeros puntos de los forasteros (9-2), pero las ardillas daban la sensación de que llegaban siempre un poco tarde a todo. La presión a toda cancha del equipo de Gerard Encuentra y las veloces transiciones asfixiaron y castigaron constantemente a un UEMC RVB que se vio 11 abajo pasado el ecuador del cuarto (17-6). Y trataron de revertirlo con un tiempo muerto, pero el primer asalto ya finalizó con 17 de diferencia (28-11). No cambió demasiado el guion en el segundo cuarto. El balance defensivo del equipo del Pisuerga seguía siendo un debe importante y, para más inri, los vallisoletanos estaban absolutamente negados de cara al aro (0/10 en triples en la primera parte). No salía nada, no entraba nada. ICG Força Lleida tenía otra velocidad y otra puntería superiores, con lo que continuó con su particular exhibición, desarbolando al UEMC RVB. Y sin dejar de pisar el pie del acelerador, el cuadro catalán alcanzó el descanso con una renta prácticamente insalvable (48-20). Sin opciones de remontada Y si ya de por sí el resultado estaba siendo contundente, Mike Torres cayó lesionado en la recta final del segundo cuarto, quejándose de su tobillo izquierdo. Al UEMC RVB no paraban de crecerle los enanos y no hubo pie para una remontada épica. Si bien ICG Força Lleida bajó el ritmo y comenzó a fallar algunos tiros, en el cuadro visitante respondieron con pundonor Juan García-Abril, Martynas Zigmantavicius (15 de valoración) y Lotanna Nwogbo (14), quizá las únicas notas positivas de un encuentro que llegó casi decidido a los últimos diez minutos (62-38). De hecho, los visitantes anotaron casi los mimos puntos en el tercer periodo, 18, que en toda la primera parte, 20. Siguiendo la misión de maquillar el resultado y con orgullo, las ardillas no bajaron los brazos y encontraron un poco de acierto para reducir paulatinamente la desventaja, aunque no lo suficiente para competir por la victoria. ICG Força Lleida administró bien la renta y terminó de cerrar el partido por 81-56 en una noche para olvidar del UEMC RVB. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, sin apenas tiempo, recibirá al Movistar Estudiantes este martes a las 20.45 horas en el Polideportivo Pisuerga. Ficha técnica: 81 – ICG Força Lleida: Rafa Villar (8), Kenny Hasbrouck (6), Osvaldas Matulionis (0), Djordje Simeunovic (10), Cameron Krutwig (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Diogo Brito (3), David Cuéllar (4), Javi Vega (3), Jaume Lobo (17), Kur Kuath (9) y Nacho Arroyo (8). 56 – UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (0), Maj Kovacevic (15), Romaric Belemene (2), Jaime Fernández (0), Lotanna Nwogbo (11) -quinteto inicial-. También jugaron: Martynas Zigmantavicius (13), Juan García-Abril (5), Jaan Puidet (5), Lucas N’Guessan (3), Herve Kabasele (-) y Sergio de la Fuente (2). Parciales: 28-11, 20-9, 14-18 y 19-18 (81-56 final). Árbitros: De Lucas de Lucas, Palanca Page y Fanés Marginet. Incidencias: Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada de la liga LEB Oro, disputado en el Pabellón Espai Fruita Barris Nord de Lleida el viernes 5 de abril de 2024.
