64-81: El UEMC RVB despega en Pumarín

Vencer y convencer, que se suele decir. El UEMC Real Valladolid Baloncesto despegó en el Pumarín del Alimerka Oviedo Baloncesto para cosechar la séptima victoria del curso en diez partidos, tercera de manera consecutiva. Los de Paco García, con un segundo cuarto soberbio en el que defendieron, corrieron y castigaron al contraataque, desarbolaron al conjunto carbayón y sumaron un importante triunfo a domicilio para continuar, una jornada más, en la zona alta de la tabla. Los blaqnuivioleta supieron reprimir la reacción local tras el descanso y brillaron hasta sellar el triunfo.   En el siempre complicado campo de Pumarín, el UEMC Real Valladolid Baloncesto saltó al parqué con el tono defensivo que reclamaba el rival y el escenario, firmando una buena puesta en escena. Dos triples de Jordy Kuiper, castigando en el ‘pick and pop’, pusieron a los visitantes por delante (4-9). Y los de Paco García, reacios a ceder el mando, se hicieron fuertes atrás para evitarlo. El mensaje estaba claro desde el principio.   Con mucho ritmo e intensidad, la batalla de Oviedo prometía ser dura y eléctrica, algo que quedó claro desde el principio. Especialmente en la pintura. A los puntos de Jordy Kuiper se sumaron los de Kevin Allen (7 en el acto inaugural), aunque en el bando local era Óliver Arteaga quien ponía en dificultades al cuadro vallisoletano. Iba de interiores la cosa. Eso sí, ningún bando era capaz de imponerse con solvencia y el primer asalto finalizó con una ligera renta blanquivioleta (18-22).   No conformes con esa ventaja, los castellanos subieron una y dos marchas atrás para escaparse del Alimerka Oviedo Baloncesto en el segundo periodo. Con la segunda unidad en pista, las ardillas pisaron el acelerador, literalmente, para poner tierra de por medio. El UEMC Real Valladolid Baloncesto estaba leyendo y anulando la propuesta de Trifón Poch, permitiendo el juego vertical y vertiginoso que tanto le gusta a Paco García. Así, tras varios robos y contraataques consecutivos, el conjunto del Pisuerga se disparó hasta los 11 puntos de diferencia (21-32).   Obligado a pararlo con un tiempo muerto, el conjunto carbayón trató de ajustar su plan de partido, pero los pucelanos no lo permitieron. Solidarios con las ayudas en defensa, leyendo a la perfección los ataques asturianos, las canastas en transición de sucedieron y la ventaja blanquivioleta creció y creció. Aunque reaccionaron los azulinos fugazmente, el UEMC RVB retomó su acoso y derribo, subiendo las líneas de pase y volando hacia la canasta rival. Puro ADN blanquivioleta que sirvió para subir el listón de la máxima diferencia hasta los 20 tantos, aunque al descanso era de 18 (29-47).   Respuesta de ambición y saber ganar Desatados, los pupilos de Paco García estaban firmando una actuación soberbia a domicilio, en una de las canchas más duras de la categoría y ante un rival que venía lanzado con dos triunfos consecutivos. Asimismo, los números hablaban por sí solos en un UEMC Real Valladolid Baloncesto coral, solidario y generoso. Salvo Mazaira, todos los jugadores habían anotado, y los de Pisuerga dominaban en prácticamente todas las facetas del juego: 14-16 en rebotes, 9-11 en asistencias y 4-9 las pérdidas. Y quizá eso justo en su contra.   En veinte minutos sobresalientes, el UEMC Real Valladolid Baloncesto se hacía ceñido a la perfección a su plan de partido, sin una sola concesión para el adversario. Tras el descanso, momentáneamente, no. Alimerka Oviedo Baloncesto, como era de esperar, salió con otro aire, otra intensidad y otra cara. Permitiendo segundas y hasta terceras oportunidades, a los blanquivioleta les comenzó a costar sujetar el rebote ofensivo rival y, en un visto y no visto, los carbayones se pusieron a tiro (42-49).   Dilapidada la ventaja conseguida en los primeros 20 minutos, los vallisoletanos no tardaron en apagar el fuego. Paco García llamó a filas a los suyos con un tiempo muerto que supuso un punto de inflexión. Del 15-2 de salida para los ovetenses se pasó a un 0-10 fraguado tras varios robos consecutivos de Pantzar, ya en pista junto con Sergio de la Fuente, y los visitantes enderezaron el rumbo (44-59). No volvieron a recibir puntos en contra durante los seis minutos y medio que le quedaban al periodo. Reacción excepcional y temple para responder ante la adversidad.   Con problemas de faltas para Gantt y Puidet, ambos realizando un trabajo excelso e ‘invisible’, el UEMC Real Valladolid Baloncesto entró en bonus muy pronto, con tres minutos y medio aún en ‘crono’, aún así mantuvo su aro sellado. Aunque el partido se embarró por momentos, las ardillas no se salieron del guion y un gran contraataque culminado por Mazaira, tras un tapón de Pantzar y la asistencia de Belemene, implicaba que todos los jugadores visitantes habían anotado. El trabajo coral y la fulgurante reacción se vio reflejada con el 44-65 que cerraba el tercer acto.   Tras casi ocho minutos de sequía al Alimerka Oviedo Baloncesto, Chuso González vio la luz, pero Mazaira dio la réplica desde el perímetro. Un triple para acabar con el posible conato de remontada y enfriar a los locales. Con la venta que atesoraban los visitantes, los últimos coletazos del encuentro transcurrieron sin sobresaltos, puesto que el UEMC Real Valladolid Baloncesto no permitió reponerse a los ovetenses. Manteniendo el colchón y sabiendo jugar con los tiempos, sin incurrir en relajaciones, los blanquivioleta terminaron de alzar el vuelo y se llevaron la victoria 64-81 a su feudo. Siete en diez partidos y tres consecutivas.   Ficha técnica:   (64) Alimerka Oviedo Baloncesto: Peñarroya (12), Crouch (7), Pruitt (2), LeCesne (13), Arteaga (15) -quinteto inicial-. También jugaron: Comendador (4), Meana (0), Thorbjarnarson (2), Adrià Domenech (0), Marc Martí (-), Andrejevic (4) y Chuso González (4).   (81) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (2), Jaan Puidet (5), Romaric Belemene (2), Jordy Kuiper (6), Kevin Allen (7) -quinteto inicial-. También jugaron: Greg Gantt (9), Herve Kabasele (11), Melwin Pantzar (17), Maj Kovacevic (4), Sergio de la Fuente (10) y Álex Mazaira (8).   Parciales: 18-22, 11-25

