Enésima vez que el UEMC Baloncesto Valladolid saca rédito de la táctica del conejo de Manel Comas. Tan grande fue el maestro que un toque de otra época aún sigue vigente, presente, y cuyo paso por Pisuerga inculcó a la perfección en suelo castellano. El preparador catalán sentó cátedra con aquello de ir aguantando los partidos, resistir y dar el golpe definitivo en el momento preciso, sin que el rival tenga tiempo de reacción. Pues eso mismo hizo el conjunto de David Barrio tras remontar 14 tantos de diferencia, imponerse al Reina Proteínas Clavijo (73-77) y llegar al primer parón de la temporada con un balance de 6-1. Espectacular.
En un encuentro durísimo, competido y de máxima exigencia, los vallisoletanos no estuvieron brillantes pero sí solventes, no excesivamente acertados pero sí pacientes y competitivos. Era la receta necesaria para sacar adelante un “partido trampa” de largo, de parciales para unos y para otros, pero que iba a exigir mucha constancia para lograrlo. Todo eso, amén del talento y el carácter, lo pusieron los morados en Logroño para ganar de nuevo, y con la magnífica noticia de la vuelta de Pau Carreño tras su lesión.
A pesar del madrugón y el viaje temprano a tierras logroñesas, el UEMC Baloncesto Valladolid comenzó el partido bien despierto, con intensidad y tensión para mandar desde el inicio. Especialmente en defensa para poder correr y con Marín, Martín y Haney inspirados para abrir brecha a las primeras de cambio. 2-9 fue el parcial en apenas tres minutos después de culminar varios contraataques consecutivos.
El primer paso estaba dado, salir con el carácter que precisaba el encuentro ante un equipo con cambio de entrenador y espoleado por ese aliciente extra de motivación. Aitor Fantova, sustituto de Ricardo Úriz al frente del Reina Proteínas Clavijo, lo paró de inmediato y los suyos mejoraron notablemente, encontrando acierto en sus ataques. De hecho, el parcial fue de 7-0 para recuperar terreno (13-14), momento en el que debutó, por fin y esta temporada, Pau Carreño tras lesión. El alero catalán además sumó sus primeros puntos con un triple, pero el UEMC Baloncesto Valladolid no pudo mantener la ventaja y los locales finalizaron el primer cuarto con su primera ventaja en lo que iba de partido (19-18). Esta la iban a defender con uñas y dientes.
De menos a más, Reina Proteínas Clavijo se fue desperezando con el paso de los minutos, subiendo el listón en defensa, dominando la pintura, el rebote y encontrando puntos. El ex morado Iñigo Royo, con buenos minutos y liderando en ataque, mantuvo el mando de los logroñeses ante un UEMC Baloncesto Valladolid totalmente KO en este tramo. Del 6-14, de hecho, el tanteo pasó al 29-18 que obligó de nuevo a David Barrio a pedir tiempo muerto. Un parcial acumulado de 23-4 y de 10-0, con los morados aún sin estrenarse en el segundo cuarto, y que debían cambiar radicalmente para volver al partido.
Sam Taiwo acabó con la sequía (29-20) con un gancho bajo el aro y los pucelanos subieron unas cuantas marchas en defensa, recuperando las sensaciones del inicio. Y es que, cuando las ardillas se activan atrás y pueden correr, ofrecen su mejor versión, pero ésta duró muy poco. Los visitantes volvieron a engancharse con 34-28 y Aitor Fantova lo paró, pero los riojanos reaccionaron de manera fulgurante. El tercer triple de Iñigo Royo (11 tantos al descanso) disparó a los locales y estos se hicieron con una máxima de +14 (42-28). Peligro, mucho, que acabó rebajado a 9 al descanso (44-35). Las ardillas, a vestuarios con mucho, muchísimo que mejorar.
La del mazo para volver a la senda
Especialmente en dos facetas: el rebote y el acierto exterior. 21-17 era la diferencia bajo los aros, con ocho ofensivos del cuadro logroñés; y 40-20% en el triple entre, precisamente, el segundo peor equipo de la Conferencia y el mejor en ese aspecto. Guarismos que reflejaban bien los deberes pendientes de un UEMC Baloncesto Valladolid corto de rotación, especialmente en el juego interior debido a la ausencia de Fares Ochi.
