La victoria más amarga del curso. El UEMC Baloncesto Valladolid se impuso al CEB Llíria (87-76) con un triunfo insuficiente y lejano a los 27 tantos que debía levantar de la ida y dice adiós a la temporada en la primera ronda de los playoffs de ascenso a Primera FEB. El cuadro de David Barrio no firmó un buen partido y pecó, como en las últimas semanas, de falta de brillo y acierto que imposibilitaron cualquier atisbo de remontada. Aún así los morados llegaron al descanso con 10 puntos conquistados (46-36), pero los edetanos mejoraron tras el paso por vestuarios, jugaron con la ansiedad local y administraron a la perfección su ventaja para superar de manera justa la eliminatoria. El Pucela se llevó el triunfo tras un esfuerzo final y cerró la campaña al menos ganando su partido.
Con un gran ambiente en las gradas y ante cerca de 4500 personas, lo cierto es que el UEMC Baloncesto Valladolid, pese a llegar en un mal momento al tramo decisivo de la temporada, no bajó los brazos en ningún momento. Pero fue un quiero y no puedo prácticamente desde que se lanzó la bola al aire, una vez concluido el minuto de silencio en memoria de Oscar Schmidt y Moncho Monsalve.
De inicio y hasta el final, el UEMC Baloncesto Valladolid estuvo muy errático, demasiado (30/70 en tiros de campo y 22/36 en libres). Los locales encontraron buenas situaciones de tiro, corrieron con verticalidad, pero no anotaron con facilidad. Pablo Marín y Pablo Martín llevaron la voz cantante de inicio, especialmente el base subiendo la marcha del equipo. El ímpetu inicial no se materializó con rentas puesto que en frente, CEB Llíria, sí tuvo el acierto que le faltó a los locales. La igualdad se mantuvo hasta el ecuador del cuarto (8-8), aunque las ardillas se llevaron el premio del bonus para el resto del cuarto.
Un triple de Pablo Martín abrió el primer hueco para los castellanos (12-8), aunque los edetanos también respondieron desde la larga distancia, su principal arma, para sujetar a un UEMC que quiso correr desde el principio. En ese tramo entró la segunda unidad morada y volvió a pegar otro estirón, pero el desacierto siguió presente. Voluntarioso y encontrando buenas situaciones, a los de David Barrio les faltó chispa y lucidez para definir, y solo se llevaron un +1 de la primera entrega (24-23). Quedaban 26 tantos y 30 minutos.
Los castellanos aprovecharon el entretiempo para templarse y reanudaron la marcha con más tino, poniendo tierra de por medio con un triple de Ice y un mate de Arqués (29-23). Con 31-26 entró en juego de lleno el ‘factor Pisuerga’, engalanado con un fantástico ambiente y gritando contra los árbitros después de una falta inexistente con técnica incluida contra David Barrio. La decisión encendió al público y paró el ritmo lo justo para que CEB Llíria recuperase el paso. Los valencianos, contemporizando a la perfección la ventaja de la ida, no jugaron tan rápido como acostumbran y manejaron muy bien sus posesiones.
“De inicio y hasta el final, el UEMC Baloncesto Valladolid estuvo muy errático, demasiado (30/70 en tiros de campo y 22/36 en libres)”