77-75: Ejercicio de resiliencia y fe

Ejercicio de resiliencia y fe del UEMC Real Valladolid Baloncesto. El conjunto de Paco García sobrevivió y se impuso en la prórroga a un CB Almansa con Afanion combativo, correoso y que fue mandando durante todo el partido. Los vallisoletanos resistieron, forzaron la prórroga y se hicieron con su primera ventaja del partido en el tiempo extra, la cual ya no cedieron. Las ardillas suman la sexta victoria, cinco e imbatidos en casa.   Aunque le costó entrar en el partido, el UEMC Real Valladolid Baloncesto no tardó en cogerle el pulso al partido y marcar territorio en casa. Un 0-6 de inicio para los visitantes fue rápidamente revertido con un parcial de 11-2 (11-8). Moviendo bien la bola y con precisión, los locales, con tres triples en las primeras posesiones, cogieron confianza a las primeras de cambio.   No había mejor punto de partida. De tres en tres, los dos bandos aceptaron de buen grado un intercambio de golpes y las canastas se sucedieron los dos aros, pero el CB Almansa con Afanion salió damnificado, entrando en bonus de forma prematura (15-15). Los locales sacaron rédito desde la línea de personal y terminaron el cuarto con Mazaira actuando de ‘tres’ y con un quinteto grande en pista, pero perdiendo (22-24).   Paco García llamó a capítulo a lo suyos y la defensa mejoró, manteniendo al interior gallego como ‘tres’, pero el partido se trabó de sopetón. Si el primer asalto fue un constante intercambio de canastas y golpes, este segundo lo fue de tiros errados y pérdidas. El encuentro, así, dio paso a un correcalles en el que CB Almansa con Afanion salió mejor parado.   Los de Tino Ugidos se fueron hasta los siete puntos de máxima (24-31), a lo que Paco García respondió con un tiempo muerto. Los dos tantos anotados en cinco minutos hablaban por sí mismos y al UEMC Real Valladolid Baloncesto le tocaba encontrar soluciones en ataque, aunque resistía con el buen hacer atrás. Las dos faltas personales de Pantzar y las tres de Kabasele, por si fuera poco, se sumaban a la lista de hándicaps.   En pleno concierto de personales para unos y otros, Maj Kovacevic hizo su debut con la blanquivioleta Y el de Novo Mesto llegó como agua de mayo. En una tarde-noche aciaga en ataque, con tiros fallados incluso debajo del aro (6/23 en tiros de dos al descanso), el tirador esloveno no tardó en poner sus primeras muescas en la culata. El ‘20’ erró la primera, sí, pero acertó en las dos siguientes para crecerse con dos triples consecutivos y reanimar a los suyos (32-36). Hasta el descanso se mantuvo ese marcador y el UEMC Real Valladolid Baloncesto, en la mejor de las noticias, llegó al entretiempo con mucho por mejorar, pero a tiro del cuadro albaceteño.   Con otro ritmo tras el descanso   Al descanso, los guarismos del UEMC Real Valladolid Baloncesto eran pírricos, pero el estirón final del segundo periodo invitaba al optimismo para los locales. Con un 6/23 en tiros de dos, el buen trabajo atrás y el acierto desde el perímetro (5/11 en triples) mantenían a raya a un CB Almansa con Afanion más constante y sólido. Era inevitable echar la vista atrás solo siete días y rememorar el triunfo ante el Club Ourense Baloncesto, encuentro con muchas, muchas similitudes hasta el momento.   Sin brillo y a remolque, al UEMC Real Valladolid Baloncesto le tocaba revivir el guion de hace una semana, y se puso manos a la obra. Kevin Allen anotó las primeras posesiones y comenzó a capitalizar las posesiones, sacando petróleo en la pintura, aunque los de Tino Ugidos ajustaron y frenaron en seco la inercia local. Pantzar, como ante los gallegos, también era otro tras el paso por vestuarios.   El partido continuó embarrado, cada vez más, con muchas faltas para ambos equipos y tantos parones que el UEMC Real Valladolid Baloncesto fue incapaz de subir el ritmo. Castigado por las personales, el cuadro castellano entró rápidamente en bonus y Mike Torres cometió la cuarta, aunque Paco García lo mantuvo en pista. Kabasele también se quedó a una sola de la expulsión y el técnico vallisoletano fue sancionado con una técnica, lo cual terminó de encender a Pisuerga. Entre pitos y gritos de ‘fuera, fuera’, el tercer periodo finalizó 45-52.   Desquiciados y deslucidos, los blanquiviuoleta estaban firmando todo un ejercicio de resiliencia ante un combativo CB Almansa con Afanion, y llegaban a los diez minutos finales con opciones, después de levantar varias ‘bolas de partido’. No importaba. Había vida y todo se iba a decidir en un asalto, con el riesgo que eso implicaba, como el que suponía que Mike Torres siguiera en pista con cuatro personales. Pero el base, tirando de mesura y puntos, se resistía a la eliminación y a que la victoria se escapase de Pisuerga (50-52). Paco García optaba por alternar con defensas zonales y abrir el campo con dos ‘cuatros’ en pista, jugada que desatascó a sus pupilos y surtió un efecto inmediato. Un triple de Kovacevic, el tercero en su cuenta personal, redujo la desventaja a solo dos puntos (55-57) cuando solo restaban cinco minutos por disputarse. Un mundo.   Con todo por decidir, vallisoletanos y almanseños fueron incapaces de dirimir el partido, si bien pudo caer de cualquier lado. Un triple de Gantt revivió al UEMC RVB (61-62) y ni siquiera el carrusel de tiros libres fue capaz de erigir un ganador. Edu Martínez no falló los del cuadro manchego, aunque sí la penúltima bola del cuarto, que no del cuarto. De hecho, tras el rebote, Melwin Pantzar, que metió el 64-64, pudo anotar la canasta ganadora, pero no dio tiempo y la contienda marchó a la prórroga (64-64).   Otros cinco minutos de competición y saber estar, después de 40 de pura batalla. Pero, en esta ocasión, el guion cambió. Después de cuatro periodos a remolque, por detrás, sin ninguna ventaja, el UEMC Real Valladolid Baloncesto esperó su momento