91-84: Pasión desatada en Pisuerga
Sábado de pasión desatada en Pisuerga. El UEMC Real Valladolid Baloncesto redondeó una de esas noches mágicas en el feudo blanquivioleta con un sobresaliente triunfo ante el Longevida San Pablo Burgos en el derbi regional. Los vallisoletanos se llevaron un auténtico partidazo después de resistir el enorme acierto de los burgaleses en la primera parte y de voltear el partido en la segunda para mandar con autoridad y solvencia. Con cerca de 5000 personas y una demostración de cordialidad en las gradas, las ardillas cerraron la victoria en el último minuto de partido y dieron un paso adelante importante para mantener la inercia positiva. Y es que el duelo castellanoleonés tuvo de todo. El día en el que Paco García se convertía en entrenador bicentenario, en su partido oficial número 200 con el Club, ambos equipos y ciudades condenaron con rotundidad la violencia con una pancarta y posando juntos en los prolegómenos de un encuentro que fue una auténtica oda y una fiesta del baloncesto. Porque baloncestísticamente hablando, también pasó de todo en el campo. Longevida San Pablo Burgos llevó la voz cantante durante gran parte del periodo, pero el UEMC RVB resistió y no permitió que los burgaleses abrieran brecha. La sociedad formada por Speight y Fischer puso a los visitantes con rentas cercanas a los cinco puntos (7-12), pero Romaric Belemene, con siete puntos, mantuvo a las ardillas a tiro. Un tira y afloja constante, de color azul, pero sin grandes estirones. La mala noticia era que el tanteo era sumamente alto para los blanquivioleta, que mostraron sus cartas ofensivas, sí, pero que debían ceñirse a un marcador más bajo. 23-26 concluyó el primer acto con tres triples del equipo del Coliseum, el que más y mejor tira desde el perímetro de la liga. Lo demostraron a base de bien. Pero no se descompusieron los pupilos del bicentenario Paco García. Subiendo el nivel de intensidad y contactos con el paso de los minutos, la irrupción desde el banquillo de Nwogbo fue clave para resistir un nuevo envite de los foráneos, el enésimo. El ‘24’ del UEMC Pucela Basket dominó en ataque con 12 puntos que dejaron a los suyos todavía a rebufo del conjunto de Lolo Encinas. Y esa fue la tónica de toda la primera parte. Corría el reloj, avanzaban las rotaciones… y Longevida San Pablo Burgos seguía metiendo y metiendo. Pero también los vallisoletanos. Castigando con muchos triples y presumiendo de pólvora, el conjunto burgalés mantuvo el mando del partido, con el UEMC RVB siempre al acecho y resistiendo los estirones. Así, tras 20 minutos de toma y daca constante, con un ritmo tremendo, ambos equipos alcanzaron la tregua del descanso con un trepidante 43-48. El UEMC RVB da la vuelta al partido y se lleva el derbi Tenía y debía bajar números el UEMC Real Valladolid Baloncesto en la segunda parte si quería tener opciones ante una máquina ofensiva como la de los burgaleses. Un partido de ataques no les interesaba a las ardillas, aguantando a duras penas los tirones, pero con carácter para aferrarse al partido en todo momento. Y los de Paco García hicieron el click necesario tras un esfuerzo titánico de 20 minutos resistiendo el pulso. Paso adelante en defensa y bajón lógico de acierto de un casi infalible Longevida San Pablo Burgos. ¿El resultado? Parcial abierto de 7-0 para otorgar la primera ventaja blanquivioleta desde que comenzó el partido. Cinco puntos de Kovacevic, que se apuntó a la fiesta anotadora el día de su 34º cumpleaños, y dos más de un imperial Nwogbo obligaron a Lolo Encinas a pedir tiempo muerto con los locales ya por delante (50-48). El Polideportivo Pisuerga, con un ambientazo de baloncesto y buena sintonía entre aficiones, creció en decibelios y comenzó a jugar su particular partido en la grada. Y el contexto cambió radicalmente en favor del UEMC RVB. Los de Paco García revirtieron el guion y echaron el cerrojo a su aro durante cerca de cuatro minutos para mantener esa preciada renta durante todo el cuarto. La buena dirección que impuso Ziggy primero y Mike Torres después permitió a los locales mantener las distancias con el rival. Maj Kovacevic leyó el partido a la perfección y siguió ejecutando, encestando y sacando rédito de cada acción. El nivel de contactos subió y el acierto en los tiros libres iba a ser clave, y ahí los pucelanos estuvieron certeros para llegar al último asalto tres puntos arriba… tras un descomunal triple de Devin Schmidt desde el centro del campo. Ese triplazo hizo daño, mucho daño a los visitantes y catalizó a las ardillas, que salieron enrabietadas al último asalto. Un triple de Jaime Fernández y un mate de N’Guessan al contraataque llevaron la locura al Pisuerga amenazaron con romper el partido (72-64). Pero Longevida San Pablo Burgos también demostró carácter para agarrarse. Los locales no aprovecharon varias posesiones para dar un golpe sobre la mesa y el 72-64 imperó durante varios minutos de atasco que dieron vida al cuadro azulino. Con la colaboración de un carrusel de faltas controvertidas, todas en favor de los burgaleses y bonus en contra del UEMC RVB a falta de siete minutos. Una eternidad de castigo. Entre tanto, cinco puntos de Gonzalo Corbalán dilapidaron la ventaja en un visto y no visto y enchufaron a los visitantes, cambiando por completo la inercia. No fue la primera vez que se levantaron de la lona cuando todo parecía en la mano del Pucela. La tensión iba en aumento y también el nivel de contactos, pero los vallisoletanos salieron bien parados tras una antideportiva sobre Belemene que supuso dos tiros libres y concluyó con un triple de Jaime Fernández. 82-76 y nuevo golpe a los azulinos. Otra vez no decisivo. Nuevamente se levantaron. Tras el tiempo muerto obligado de Lolo Encinas, el UEMC RVB se dio un tiro en el pie, que no en la sien, con dos pérdidas consecutivas que