Pero los del Pisuerga se agarraron como acostumbran y volvieron rápidamente. Una buena salida del equipo de David Barrio, con un triple de Juan García-Abril, puso a tiro a los vallisoletanos de nuevo y tras muchos, muchos minutos a remolque (46-42). Aunque los vallisoletanos duraron poco en esos márgenes apretados. Los de Aitor Fantova se volvieron a escapar (54-44), pero los foráneos hicieron lo propio levantándose.
Con 57-46 lo paró el técnico vallisoletano y los suyos firmaron un parcial de 0-6 que apretó la cuerda por enésima. Puff, apareció el conejo por Logroño. De hecho, el UEMC Baloncesto Valladoli dilapidó toda la renta del cuadro logroñés y llegó a los últimos diez minutos a rebufo de los locales. 59-56 y un cuarto para decidir el encuentro entre dos equipos que llegaban con dinámicas opuestas.
Y la favorable, en este caso, para el cuadro del Pisuerga, por detrás en el marcador desde el primer cuarto. Mucho tiempo aguantando a remolque y a duras penas, pero con oportunidad de volver a hacer la del mazo, el conejo y Manel Comas. Una vez más. La igualdad se mantuvo a pesar del enésimo triple de Iñigo Royo, el cuarto con su firma, y al que dio réplica Ice Haney con dos tiros libres y otro zarpazo de tres. 67-67 y ocasión de tomar el mando después aguantar a duras penas, algo que lograron los castellanos tras un nuevo estirón de 0-4 con Haney y Hanna sacando el mazo a paseo (67-71).
El UEMC Baloncesto Valladolid, por delante desde la recta final del primer cuarto, había hecho parte del trabajo recuperándose, pero quedaba siempre lo más difícil: mantenerse. Pero a mazazo limpio consumaron la de Manel Comas. Pablo Marín asumió galones, sacó rédito del bonus local y sumó desde la personal para mantener la ventaja. Pau Isern compartió cancha con el sevillano muchos minutos, pero al final se mantuvo solo como director y emergió tras un encuentro gris. Su talento, eso sí, fue decisivo. Tras varias imprecisiones, el catalán puso la bola en el techo y Sam Taiwo la reventó para abajo (73-75) y poner después un tapón decisivo tras una gran defensa. El base catalán volvió a aparecer para anotar desde la media distancia con mucha clase y poner el 73-77 definitivo. Remontada completada, con talento y carácter para sellar encuentros, y poner la sexta victoria del curso.
El UEMC Baloncesto Valladolid llega al primer parón de la temporada por las Ventanas FIBA de noviembre con un balance de 6-1 y tras una victoria de mucho mérito en la pista del Reina Proteínas Clavijo. Los de David Barrio pararán deportiva y competitivamente unos días y volverán a jugar el próximo sábado 6 de diciembre, fecha en la que recibirán al Insolac Caja 87 de Sevilla.
- Ficha técnica:
74 – Reina Proteínas Clavijo: Miguel de Pablo (4), Chandler Jacobs (11), Hugo Arbosa (13), Joan Pardina (11), Pa Mor Diene (4) -quinteto inicial-. También jugaron: Eluku Berthold (4), Joseba Querejeta (9), R. Pascual (-), Iñigo Royo (17), L. Cabrerizo (-), A. Ciobanu (-) y Kevin Torres (-).
77 – UEMC Baloncesto Valladolid: Pablo Marín (4), Isaac ‘Ice’ Haney (17), Pablo Martín (12), Iñaki Ordóñez (12), Samuel Taiwo (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Jacob Hanna (8), Juan García-Abril (3), Pablo Carreño (3), Pau Isern (6) y Edu Arqués (3).
Parciales: 19-18, 25-17, 15-21 y 14-21 (73-77 final).
Árbitros: Marín Abad y Mirantes Ibade.
Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de la Segunda FEB, disputado en el Palacio de los Deportes de La Rioja de Logroño el domingo 23 de noviembre de 2025.