75-87: El Clínica Sur-Aspasia RVB ya tiene la primera

El Clínica Sur-Aspasia Real Valladolid Baloncesto ya tiene la primera victoria de la temporada. El filial blanquivioleta se impuso en la cancha del Restaurante Los Arcos CB Solares, y lo hizo con cierta holgura. El triunfo, que sirve para refrendar el trabajo y la mejoría de los vallisoletanos, puede suponer el punto de partido para lo que está por venir en la cuarta división del baloncesto español.   Y es que el conjunto del Pisuerga dejó claro desde un primer minuto que podía imponerse en la cancha de un rival, el cuadro cántabro, que previamente había sumado dos victorias. Una buena puesta en escena de los visitantes, liderados por Pablo Martín, permitió a las ardillas correr y sumar con buenos porcentajes. El estilo, siendo clave desde un primer momento. Aunque los locales también estuvieron acertados y el primer periodo fue parejo. La tónica, asimismo, no cambió en el segundo y se prolongó la igualdad. Con ventajas de apenas dos y tres puntos para unos y otros, al descanso la diferencia era de tan solo uno.   Tras el descanso, el equipo solariego plantó una defensa zonal que el Clínica Sur-Aspasia RVB descifró y leyó a la perfección. Los de David Enciso, Alejandro Paniagua y Álvaro Díaz anotaron en las primeras posesiones, compartiendo el balón y circulando la bola con maestría. Un trabajo coral que permitió generar buenos tiros y anotar con acierto. Los locales, obligados a renunciar a la zona, se mostraron erráticos en el tiro y la defensa blanquivioleta continuó rayando a un buen nivel para llegar al último asalto con muchas papeletas de victoria.   No obstante, los cántabros apretaron y llegaron a reducir diferencias, poniéndose a solo tres puntos, pero la respuesta del Clínica Sur-Aspasia RV Baloncesto fue decisiva. Anotando varios triples y con buenos minutos de Raúl Popa, que hizo su debut con el segundo equipo del Pucela Basket, el filial vallisoletano mantuvo las buenas sensaciones y la intensidad defensiva. La buena dirección de Álvaro de Vicente otorgó tranquilidad a los castellanos en la recta final y el triunfo acabó llegando con cierta holgura.   Por si fuera poco, la victoria pucelana ratificó la buena labor coral del equipo con 20 asistencias repartidas. Haciendo un trabajo de equipo excelente, circulando el balón y siendo solidarios, las actuaciones de Pablo Martín (21 puntos y 14 rebotes) y de Álex de Castro (18 puntos) dieron brillo a un triunfo, el primero de la temporada, que debe servir como punto de partido para lo que está por venir. La primera, en el bolsillo.   Estadísticas

97-57: Recital soberbio

Recital, actuación soberbia, victorión. Cualquier calificativo similar puede valer para definir el triunfo logrado por el UEMC Real Valladolid Baloncesto ante el hasta ahora invicto ICG Força Lleida (97-57). Los locales bordaron el baloncesto y superaron en todos los aspectos al cuadro catalán en la primera mitad (54-29), en la que terminó expulsada la estrella visitante Carrera, totalmente anulado. Las ardillas continuaron a un nivel sobresaliente hasta cerrar una auténtica paliza que supone el tercer partido ganado consecutivo y de la temporada.   Con intensidad desde el primer momento, el UEMC Real Valladolid Baloncesto firmó una excelente puesta en escena ante todo un ICG Força Lleida, revelación de la temporada pasada e invicto hasta el encuentro en Pisuerga. Dispuesto a marcar las diferencias en la pintura ante un diezmado juego interior ilerdense, Kevin Allen y Jordy Kuiper llevaron la voz cantante para poner en liza a los blanquivioleta.   El norteamericano sumó los primeros seis puntos y cerró el rebote a cal y canto (8-4), aunque los de Paco García demostraron que también la saben meter desde fuera. ICG Força Lleida sobrevivió al gran inicio vallisoletano a base de triples, con tres prácticamente consecutivos para mantenerse a rebufo (11-10), pero Puidet y Kuiper dieron la réplica. Los locales anotaban por dentro y por fuera, de todos los colores, y finalizaron el primer acto casi doblando al rival (29-16).   Los 29 puntazos crecieron hasta los 35 (35-16) con otras dos canastas desde la larga distancia de Sergio de la Fuente y Greg Gantt para abrir el segundo cuarto. Bang, bang. Dos disparos certeros que obligaron a Gerard Encuentra a pedir una tregua en forma de tiempo muerto. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, a lo suyo, estaba bordando el baloncesto y superando al rival en todas las facetas del juego.   Y no se conformaron los de Paco García. El ímpetu de las ardillas metió en bonus a los ilerdenses y una técnica contra Carrera fue el reflejo de la impotencia y desesperación de los visitantes, que no veían la forma de parar al equipo castellano.   La sangría no quedó ahí. La ventaja crecía con el paso de los minutos y el recital de la primera parte terminó con un soberbio 54-29 que, por si fuera poco, también llegaba con la expulsión por una segunda técnica de Carrera, la estrella visitante. El venezolano llegaba a Pisuerga con dos MVP semanales y un Quinteto Ideal, pero se fue completamente frenado por el cuadro local. Casi nada.   El UEMC certifica la victoria con una lección   Al descanso, todos los jugadores locales salvo Mazaira y Belemene habían anotado, no superando ninguno los diez puntos. Una actuación soberbia y coral que servía para encarrilar, y de qué manera, el triunfo. Aunque todavía mucha batalla, en los números, como no podía ser de otra manera, también mandaba el UEMC Real Valladolid Baloncesto: 21-15 en rebotes, 13-4 en asistencias, y menos pérdidas y faltas cometidas.   Pero ICG Força Lleida, aunque el conato de remontada fue efímero y rápidamente reprimido por las filas de Paco García. Un parcial de 0-5 inquietó a Pisuerga, pero Mike Torres comandó las operaciones para, con diez puntos consecutivos, apagar el fuego y los ánimos visitantes (59-34). El UEMC RVB recuperaba el mando con mano de hierro y volvió a brillar con su mejor versión atrás para marcar territorio.   La nueva máxima ventaja de los blanquivioleta creció hasta los 33 puntos (76-43) con los que se llegaba al último asalto. Por si fuera poco, los enanos seguían creciendo para Gerad Encuentra, que veía como Juani Marcos también se marchaba expulsado después de cometer su segunda antideportiva de la contienda.   Estaba todo visto para sentencia, aunque al UEMC Real Valladolid Baloncesto aun le quedaban varios objetivos: intentar que todos los jugadores anotasen, tratar de llegar a los 100 puntos y conseguir el máximo botín posible. Romaric Belemene se estrenó y se unió a la fiesta, aunque Álex Mazaira no pudo hacer lo propio y su buen partido no quedó redondo con puntos. 10 de los 11 jugadores sí anotaron y certificaron una actuación coral, absolutamente redonda y soberbia ante un rival que llegaba invicto al feudo blanquivioleta (97-57). Puñetazo sobre la mesa, 3-1, todos los triunfos consecutivos.   Ficha técnica:   (97) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (15), Jaan Puidet (5), Dominic Gilbert (6), Jordy Kuiper (8), Kevin Allen (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Greg Gantt (13), Herve Kabasele (8), Melwin Pantzar (16), Sergio de la Fuente (6), Álex Mazaira (0) y Romaric Belemene (7).   (57) ICG Força Lleida: Juani Marcos (6), Urtasun (6), Miguel González (4), Carrera (8), Vucetic (11) -quinteto inicial-. También jugaron: Brito (4), Castellnou (0), Cuéllar (2), Santana (7) y Gettys (9).   Parciales: 29-14, 25-13 (54-29), 22-14 y 21-14 (97-57 final).   Árbitros: Morales Ruiz, Gómez Luque y Fanés Marginet.   Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo Pisuerga el sábado 22 de octubre de 2022 ante cerca de 2000 espectadores.

68-78: Saber sufrir, saber ganar

El UEMC Real Valladolid Baloncesto ha sabido sufrir para ganar en la complicada cancha del Juaristi ISB. Siempre mandando en el marcador, pero sin romper el partido, los blanquivioleta manejaron la renta del primer periodo y sentenciaron en los últimos minutos para poner la segunda victoria de la temporada, ambas de manera consecutiva y en la misma semana. Dos de tres para los vallisoletanos.   Con una intensidad innegociable desde el primer momento, el UEMC Real Valladolid Baloncesto, atendiendo a la consigna de Paco García, dejó claro que no iba a pecar de falta de motivación. Nada más lejos de la realidad. Aunque erráticos en las posesiones iniciales, los pucelanos no tardaron en hacerse con el mando del partido merced a un Dominic Gilbert que se erigió como el protagonista absoluto.   El alero blanquivioleta asumió el peso ofensivo del equipo vallisoletano y desarboló la defensa guipuzcoana una y otra vez. Muy agresivo, mucho más que el rival, el cuadro del Pisuerga rompió el partido momentáneamente con un triple de Jaan Puidet (5-12), aunque la ventaja creció hasta la máxima con la que se cerró el asalto inaugural (14-24). La mitad de los puntos llevaban la firma de Dominic Gilbert, pero todo el equipo, atrás, fraguaba la renta que atesoraban las ardillas.   Pero los de Mikel Odriozola respondieron e igualaron la intensidad que imponía el UEMC Real Valladolid Baloncesto. Más duros y centrados, los locales respondieron con un parcial de 6-0, aunque Paco García y sus pupilos reaccionaron a tiempo. Los visitantes dominaban el rebote y no permitía segundas opciones a los locales, lo que permitió recuperar, tras dos contraataques, los diez de diferencia (24-34).   La arenga del entrenador vasco surtió efecto de manera inmediata. Un buen estirón final de los gipuzcoanos redujo parte de la renta y dejó el marcador en un ajustado 32-36 que cerró la primera parte. El UEMC RVB, eso sí, había demostrado que no iba a pecar de falta de intensidad y agresividad en la cancha del Juaristi ISB.   Temple para certificar la segunda Además de las intangibles, en cuanto a los números, tal y como exigía Paco García en la previa, las opciones del UEMC Real Valladolid Baloncesto pasaban por dominar la zona, coger más rebotes que el rival y cometer menos pérdidas. Al descanso, así, los blanquivioleta estaban cumpliendo la consigna: 16-20 en rebotes, 9-5 en cuanto a balones perdidos. Pero a los pucelanos les quedaba mucha faena.   El encuentro fue creciendo en intensidad y la grada, cada vez más metida en el partido, apretaba más y más. El bando castellano siguió llevando la manija del partido, aunque a duras penas, puesto que se atascó en ataque. De hecho, los continuos envites de los gipuzcoanos, aferrados al partido con uñas y dientes, les sirvieron para dar la vuelta al marcador y gozar de su primera ventaja después de 28 minutos de juego (47-46).   Pero el verse por detrás sirvió de acicate. El UEMC Real Valladolid Baloncesto cerró filas, recuperó su mejor versión atrás y endosó al rival un parcial de 4-10 para terminar el tercer acto con sensaciones positivas e inercia favorable (51-56). Eso sí: tocaba sufrir, y mucho.   Juaristi ISB anotó dos triples consecutivos para mantenerse con vida (57-62) y meter el miedo en el cuerpo a los castellanos, pero estos demostraron que también saben ganar en el barro. El UEMC Real Valladolid Baloncesto resistió, se mostró paciente y aguantó con solidez atrás esperando la oportunidad. Y esta llegó con un triplazo de Jordy Kuiper (59-67) que obligaba a Mikel Odriozola a pedir tiempo muerto.   Fue inútil. Los tres puntos del neerlandés son de esos que hacen daño por la renta que volvía a otorgar al UEMC RVB y por el momento en el que llegaron. A la postre fueron definitivos. Los de Paco García cerraron su aro y se desfondaron en defensa para frenar las siguientes posesiones y sentenciar. El parcial fue de 0-7 para terminar a noquear a los vascos y refrendar que los blanquivioleta saben sufrir y ganar. Finalmente, el marcador fue de 68-78 para certificar el segundo triunfo de la semana y de la temporada.   Ficha técnica: (68) Juaristi ISB: Hevia (2), Hoover (12), Guridi (2), Buckingham (0), Sy (12) -quinteto inicial-. También jugaron: Maconda (4), Magassa (9), Aizpitarte (0), Royo (8), Ansorregui (6), Muñoz (-) y Gielen (13).   (78) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (13), Jaan Puidet (10), Dominic Gilbert (16), Jordy Kuiper (3), Herve Kabasele (3) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (5), Greg Gantt (4), Melwin Pantzar (14), Sergio de la Fuente (8), Álex Mazaira (2) y Romaric Belemene (0).   Parciales: 14-24, 18-12 (32-36 al descanso), 19-20 (51-56) y 17-22 (68-78 final).   Árbitros: Morales García-Alcaide, Baena Criado y Palanca Page.   Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo de Azkoitia el domingo 16 de octubre de 2022.  

77-62: El Clínica Sur-Aspasia RVB cae, pero deja buenas sensaciones en el estreno

El Clínica Sur-Aspasia Real Valladolid Baloncesto cayó en su estreno, pero lo hizo con buenas sensaciones y con valiosas lecciones para el futuro. El filial blanquivioleta, en la cancha del filial del Hereda San Pablo Burgos, precisamente, jugó 30 minutos a un gran nivel, pero el redebut en Liga EBA terminó con tropiezo para los vallisoletanos (77-62).   El partido, no obstante, dejó cosas muy positivas para el cuadro pucelano. La primera de ellas, sin ir más lejos, fue la puesta en escena. Sobre todo a nivel defensivo, el Clínica Sur-Aspasia RVB trabajó atrás y movió bien el balón, con paciencia y acierto, para llevarse el primer periodo. Pero enfrente había un equipo físico y con poso en la categoría, características que no tardaron en salir a relucir. Las fuerzas se equilibraron y los jugadores importantes del Grupo de Santiago aparecieron para poner las tablas en el marcador. Un ligero bajón defensivo de los vallisoletanos y los problemas para cerrar el rebote defensivo permitieron a los burgaleses sentirse más cómodos en su pista.   Y esa inercia no cambió tras el descanso, aunque los de David Enciso, Alejandro Paniagua y Álvaro Díaz continuaron rayando a un buen nivel. Cada vez costaba más anotar y agarrar el rebote, pero el Clínica Sur-Aspasia RVB siempre tuvo opciones y manejó desventajas de solo cinco puntos. No fue hasta el final, momentos en que la precipitación y las malas decisiones castigaron al filial blanquivioleta, cuando se escaparon los burgaleses. De hecho, su máxima ventaja llega sobre la bocina, con un triple, que cierra el partido con un resultado más engañoso de lo visto sobre el campo.   A pesar del tropiezo, las notas positivas fueron la toma de contacto con la categoría, a la que el Clínica Sur-Aspasia Real Valladolid Baloncesro regresó dos temporadas después, y la lección de la regularidad. Los pupilos de David Enciso, Alejandro Paniagua y Álvaro Díaz comprendieron que 30 minutos de buen juego no son suficientes y que la regularidad es primordial en la cuarta categoría del baloncesto español. Toca poner en práctica la teoría en las próximas jornadas.   Estadísticas finales

75-61: Pisuerga sonríe

Triunfo brillante para arrancar la temporada como local en Pisuerga. El UEMC Real Valladolid Baloncesto fue mejor desde el principio, consiguió una buena renta en el primer cuarto y supo ampliar esa ventaja con el paso de los minutos, con poderío desde la línea de triple, derroche de esfuerzo y con solidez en defensa, además de velocidad para hacer eléctrico el encuentro.   La primera canasta mostró a las claras la ambición local. Kuiper anotó de tres en lo que sería una constante, con los de Paco García castigando desde el 6,75 a una escuadra burgalesa que no encontraba la manera de frenar los ataques rivales. En defensa destacó el conjunto morado que, paulatinamente, ampliaba su ventaja para acabar el primer cuarto con una renta de 13 puntos.   Se amplió ese margen en un segundo cuarto demoledor. Con un acierto desde el triple del 58% para anotar siete de 12, con siete lanzadores diferentes, y con manos que se multiplicaban en las ofensivas de San Pablo para robar una y otra vez, Pucela se marchaba en el luminoso con claridad notable. El 45-24 al descanso hizo justicia a lo visto sobre el parqué, con Pantzar, Mike Torres y Belemene como los más destacados.   Reacción frenada   No dejó el UEMC Real Valladolid Baloncesto que las dudas empañasen una tarde emocionante en Pisuerga. Por eso, aunque los burgaleses salieron con energía tras el vestuario y se anotaron un parcial de 0-6, los locales encauzaron el tercer cuarto, cómo no, con un triple de Puidet que enchufó de nuevo a los vallisoletanos para mantener la renta. Eso sí, en el tramo final y lastrados por las faltas, el resultado con el que se entró al cuarto decisivo fue de 56-42.   Lejos de tener el triunfo atado, tocó sufrir. No tanto por la diferencia en el marcador, que aunque bajó a +13 en ningún momento llegó a poner en peligro la victoria, sino por la sensación de ver a los burgaleses recortar en apenas un minuto y medio. Faltaban menos de cuatro y Paco García, a través de un tiempo muerto, logró frenar esa reacción visitante para tener un final de encuentro plácido.   Con 27 puntos de valoración y 16 de anotación destacó sobre todos los demás Melwin Pantzar, muy por encima del visitante Corbalán con 19. A valorar, que todos los jugadores de Paco García han acabado en positivo, buenas sensaciones para pensar ya en el siguiente partido, el domingo 16 a partir de las 19.00 horas con la visita al Juaristi ISB.   Ficha técnica: (75) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (8), Jaan Puidet (9), Dominic Gilbert (6), Jordy Kuiper (5), Herve Kabasele (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (8), Greg Gantt (5), Pablo Martín (-), Melwin Pantzar (16), Sergio de la Fuente (5), Álex Mazaira (3) y Romaric Belemene (8).   (61) Hereda San Pablo Burgos: Rodrigo San Miguel (0), Ale López (2), Calvin Hermanson (9), Marc-Eddy Norelia (8), Rasid Mahalbasic (4) -quinteto inicial-. También jugaron: Gonzalo Corbalán (16), Álex Barrera (2), Andrija Marjanovic (0), Mindaugas Kacinas (10), Obi Enechionyia (10), Joey van Zegeren (0), Tomas Chitadze (-).   Parciales: 21-8 | 24-18 | 11-16 | 19-19 | Árbitros: De Lucas de Lucas, Franquesa Vázquez y Espiau Guarner. Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Polideportivo Pisuerga el martes 11 de octubre de 2022 ante cerca de 3000 espectadores.  

75-65: Derrota inaugural

Derrota inaugural del UEMC Real Valladolid Baloncesto. El conjunto blanquivioleta cayó en su estreno en la cancha del Zunder Palencia después de un partido parejo, competido e intenso durante tres cuarto, pero que los locales rompieron en el tercero. Los palentinos se hicieron con una renta superior a los diez puntos y no permitieron la remontada de un cuadro, el vallisoletano, que no le perdió la cara al partido a pesar de la desventaja. Las pérdidas y el rebote, claves en el tropiezo. La nota negativa, no obstante, fue la tángana que se preparó en los últimos segundos.   Alentados por cerca de 150 pucelanos en la grada de Palencia, el UEMC Real Valladolid Baloncesto firmó una puesta en escena formidable. Con acierto, intensidad, motivación y ambición, dos triples de Torres y Kuiper abrieron la contienda para manifestar, desde el primer momento, las intenciones visitantes (0-6). La ventaja creció hasta los ocho puntos con la aportación de Gilbert, pero no tardaron en llegar los problemas para el bando vallisoletano.   Los de Pisuerga entraron en bonus con tan solo cinco minutos de juego y Jordy Kuiper y Herve Kabasele se retiraron al banco, ambos con dos faltas personales. El juego interior, cargado, partía condicionado desde los compases iniciales, circunstancia que aprovecharon los de Pedro Rivero. Zunder Palencia, sabedor de que cada falta era un viaje a la línea de personal, apretó y respondió con un parcial de 10-2 (12-12). Dos triples de Devin Schmidt dieron la primera ventaja a los locales (15-14), pero Melwin Pantzar dio la réplica en la última posesión para cerrar el primer acto con tablas (17-17).   Igualadas las tornas y dilapidada la renta inicial de los blanquivioleta, tocaba empezar de cero en Palencia. El UEMC Real Valladolid Baloncesto, atascado en ataque por momentos, quedó a rebufo de los palentinos merced a las continuas pérdidas (siete al descanso). La buena noticia de los vallisoletanos, sin embargo, era la presencia del capitán Sergio de la Fuente en pista, ya plenamente recuperado de su lesión (22-21).   El local Kostadinov se echó el equipo a la espalda y con 14 tantos en su cuenta personal, los palentinos se escaparon hasta los cinco puntos los morados. Pero el capitán de las ardillas, con cuatro consecutivos en un ambiente hostil, apagó el fuego. Más entonado en defensa, el UEMC Real Valladolid Baloncesto recuperó una buena versión para revertir el guion de nuevo (34-35). Con técnica contra Pedro Rivero incluida, los últimos minutos del segundo acto fueron un intercambio de golpes entre los dos equipos castellanos en el que ninguno salió vencedor (40-40).    Zunder Palencia domina y se impone   Hasta ocho jugadores del UEMC Real Valladolid Baloncesto habían anotado, poniendo de manifiesto la labor coral del equipo de Paco García. Con 10 tantos, eso sí, Melwin Pantzar se erigía como el estilete de las ardillas.   Tras el paso por vestuarios, Zunder Palencia salió con un punto más de intensidad y agresividad, lo cual volvió a meter en problemas de faltas a los de Pisuerga. En bonus con cuatro minutos por disputarse, los locales mandaban por cuatro puntos (50-46) ante un UEMC Real Valladolid que no era capaz de ajustar en defensa ni sumar tantos con facilidad.   Movió sus piezas Paco García y puso en pista sus dos bases, Melwin Pantzar y Mike Torres, pero no cambió la tónica. Los de Pedro Rivero rompieron el partido con cinco tantos consecutivos de Kamba, obligando al técnico blanquivioleta a pedir tiempo muerto para cortar la sangría (55-46). El dominio en el rebote y las pérdidas de los foráneos fueron una losa enorme que decidió el derbi. El tercer acto finalizó 62-51 y los vallisoletanos llegaron vivos al último asalto, aunque la desventaja llegó a ser de 14 tantos. Aún había vida.   Dos puntos de Melwin Pantzar desde la línea de personal bajaron de la brecha de los diez puntos (62-53) y dieron aire al conjunto de Paco García, pero fue efímero. El conato de remontada fue rápidamente reprimido por los palentinos, con una marcha más desde el descanso.   Lo volvió a intentar el técnico blanquivioleta con un tiempo muerto a falta de cinco minutos (67-57), pero los locales, con segundas y terceras opciones en alguna posesión, no permitieron al UEMC Real Valladolid Baloncesto reponerse. Los diez puntos de ventaja continuaron imperando en el marcador y los de Pedro Rivero terminaron llevándose la victoria con justicia, aunque una tángana a falta de 20 segundos deslució el derbi cuando ya estaba todo decidido (75-65).   Ficha técnica: (75) Zunder Palencia: Wintering (12), Schmidt (8), Kamba (8), McGrew (3), Chema González (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Merlo (-), Ortega (16), Rozitis (12), Martínez (0), Rodríguez (0), Kostadinov (14) y Mendy (-).   (65) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (7), Jaan Puidet (2), Dominic Gilbert (10), Jordy Kuiper (5), Herve Kabasele (2) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (4), Greg Gantt (8), Pablo Martín (-), Melwin Pantzar (18), Sergio de la Fuente (5), Álex Mazaira (0) y Romaric Belemene (4).   Parciales: 17-17, 23-23 (40-40 al descanso), 22-11 (62-51) y 13-14 (75-65 final). Árbitros: Munar Bañón, Carpallo Miguélez y Acevedo Perera. Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de la Liga LEB Oro, disputado en el Pabellón Municipal de Palencia el viernes 7 de octubre de 2022.  

63-81: Convincente triunfo para clausurar la pretemporada

Convincente triunfo del UEMC Real Valladolid Baloncesto para clausurar la pretemporada. El conjunto de Paco García se impuso en la cancha del Club Ourense Baloncesto (63-81) y puso fin a la puesta a punto con buenas sensaciones y una nueva victoria. Sergio de la Fuente no disputó minutos, pero realizó la rueda de calentamiento con el equipo. Los vallisoletanos, así, ponen fin a la preparación y el próximo compromiso será ya el estreno en la cancha del Zunder Palencia el viernes 7 a las 21.00 horas.   En el último test de pretemporada, al UEMC Real Valladolid Baloncesto le costó entrar en calor en las primeras posesiones. Dos canastas en juego en cinco minutos permitieron a los locales, los de Guillermo Arenas, hacerse con las primeras rentas (10-5). Con dos triples, los gallegos se mostraban muy acertados de inicio, todo lo contrario que el cuadro vallisoletano. Aunque llegó a igualarse la contienda momentáneamente (12-11), un parcial de 8-2 final cerró el primer acto con dominio orensano (20-13).   Castigados por las pérdidas y las concesiones atrás, los blanquivioleta no eran capaces de encadenar varias defensas consecutivas y, por ende, tampoco lograban correr al contraataque. Pero las sensaciones mejoraron en el segundo asalto. Los 7 puntos de Kaasele le convertían en el máximo anotador del partido, aunque no tardó en sumarse a la causa Melwin Pantzar con cuatro tantos consecutivos (22-17) para apretar el marcador.   Los castellanos, ahora sí, habían cerrado su aro y dejaron al Club Ourense casi cinco minutos sin anotar. Acción reacción. Sin esa suma en contra, los tantos del base sueco sirvieron para dilapidar la renta local y obligar a Guillermo Arenas a pedir el primer tiempo muerto de la contienda (22-21). El buen hacer atrás permitió revertir el guion y gozar de la primera ventaja del partido tras 15 minutos de juego (22-23). La entrada de Kevin Allen sirvió para dominar la lucha bajo los tableros y el UEMC Real Valladolid Baloncesto, que no cedió esa renta, alcanzó el descanso mandando y en pleno crecimiento (29-32).   Nuevo triunfo con solidez Del 20-13 del primer periodo se pasó al 9-19 del segundo. Los números hablaban por sí solos y refrendaban el paso adelante en defensa de los pupilos de Paco García. De menos a más, el dominio de los pívots visitantes (11 puntos de Kabasele y 7 de Kevin Allen) ponía en liza al conjunto vallisoletano, más sólido y consistente que el cuadro gallego.   El paso por vestuarios no enfrió a los pucelanos ni cambió la consigna. La falta de un ‘cinco’ puro en el bando local permitía a Kabasele seguir reinando en la pintura y el UEMC Real Valladolid puso tierra de por medio con tres tiros libres anotados por Greg Gantt (33-39). Pero fue efímero. Los gallegos apretaron en defensa y el UEMC Real Valladolid Baloncesto se atascó durante tres minutos y medio, tiempo que aprovecharon los primeros para recuperar el mando (40-39).   Melwin Pantzar, con un dos más uno, acababa con el parcial en contra y comandó la reacción de las ardillas. El base sueco se echó el equipo a la espalda y se fue hasta los 14 puntos en su cuenta personal. Al término del tercer periodo, así, los de Pisuerga volvían a colocarse por delante (48-52) después de recuperar el tono defensivo.   Con dos bases en pista, Paco García movió ficha y dio la brújula del equipo a Melwin Pantzar y Mike Torres, compartiendo cancha al inicio del cuarto periodo. Las defensas comenzaron a imponerse a los ataques y los dos conjuntos sufrieron para anotar, pero los visitantes salieron mejor parados de ese contexto. La falta técnica y cuarta personal de Willet, líder anotador de los locales, supuso un punto de inflexión que aprovechó el UEMC Real Valladolid Baloncesto para buscar la sangre.   Las ardillas se hicieron con máxima de ocho puntos, controlando el tempo del juego a su antojo, y obligando a Guillermo Arenas a pedir una tregua (57-65). Fue en vano. Los vallisoletanos rompieron el partido y Jaan Puidet, con un triple (57-70), terminó sellando el partido, cuyo resultado fue 63-81. No obstante, y más allá del triunfo, las mejores noticias fueron el buen juego ofensivo, el trabajo atrás y, de nuevo, el saber jugar los minutos importantes del partido. La pretemporada, de ese modo, termina con una actuación más que convincente del cuadro de Paco García.   La próxima semana, en la cancha del Zunder Palencia (viernes a las 21.00 horas), el UEMC Real Valladolid Baloncesto abrirá la LEB Oro 2022/2023. Se acabaron las pruebas.   Ficha técnica:   (63) Club Ourense Baloncesto: Williams (4), Pilepic (12), Nogués (3), Chapero (5), Gjuroski (6) -quinteto inicial-. También jugaron: Willet (20), Fermí (0), Del Águila (2), Ventura (0), Aboubacar (4), Peciukevicius (7) y Kouadio (0).   (81) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Mike Torres (0), Jaan Puidet (11), Dominic Gilbert (4), Álex Mazaira (9), Herve Kabasele (13) -quinteto inicial-. También jugaron: Kevin Allen (7), Greg Gantt (5), Pablo Martín (0), Melwin Pantzar (24), Sergio de la Fuente (-), Jordy Kuiper (8) y Romaric Belemene (0).   Parciales: 20-13, 9-19 (29-32), 19-20 (48-52) y 15-29 (63-81 final). Árbitros: Ortiz, Álvarez. Incidencias: Partido de pretemporada disputado en Pazo Paco Paz el viernes 30 de septiembre de 2022.  

76-71: Va por ti, DON Teo

Homenaje y guion perfecto del UEMC Real Valladolid Baloncesto para el queridísimo DON Teo Hernández. Los de Paco García revalidan la Copa Castilla y León con un triunfo sobresaliente ante el Hereda San Pablo Burgos, el segundo en una semana, tras un triple casi sobre la bocina de Greg Gantt que sirvió para alzarse con el cetro regional por segundo año consecutivo.   Siete días después del partido en Torrelavega, UEMC Real Valladolid Baloncesto y Hereda San Pablo Burgos se volvían a ver las caras, aunque en un contexto distinto. En Pisuerga y no en Torrelavega, con la Copa Castilla y León en juego, vallisoletanos y burgaleses comenzaron el choque con mucho ritmo y acierto. Eso sí, fueron los azulinos quienes golpearon primero con un parcial de 0-9, corriendo y castigando al contraataque.   Esa distancia inicial se mantuvo durante buena parte del cuarto merced al gran acierto de los visitantes. Aguataron el chaparrón de triples los blanquivioleta y comenzaron a crecer desde la defensa, subiendo líneas de pase, frenando ataques y minimizando errores. De atrás hacia adelante, la mejoría se trasladó a la parcela ofensiva y el UEMC Real Valladolid Baloncesto hizo gala de fluidez y buena circulación de balón para remontar.   Pantzar y Mazaira asumieron la vitola de ejecutores y sumaron unos puntos vitales para mantenerse a tiro de un Hereda San Pablo Burgos que fue frenado en seco. Con mucho ritmo, acierto y buen juego, los de Paco García lograron subsanar el parcial inicial y cerraron el primer acto con ventaja (21-19).   El UEMC Real Valladolid Baloncesto, aprovechando que los de Paco Olmos estaban sin bases por las lesiones de Corbalán y San Miguel, presionó mucho el balón del Hereda San Pablo Burgos y sacó rédito, mucho rédito, a base de forzar pérdidas y arañar segundos a sus posesiones. Por si fuera poco, la intensidad que mostraron los vallisoletanos hizo que Joey van Zegeren, ex blanquivioleta, cometiera su tercera falta personal y se retirara al banquillo al inicio del segundo cuarto.   El conjunto local, que continuó progresando en todas sus facetas, otorgó peso ofensivo a un Romaric Belemene que va de menos a más en la puesta a punto. Y el jugador africano volvió a responder con buenos minutos. El contexto del partido, no obstante, cambió radicalmente. Del acierto y las canastas en el primer periodo se pasó al dominio de las defensas en el segundo, aunque ningún equipo se impuso con claridad (28-32). La inercia, eso sí, volvió a ser favorable para un UEMC Real Valladolid Baloncesto que apretó en la recta final y llegó al descanso con un descomunal triple sobre la bocina de Melwin Pantzar (36-34).   Colofón final y guinda a un gran partido Los 11 puntos del base sueco, precisamente, le convertían en el máximo anotador del encuentro hasta el momento. No era casualidad. Más ordenado, circulando bien la bola, con fluidez y tiros liberados, el UEMC Real Valladolid Baloncesto había dado un paso al frente en ambos lados de la pista y, de una tacada, mostraba una notable mejoría en los debes vistos en anteriores partidos.   Los de Paco García confirmaron su evolución manteniendo el nivel de concentración e intensidad ante uno de los grandes transatlánticos de la categoría. UEMC Real Valladolid Baloncesto y Hereda San Pablo Burgos no dieron tregua y las alternativas se sucedieron en el marcador, aun de nuevo fueron los pucelanos quienes pudieron pegar un estirón al final del cuarto.   Emergió la figura de Kevin Allen, quien anotó cinco puntos consecutivos y forzó la cuarta falta personal de Joey van Zegeren. Los locales se pusieron 53-48 arriba y llegaron a tener hasta siete puntos de ventaja, pero un triple de Álex Barrera sobre la bocina, dando la réplica del descanso, apretaron la contienda a falta de diez minutos (58-54).   La canasta insufló energía a los burgaleses, que comenzaban a pagar el esfuerzo del sábado ante Zunder Palencia. Los blanquivioleta se sumieron en un atasco generalizado durante varios minutos, circunstancia que aprovecharon los de Paco Olmos para dar la vuelta al encuentro (60-61). Pero, nuevamente, el UEMC Real Valladolid Baloncesto no le perdía la cara y volvía a dar un paso adelante.   Kevin Allen acabó con la amenaza de Van Zegeren sacándole la quinta personal y se adueñó de la pintura. El pívot norteamericano lideró un parcial de 6-0 (66-61) y capitalizó las posesiones blanquivioleta, metiendo al conjunto rival en bonus, por si fuera poco. Aunque respondieron los azulinos poniendo las tablas de nuevo (67-67), un triplazo de Melwin Pantzar dio al UEMC RVB tres puntos de ventaja capitales (70-67) a falta de dos minutos, tiempo en el que sucedieron muchas cosas para elaborar el guion perfecto.   El acierto no acompañó en las posesiones críticas y hasta en dos ocasiones no pudo anotar el UEMC Real Valladolid Baloncesto. Pero llegó a los 45 segundos con cuatro puntos de ventaja (71-67) y opciones de llevarse el partido y la Copa. No obstante, y a pesar de que Kacinas erró desde el triple, Álex López cazó el rebote ofensivo y acertó desde la larga distancia para obligar a los locales a la épica (71-70). Parecía el fin puesto que quedaba poco tiempo, pero Kevin Allen anotó, Calvin Hermansson se dejó un tiro libre por el camino y, con 11 segundos restantes, Paco García diseñó una jugada redonda que Greg Gantt ejecutó con un triple que dejó la Copa en Pisuerga. Teo Hernández, desde arriba, sopló para que entrara el lanzamiento y posteriormente vio como el equipo de su vida brindaba a su salud con el cetro regional.   Ficha técnica (76) UEMC Real Valladolid Baloncesto: Melwin Pantzar (17), Jaan Puidet (6), Romaric Belemene (5), Álex Mazaira (12), Herve Kabasele (5) -quinteto inicial-. También jugaron: Greg Gantt (16), Mike Torres (2), Pablo Martín (-), Juan Lambás (-), Jordy Kuiper (7), Dominic Gilbert (2) y Kevin Allen (14).   (71) Hereda San Pablo Burgos: Álex López (13), Álex Barrera (10), Calvin Hermansson (4),